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ABC VIERNES 6 5 2005 Internacional 35 Hamás juega la carta de la corrupción de Fatah en las municipales palestinas Los votantes acudieron en masa a las urnas para decidir 84 ayuntamientos de los resultados definitivos, todas las miradas se dirigen a los próximos comicios legislativos del mes de julio, que prevén un gran ascenso de Hamás HUGO MEDINA. SERVICIO ESPECIAL JERUSALÉN. Fatah y Hamás esperan con ansiedad el recuento de las papeletas de las elecciones locales que ayer se celebraron en amplios sectores de Cisjordania y Gaza y en las que se disputaban 906 concejalías correspondientes a 84 ayuntamientos. Los resultados no se conocerán hasta hoy como muy pronto. Los candidatos de Hamás insistieron en que lo que está en juego es erradicar la corrupción de la administración, que ha suscitado un gran rechazo en una parte considerable de la población que ve cómo muchos dirigentes se están haciendo ricos de la noche a la mañana sin que el presidente, Mahmud Abbas, tome cartas en el asunto. Este problema ha disparado la alarma entre los dirigentes de Fatah que, después de diez años en el poder, presionan al presidente para que retrase las legislativas, con el fin de ganar tiempo para combatir la corrupción y reducir de esta manera el sentido de algunas encuestas que vaticinan una b A la espera victoria de Hamás en las elecciones de julio. Abbas ha ofrecido a los fundamentalistas retrasar hasta finales de año las legislativas, ofreciéndoles a cambio su incorporación en el gobierno, pero Hamás ha rechazado la oferta e insiste en que las generales se celebren en la fecha prevista, el 17 de julio. En cuanto a las municipales, en las dos primeras convocatorias celebradas en los últimos meses, Hamás obtuvo una notable representación a costa de Fatah y los observadores señalan que las votaciones de ayer eran en sí mismas un referéndum sobre las acciones y omisiones del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas. El auge de Hamás Los votantes acudieron masivamente a las urnas y en muchos colegios participó más del 80 por ciento del censo. En algunos lugares, especialmente en el sur de la Franja de Gaza, se registraron irregularidades de pequeña entidad, como falta de papeletas de candidatos, que fueron subsanadas sobre la marcha. Salma Abu Gazar, una votante del campo de refugiados de Rafah, en el sur de la franja, manifestó su disgusto con Fatah y su deseo de que haya un cambio en la administración palestina. Por eso votó a favor de Hamás. Lo que queremos son calles limpias y nuevos proyectos, como el tratamiento de residuos, y que se reconstruyan nuestras casas destruidas (por los israelíes) Creo que Fatah no va a hacer nada más que monopolizar el poder como ha hecho hasta ahora explicó Abu Gazar. Todas las miradas se dirigen ahora hacia los resultados, que se conocerán en las próximas horas, puesto que éstas son los últimos comicios que tienen lugar en los territorios ocupados antes de las elecciones legislativas y se ven como un cerrado pulso entre Fatah y Hamás. En la mayoría de los colegios, los votantes fueron recibidos por delegados de los partidos, que habían levantado tenderetes para ganarse el voto de la población. Muchos simpatizantes llevaban prendas con los colores que identifican a sus formaciones. En la Franja de Gaza estas son las primeras elecciones locales que se celebran desde 1948, cuando se creó el Estado de Israel y cientos de miles de personas fueron expulsadas de Palestina. La última encuesta que se ha confeccionado con el conjunto de la población de los territorios ocupados indica un retroceso de Fatah del 40 al 36 por ciento en la intención de voto con respecto a finales de 2004, mientras que Hamás sube del 18 al 25 por ciento. EPA La Marcha de la Vida recupera la memoria del Holocausto Más de 20.000 personas procedentes de 40 países participaron ayer en la denominada Marcha de la Vida entre los campos nazis de Auschwitz y Birkenau, en el marco de las conmemoraciones por el 60 aniversario de la derrota del Tercer Reich alemán en la Segunda Guerra Mundial. Los participantes, la mitad de ellos no judíos, recorrieron en silencio los tres kilómetros que separan ambos campos de concentración, en recuerdo de los seis millones de víctimas judías durante el Holocausto. En la imagen, la marcha atraviesa la puerta de Auschwitch, sobre la que aún perdura la leyenda: Arbeit macht frei (El trabajo os hará libres)