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ABC VIERNES 6 5 2005 Opinión 5 ESCENAS POLÍTICAS INJURIA ENEA A ¿DE QUÉ HABLARON? UES no sabemos, chico. Los comunicados sólo hablan de lo que hablan: de nada. ¿Lo retirarán o no lo retirarán? El plan, digo. ¿Pasará, tal vez, como lo de la autovía de Leizarán, que se hará una variante y se llamará de otra forma, pero el punto de salida y el de llegada será el mismo? El puerto al que quiere arribar el separatismo vasco va implícito en su descripción como tal: la independencia; pero visto lo que ha habido, el plan deberá retocarse y, al menos, llamarse de otra manera, coño, que para algo no ha ganado este pollo por mayoría absoluta. Debieron de hablar de esta cuestión, digo yo, además de preguntarse por los niños. Debieron de darse los recados que Batasuna les dejó a cada uno en su buzón: a Ibarreche en directo en la famosa foto de la infamia, y a Rodríguez en el bolsillo de su enviado Eguiguren. Algunos dicen que si Ibarreche no es el claro vencedor de CARLOS las elecciones no se entiende por qué HERRERA le da tal carta de naturaleza el presidente, máxime teniendo en su partido a otro candidato que asegura optar al cargo de lendakari. Puede que le haya entrado a Rodríguez el peligroso virus que padecen algunos socialistas- -e izquierdistas en general- según el cual se considera que el nacionalismo étnico tiene determinados derechos históricos para gobernar permanentemente como si de una casta especial se tratara. Puede, pero no sabemos. Porque de lo que piensa Rodríguez sabemos muy poco. Incluso si piensa. Ayer, en cualquier caso, se escenificó un triunfo: el batasuno. En formas y en fondos. La normalización a la que tanto se refiere Ibarreche pasa, indudablemente, por la recuperación de la representación de ETA en la vida política vasca. Quiere sentarlos en una mesa y quiere que entren en el Parlamento. Y Rodríguez, que tragó en campaña pensando que así debilitaría al nacionalismo y ganaría de calle, vuelve a tra- P gar ahora manejando criterios cuando menos oscuros. Y las formas: silencio impuesto por Otegui, nada de cámaras, luz, taquígrafos, ruedas de prensa, que no exista presión por parte de esa chusma cavernícola de la prensa española. Cuando los periodistas tragamos con aquello de que no hubiera preguntas en las convocatorias batasunas a los medios, no sabíamos lo que estábamos autorizando: si en lugar de tomar nota hubiésemos apagado los magnetofones otro gallo nos cantaría hoy, pero bueno. Efectivamente, acabó el encuentro y cada uno se marchó a su despacho con los pactos recién esbozados y muy bien guardados en un cuaderno rojo. La dificultad- -y una cierta vergüenza- -para explicarle a la opinión pública un encuentro de estas características ha hecho el resto. ¿Pronóstico? el plan se maquillará, pero mantendrá buena parte de su espíritu desafiante, Batasuna volverá a la actividad más o menos consentida y ETA amagará un principio de trato. Un nuevo Lizarra, esta vez consentido desde el poder central. Y, en cuanto puedan, los terroristas pondrán un muerto encima de la mesa para evaluar la voluntad de diálogo de sus interlocutores. Éstos, entonces, se sentirán profundamente engañados y traicionados. ¿Habrán sopesado esta posibilidad los interlocutores en su charlita? Por seguir con las hipótesis: la presión a la que someterá el grupo parlamentario controlado a distancia por los Oteguis al débil Gobierno que reedite Ibarreche no le permitirá una sola cesión en el articulado de su famoso plan. Con el Partido Popular no podrán contar, con lo que ¿qué determinación tomará el Partido Socialista? Hasta dónde llegará el maquillaje del plan no lo sabemos, pero no les resultará fácil enmascarar algunos de sus propósitos. Entre tanto, todo lo que se ha adelantado en la lucha contra el terrorismo a lo largo de estos años de combinación política, policial y judicial puede irse, directamente, al garete. ¿También lo hablaron? partir de este despropósito injurioso que ha cometido Juan José Ibarreche, habrá que llamar así a la residencia oficial del lehendakari: Injuria Enea. Incluso don Gregorio Peces- Barba, siempre tan callado, ha alzado la voz para decir que la entrevista de Ibarreche con Arnaldo Otegui, jefe de una organización política ilegalizada por formar parte de la banda etarra, es una ofensa para las víctimas del terrorismo. Bueno, ¿y qué? ¿Vamos a enterarnos ahora de que las víctimas del terrorismo son una parte delaestrategia nacionalista para conquistar el poder y mantenerse en él? Las víctimas del terrorismo son parte de las nueces que caen del árbol agitado por los etarras y cuyo JAIME fruto, según confesión de CAMPMANY Arzalluz, recoge el PNV. Conocida de antiguo esta situación del País Vasco, lo que puede sorprendernos desagradablemente no es que Ibarreche reciba a Otegui. Lo que tiene bemoles es que al día siguiente sea Zapatero quien reciba a Ibarreche. Dicen que ambos estadistas iban a contemplar un escenario político sin ETA. Pero antes dededicarse aesa devoción contemplativa, Ibarreche tenía que conocer el escenario querido por la banda etarra para proponérselo a Zapatero. Y ese escenario es el que le habrá pintado Otegui veinticuatro horas antes de su encuentro con Zapatero. Entre traidores anda el juego, pero lo que no podemos pensar es que los traidores quieran o intenten engañar a nadie. Lo hacen todo muy a las claras, y el que no se entera será porque no quiere enterarse. Zapatero, claro está, dirá que él ha recibido al presidente de un gobierno autonómico, y que eso entra dentro de su obligación y de su sueldo. Pero en estas circunstancias, a quien ha recibido Zapatero es a un siniestro recadero de la banda terrorista, a un mensajero del terror. La cúpula etarra alecciona a Otegui; el recadero o correveidile de la banda comunica a Ibarreche sus condiciones; Ibarreche fuerza una visita inmediata a La Moncloa, y Zapatero conoce las condiciones de los terroristas para empezar a hablar. Todo muy dialogante, todo de mucho talante, todo muy hermoso. Y que Aznar siga crispando el ambiente político afirmando que con el terrorista no se dialoga, que al terrorista se le vence. Y para más inri, la entrevista de alto nivel, la cumbre entre los dos presidentes, el monclovita y el de Injuria Enea, se celebra en el más absoluto de los silencios. Sólo conocemos un breve y desustanciado comunicado oficial de cada una de las partes, que podían habérselo guardado en las de cada uno de ellos. ¿Pero qué cosas habrán acordado, discutido, tratado o hablado estos dos bellidodolfos acerca de su proyecto deEspaña y de su destino para que no podamos conocerlo los españoles? ¿A dónde quieren llevarnos sin que nos enteremos? ¿Qué olla podrida están guisando para esta sufrida tierra por donde vaga errante la sombra de Caín ¿Hacia qué desastre nacional, difícilmente remediable, está llevando a Zapatero su irrefrenado deseo de gobernar al precio que sea? ¿Es esta la famosa transparencia prometida? Pues, hala, majos, a adivinar traiciones.