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ABC JUEVES 5 5 2005 Deportes 89 Joaquín Caparrós, en una rueda de prensa NIEVES SANZ Caparrós motiva a su plantilla con los improperios de Lopera El Sevilla demostró coherencia durante la semana de la Feria dice el entrenador J. CARLOS CARABIAS MADRID. Si el fútbol es un estado de ánimo, cualquier Betis- Sevilla o viceversa rebasa todos los límites. Se vive al borde del fanatismo. El sábado se enfrentan en Heliópolis en la vuelta del cambio de las camisetas, el lamentable episodio protagonizado por Teixeira Vitienes, que obligó al Betis a jugar sin su tradicional elástica verdiblanca y retrasó el duelo cuarenta y cinco minutos. Y la semana anuncia los mismos augurios de siempre: bronca previa, partido en el horno y ambiente incandescente. Aunque nació en octubre, Joaquín Caparrós, el entrenador del Sevilla, enseña el misterio de los géminis: la doble personalidad. Un tipo encantador en el trato personal y un clon de Carlos Bilardo como técnico. Su última ocurrencia, con tal de enardecer a sus futbolistas y guiarlos a la victoria, fue empapelar el vestuario con los recortes de declaraciones críticas de Manuel Ruiz de Lopera, el presidente del Betis, hacia el Sevilla. En la guerra, la fuerza y el engaño son dos virtudes cardinales, dijo Thomas Hobbes. Ahí se agarra Caparrós, que nunca ha perdido contra el Betis desde que es entrenador del Sevilla (2000) El orgullo colectivo, la propaganda, el enemigo Lopera. Todo esto es más anécdota que otra cosa- -explica Caparrós a ABC- Todo el mundo lee y escucha lo que sucede en Sevilla. Lo que pasa es que en la semana de la Feria, el Sevilla demostró su coherencia institucional Aficionados del Betis con cargos en el Ayuntamiento grabaron un escudo del club en la portada del Real. Y el cruce de acusaciones salpicó a los dos presidentes, Lopera y Del Nido. Ambos no han cerrado las heridas, como demostraron la pasada noche en la Cadena Ser. Lopera llamó grosero a su colega y el clima se caldeó. A pesar de todo, Sevilla está mucho más tranquila que otras veces. Creo que los presidentes han decidido no hablar más, y ahora nos toca a los profesionales. Nosotros tenemos que transmitir tranquilidad y conseguir que el partido transcurra por cauces deportivos cuenta Caparrós, que no quiere seguir hablando de los recortes de Prensa en su vestuario. Desde que el entrenador de Utrera dirige al Sevilla (2000) sus aficionados festejan empates o victorias y un escalofrío de escándalos sacude a la ciudad. El peor, aquella agresión de unos menores a un guardia de seguridad. No sé de dónde proviene esta espiral de violencia- -comenta Joaquín Caparrós- Me suena que todo empezó en la temporada en la que ambos equipos coincidimos en Segunda división (2000- 01) Se generó una animadversión exagerada que nada tiene que ver con la guasa sevillana El duelo sevillano se ha enquistado como un reducto de violencia que nada tiene que ver con otros derbis. El entrenador del Sevilla, que no ha renovado aún, lo admite: He visto muchos partidos de chiquillo, Madrid- Atlético, Barça- Madrid, Sevilla- Betis, y no pasaba nada. Aquí en Sevilla la gente te lo recuerda por la calle a todas horas, vayas donde vayas, y entre todos tendríamos que hacer algo