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18 Nacional RECTA FINAL DEL PROCESO DE NORMALIZACIÓN DE INMIGRANTES VIERNES 6 5 2005 ABC Mañana finaliza el plazo del mayor proceso de regularización de la historia de España. Hasta el miércoles, se habían presentado más de 565.000 solicitudes. ABC ha vuelto a hablar con tres de los ilegales que tramitaron su petición en febrero Sueños de papel TEXTO: ISABEL G. ESLAVA, JORGE SÁINZ FOTOS: J. DE DOMINGO, SIGEFREDO MADRID. Hristo, Mariana y Darío. Un búlgaro, una ecuatoriana y un colombiano. Tres sin papeles más, anónimos, cuya historia pone ojos y cara al macroproceso de normalización de inmigrantes abierto por el Gobierno, en el que se han registrado hasta ahora 565.000 solicitudes de legalización y 60.000 nuevas altas en la Seguridad Social. Ellos, como sus compañeros, han vivido estos meses el sueño de los papeles que ahora acarician y que no acaban de creer hasta que no los tengan, definitivamente, en la mano. Hace tres meses, cuando se abrió la tramitación de expedientes, ABC recogía las ilusiones de estos tres irregulares que aspiraban a legalizar su situación en España. Hoy, a un día del carpetazo definitivo a las admisiones, cuando las oficinas de la Seguridad Social registran colas interminables- -sólo el miércoles se presentaron 25.000 peticiones- -las experiencias de estas tres personas sirven para entender todas las etapas posibles previstas por la Administración. Todas menos una. Curiosamente, ninguno de ellos tiene todavía los papeles definitivos. Están a punto, pero aún no disponen de ellos. Hristo Tsvetanov Obrero búlgaro Mariana Ganzino Asistenta ecuatoriana detalladamente le seguían asaltando las dudas. Hace ya dos meses que esta ecuatoriana espera una carta que no llega. Nos dijeron que en un mes nos llegaría la respuesta, si los papeles eran válidos o no. Todavía, dos meses después, no me han dicho nada Sin cambios Mariana sabe que mañana se acaba el plazo de regularización extraordinaria y reconoce que está desesperada Trabaja como asistenta en dos casas distintas. Sus dos jefas presentaron la solicitud de regularización, cada una con un contrato a tiempo parcial, para que así pudiera obtener la jornada completa. En sus dos trabajos paga ella los gastos de la Seguridad Social. Sabe, y por eso ansía que llegue ese momento, que cuando reciba la tarjeta que la acredite para trabajar legalmente en España podrá buscar otro empleo en una oficina o algo así, donde pueda dejar de ser yo la que pague a la Seguridad Social Su marido, pintor, ha corrido mejor suerte pues ya ha recibido su carta la que le permite proseguir con el proceso de normalización. Mientras, ella espera la respuesta de la Administración; es lo único que me dicen- -afirma entre risas- que espere Una impaciente espera que conoce muy bien Darío Agudelo. Fui el número 367 de toda la ciudad de Madrid en tramitar mi expediente, y todavía no tengo una respuesta ni positiva, ni negativa Tres meses después, el caso Tengo el resguardo de la administración, pero los papeles ya deberían haber llegado. Hasta que no vea la documentación en regla con mis propios ojos, seguiré con los nervios a flor de piel mes después, cuando por fin consiguió una nueva cita, otro centro diferente le aseguró que eso no era necesario y que su espera había sido en balde. A pesar de todo, el epílogo de esta historia se escribirá con letras de esperanza, y Hristo tendrá sus papeles en regla. Ahora tengo que pagar yo las cuotas de la Seguridad Social. Una vez que tenga la tarjeta podré buscar otro trabajo, en una oficina o algo así, un lugar donde no tenga que pagar yo Para Mariana Ganzino, sin embargo, su futuro sigue siendo una incógnita. Hace ya dos meses que esperó paciente una cola para entregar los primeros papeles que, si todo salía bien, le permitirían dejar de ser ilegal en España. Pese a que se había informado Nueva vida El que está tocando el cielo casi con las yemas de sus dedos es Hristo Tsvetanov. La travesía que media entre el ocaso del invierno, cuando se abrió el proceso el pasado 7 de febrero, y los primeros estertores de la primavera ha sido especialmente positiva para este joven inmigrante búlgaro de 26 años. El Ministerio admitió a trámite su expediente con cierta celeridad (en tan sólo un mes) y ahora, para mayor tranquilidad, Hristo viaja pegado a un contrato de trabajo firmado por él mismo y sellado por su jefe que le concede un cierto estatus de legalidad dentro del país. Junto a este documento, la Administración le ha garantizado un permiso y su alta definitiva en la Seguridad Social, a través de un resguardo que recibió por correo postal hace más de un mes, y del que no se separa ni para dormir. Te entran las dudas. En teoría, y después de tener por escrito el visto bueno de las autoridades, los papeles deberían llegar por carta en un plazo inferior a 30 días. Mientras no vea las nuevas tarjetas de identificación con mis propios ojos, seguiré teniendo los nervios a flor de piel dice. El otro actor de esta historia, el empresario Alfredo Pascual, ha cumplido su palabra y ha hecho posible que Hristo pueda regularizar su situación. En este proceso ha habido cierto cachondeo asegura. Cuando presentó los papeles que le habían señalado como obligatorios, la oficina correspondiente de Madrid le exigió que fuera una gestoría la que actuara en su nombre. Un AFP