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92 JUEVES 5 5 2005 ABC Gente La mafia persigue a Sinatra más allá de este mundo TEXTO: ALFONSO ARMADA, CORRESPONSAL FOTO: ABC Rod Stewart deja los escenarios. El cantante Rod Stewart, que ha cumplido recientemente 60 años, afirma en la revista británica Saga que a su edad no va a seguir dando saltos en el escenario aunque continuará grabando discos. Stewart tendrá así más tiempo para su familia y sus amigos. ete meses después de que La Voz se apagara, a los 88 años de edad, en diciembre de 1988, el FBI le hizo al reciente cadáver de Frank Sinatra el feo de que tenía más que una estrecha amistad con Sam Giancana, uno de los jefes de la mafia. Desde entonces, las relaciones peligrosas del cantante y actor con el crimen organizado pasaron a engrosar el lado siniestro de su aura. El cieno ha vuelto a ser removido. La revista Vanity Fair acaba de adelantar un extracto de la nueva biografía escrita al alimón por Anthony Summers y Robbyn Swan, y que publicará a mediados de mes la editorial neoyorquina Alfred A. Knopf. En ella aparece como testigo de cargo nada menos que uno de los grandes amigos del intérprete de My way el cómico Jerry Lewis, quien asegura que entre los oficios de Sinatra figuró el de correo, y que en 1946 estuvo a punto de ser descubierto por un aduanero cuando transportaba en un maletín 3,5 millones de dólares para el capo Lucky Luciano, a la sazón deportado en Italia. El revuelo en el aeropuerto hizo que el empleado echara un vistazo superficial a la valija, y Sinatra se fue de rositas y evitó un escándalo que seguramente hubiera acabado con sus huesos en la cárcel. Celebrado cada fin de semana en el espléndido programa de canciones inolvidables que Jonathan presenta en la emisora National Public Radio, hasta el punto de que sus temas y su forma de cantar parece formar parte de la melodía de los domingos por Si la mañana en Manhattan la música, el béisbol y Sinatra son las tres pasiones confesas de sus matrimonios con estrellas tan antitéticas como como Ava Gardner o Mia Farrow contribuyeron a cebar su perfil de duro, pero vulnerable, que exploró con acierto en los mejores filmes de su irregular carrera cinematográfica, en la que destacan dos hitos: El hombre del brazo de oro (bajo la dirección de Otto Preminger) en la que encarna a un drogadicto, o El candidato de Manchuria de John Frankenheimer, en la que utilizó sus habilidades para nutrir un thriller político empapado de los temores de la guerra fría. En sus confidencias a Summers y Swan, el desgarbado Lewis, que formaba parte del cuarteto Rat Pack junto a Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr. dice que la voz de América se ofreció como tesorero voluntario de la mafia. Pero cuando le tocó abrir el bolso fatídico, la suerte le sonrió: De lo contrario, seguramente no hubiéramos oído hablar mucho más de él Lewis no fue testigo del incidente, pero según sus oídores, lo supo de buena tinta. Calificada publicitariamente de biografía no autorizada (difícil que un muerto pueda supervisar lo que se escribe a sus espaldas) la fama del cantante, incluido su lado oscuro, está más que afianzada en Estados Unidos. Como escribe David Thompson en su prestigioso diccionario cinematográfico, su influencia en sus compatriotas actores va en la línea del outsider que hace del fatalismo uno de sus mayores encantos. Es decir, más madera. La Voz hizo también sus pinitos en el cine con éxito. En una nueva biografía sobre el artista escrita por Anthony Summers y Robbyn Swan, Jerry Lewis revela que Sinatra ejerció de correo de la mafia