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ABC VIERNES 6 5 2005 25 La general Karpinski, responsable en 2003 de la prisión de Abu Ghraib, es degradada por Bush a coronel El movimiento islamista Hamás juega la carta de la corrupción de Fatah en las municipales palestinas Los hijos mayores de Tony Blair, Euan y Nicky, votaron ayer por primera vez en unas elecciones generales. También los Howard votaron en familia, acudieron con una hija Dos votos más para el candidato Blair E. J. BLASCO LONDRES. Tony Blair, el más madrugador en votar de los tres principales candidatos, sumó desde buena mañana dos sufragios: los de sus hijos Euan y Nicky, que han alcanzado la mayoría de edad después de las últimas elecciones generales. Pero la urnas estuvieron abiertas hasta las diez de la noche- -al ser jornada laborable hay que dar tiempo a que los votantes encuentren el momento de acercarse al colegio electoral- y el balance de sumas y restas sería una incógnita hasta bien entrada la madrugada. Punto de partida Finchley es un barrio del norte de Londres. En 1979 fue el punto de partida de la jornada de victoria de Margaret Thatcher sobre los laboristas de James Callaghan. Las cámaras de televisión regresarían en 1983 y 1987 para captar el momento en que la Dama de Hierro depositaba su voto y afrontaba sus dos reelecciones. Ayer no había periodistas apostados en el antiguo distrito electoral de Thatcher, sino que las cámaras se concentraban, también por tercera vez, a las puertas del colegio electoral de Tony Blair, en la circunscripción de Sedgefield, al norte de Inglaterra. De Thatcher se acordaban ya poco varios vecinos que ayer temprano acudían a votar antes de ir a sus trabajos; al fin y al cabo la baronesa- -título que recibió al ser nombrada miembro de la Cámara de los Lores- ya no reside aquí sino en el más elegante barrio de Belgravia. Además, la barrida electoral con la que Blair ganó en los comicios de 1997 supuso también el cambio del color del escaño de Finchley- Golders Green, que inesperadamente pasó a Blair y su familia, de camino ayer a su colegio electoral en el condado de Durham EPA Estallan dos artefactos caseros ante el consulado británico en Nueva York A. ARMADA NUEVA YORK. Fue más el ruido que las nueces. El estallido de dos pequeños artefactos colocados en el interior de una jardinera ante un edificio de la Tercera Avenida, entre las calles 51 y 52, donde tiene su domicilio el consulado británico en Nueva York, provocó pequeños daños materiales y desencadenó ayer la alarma terrorista en la ciudad. La explosión ocu- rrió a las 3.35 de la madrugada del jueves (hora local) y provocó la rotura de varios cristales. La Policía examinaba ayer las grabaciones de las cámaras instaladas a la entrada del edificio y en oficinas colindantes para tratar de encontrar pistas sobre la autoría. Los artefactos eran muy rudimentarios, fabricados con una granada y una piña de juguete, rellenados de pólvora y conectados entre sí, pero sin ningún tipo de temporizador. Bajo el inquitante estruendo de los rotores de helicóperos sobrevolando Manhattan, un ingente despliegue policial y grandes atascos de tráfico, el jefe de la Policía, Raymond Kelly, declaró ante una marabunta de periodistas que no podía confirmar que el objetivo de las explosiones fuera exactamente el consulado británico. manos del laborista Rudi Vis. En las últimas elecciones, Vis sacó una ventaja de 3.716 votos sobre el rival conservador. Para ganar, éste necesitaba anoche un difícil vuelco del 8 por ciento; de producirse, querría decir que las cosas le estaban yendo francamente mal a Blair. De las conversaciones a pie de urna, en este rincón de Londres que precisamente había sido escogido el día anterior por Blair como escenario de su conferencia de prensa de cierre de campaña, poco se podía deducir de lo que estaba ocurriendo en el conjunto país. Un par de judíos, con sus kipás sobre la cabeza, y un matrimonio indio (la minoría judía está muy asentada en Golders Green, la india está más extendida en Finchley) razonaban de forma diversa sobre los asuntos de la campaña, principalmente la inmigración y la guerra de Irak, y aunque dejaban entrever sus apoyos a conservadores y laboristas, respectivamente, no acababan de desvelar su voto. Tiempo variable El tiempo, también variable, no indicaba ningún efecto especial sobre la jornada electoral. Según alguna predicción, sólo un día lluvioso, frío y realmente desapacible podía beneficiar a los conservadores, con un electorado más fiel a su cita con las urnas. Pero además de que esa supuesta regla ha demostrado tener sus excepciones en la historia, las nubes y claros de todo el país desaconsejaron a los analistas seguir mirando el cielo para concentrarse en algo más objetivo: los datos finales de participación y el recuento efectivo de votos.