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24 VIERNES 6 5 2005 ABC Internacional Tony Blair logra un histórico tercer mandato, pero sufre un duro castigo electoral La fuerte reducción de la mayoría puede acelerar su relevo por Gordon Brown b El partido conservador obtiene un importante avance en número de escaños y los liberal- demócratas no consiguen rentabilizar Irak con un ascenso en votos EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Los laboristas ganaron ayer las elecciones británicas con un importante retroceso que, no obstante, permitirá un tercer mandato consecutivo de Tony Blair; los conservadores experimentaron un avance mayor del previsto, y los liberal- demócratas apenas lograron traducir en escaños el voto del descontento laborista que atrajeron. La mayoría laborista, que era de 161 escaños, habría quedado reducida a sólo 66, una cifra que podría acelerar el relevo de Blair por Gordon Brown bastante antes del final de la legislatura. Así lo indicaba anoche, al cierre de los colegios electorales, la encuesta encargada por las cadenas de televisión BBC e ITV, que otorgaba al Partido Laborista el 37 por ciento de los votos, el 33 por ciento al Partido Conservador y el 22 por ciento al Partido Liberal- Demócrata. Aunque la variación en porcentajes no es muy grande respecto a los resultados de hace cuatro años (un descenso del 3,7 por ciento en el caso laborista y un aumento del 2,3 de conservadores y del 3,7 de liberal- demócratas) la asignación de escaños refleja mejor las variaciones de los partidos. La distorsión entre ambas magnitudes se debe al sistema electoral británico de circunscripciones unipersonales. Resultados de las elecciones británicas (Entre paréntesis los escaños obtenidos) Según sondeos a pie de urna LABORISTAS CONSERVADORES LIBERALDEMÓCRATAS OTROS 37 (356) -57 33 (209) +43 22 Total de escaños 646 (53) +1 8 (28) Infografía ABC En 2005 el total de escaños se reduce de 659 a 646 rencia respecto al conjunto de escaños que obtienen todas las demás fuerzas políticas) por debajo de los cien diputados serían una clara derrota. Esa mayoría habría bajado de 161 escaños a únicamente 66. Esto significa que aunque Blair podría contar en el nuevo Parlamento con mayoría absoluta, situada en el listón de los 324 escaños, va a tener difícil sacar adelante comprometidas leyes, dada la indisciplina de voto de que habitualmente hacen gala los diputados británicos. Con el nivel de contesta- ción interna que ha tenido Blair, la mayoría que ahora se perfila no le habría bastado para hacer aprobar polémicas leyes como la de las tasas universitarias. Desde luego, no podrá llevar a cabo parte del radical tercer mandato que se había propuesto. Así las cosas, ya anoche cobraron fuerza los rumores de una pronta sustitución de Blair por su ministro de Hacienda, Gordon Brown, cuya autoridad sobre el partido aseguraría menos sustos parlamentarios. Brown ha sido prácticamente presentado durante la campaña como sucesor de Blair y aunque el recambio se planteaba para el final de la legislatura, tal vez su marcha deba producirse antes. También en el campo conservador, la derrota de Michael Howard llevó anoche a que algunas voces plantearan su dimisión. No obstante, lo notable en un partido que ha tenido tantos líderes los últimos años es que varios dirigentes reclamaran la permanencia de Howard, en atención al progreso realizado y a la necesidad de dar continuidad al proyecto. Atribución de escaños Según la atribución de escaños realizada por la encuesta, los laboristas habrían obtenido 356 puestos, 57 menos de los que lograron en 2001; los tories habrían sumado 43 hasta alcanzar 209; mientras que los 53 conseguidos por los liberal- demócratas supondrían la ganancia de sólo un diputado. El lento recuento en las 645 circunscripciones (en una restante no hubo elecciones por defunción de un candidato) no aportó datos sustanciales sobre el resultado electoral hasta bien entrada la madrugada, una vez cerrada esta edición. De confirmarse los datos de la encuesta, avalada con los resultados de las primeras circunscripciones, los laboristas habrían sufrido un importante revolcón, mayor del que pronosticaron los sondeos durante la campaña. Los estrategas laboristas habían indicado que obtener una mayoría (la dife- ¿EL VENCEDOR DERROTADO? JOSÉ MANUEL COSTA egún parece, los ciudadanos británicos han decidido ahorrar trabajo a la Historia y han juzgado a Tony Blair allí donde deben rendir cuentas los políticos, en unas elecciones generales. La posible pérdida de cerca de 100 parlamentarios a manos conservadoras y liberal- demócratas no es tanto un triunfo de esos partidos, como el rechazo a un primer ministro que ha dilapidado la confianza que le llevó al poder. Simplemente, muchos laboristas se han quedado en casa (la afluencia parece haber sido la mas baja desde la I Guerra Mundial) porque no estaban dispuestos a votar a un partido S encabezado por quien les ha engañado una y otra vez. Otros han decidido golpear en las urnas. Si finalmente se confirma que los laboristas han perdido esos 100 asientos en Westminster a manos de unos conservadores cuya campaña electoral ha presentado casi únicamente propuestas sobre la inmigración rayanas en la xenofobia, el malestar en el partido laborista será muy difícil de contener. Aunque 60 diputados parece una mayoría bastante respetable, Tony Blair puede encontrarse con unos 50 parlamentarios de la izquierda de su partido cuya capacidad para la revuelta puede proporcionar terribles dolores de cabeza al gobierno durante los próximos cinco años. Los liberal- demócratas pueden estar contentos. Han avanzado notablemente, sobre todo en terrenos tradicionales del laborismo. Sin embargo, apenas han arrancado nada a los conservadores y esto puede traerles problemas de futuro si es que los electores les contemplan ya como la alternativa de izquierdas Cuando Tony Blair deje Downing Street, posiblemente a media legislatura, el laborismo podrá reclamar de nuevo esos espacios ahora ocupados por el partido amarillo. En cuanto a los conservadores... Exceptuando que por primera vez han perdido tres elecciones seguidas, pueden estar satisfechos. Han perdido, pero han avanzado. No obstante, el partido tendrá que plantearse una complicada estrategia que incluye la desaparición, antes de las próxima elecciones, del lastre Tony Blair ¡Cuanto se repite esta transmutación política de salvador a repudiado! Hoy Blair saldrá sonriendo del N 10. Pero su sonrisa profidén será aun más falsa que de costumbre. Sabe que está acabado.