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86 JUEVES 5 5 2005 ABC Deportes Ejercicio de ardor y valentía del PSV que no frena al Milán Otro gran partido de los holandeses, muy superiores, pero un gol en el último minuto de Ambrosini clasificó de milagro a los italianos PSV MILÁN 3 1 ro igualmente su excelente juego mereció el mayor de los halagos. Con sólo Shevchenko por delante y escasamente apoyado por Kaká, el conjunto italiano se limitó a capear el temporal con lo que pudiese hacer el jugador brasileño, que era bastante para lo aislado que estaba. Con este panorama, al Milán no le duró nada el balón en su poder aunque, al fin y al cabo, no lo quería para nada. Así que lo fió todo a su defensa, que seguía aguantando como una campeona. En el martillo pilón en el que se convirtió el partido quedó reflejado el carácter de cada uno, ambos meritorios y cada cual en su estilo, sin cuartel al enemigo y dejando la piel en todas las zonas del campo. El PSV mandó un cabezazo de Venegoor al larguero y suyas fueron las mejores ocasiones del partido, como no podía ser de otra forma, tal y como sucedió en el primer encuentro de la eliminatoria. PSV (4- 3- 3) Gomes; Lucius, Alex, Bouma (Robert, m. 69) Lee; Van Bommel, Vogel, Cocu; Farfán, Park y Venegoor. Milán (4- 4- 2) Dida; Cafú, Nesta, Stam, Maldini (Kaladze, m. 46) Gattuso, Pirlo, Ambrosini, Seedorf (Tomasson, m. 68) Kaká y Shevchenko. Árbitro Terje Hauge (Noruega) Goles 1- 0, m. 8: Park. 2- 0, m. 64: Cocu. 2- 1, m. 90: Ambrosini. 3- 1, m. 91: Cocu. JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Más allá de los resultados, el PSV resulta un equipo admirable, por su actitud, por su empeño, por su manera de afrontar el fútbol. Nunca se arruga, nunca da un paso atrás y siempre es fiel a su estilo. Sello Hiddink. Ni con el injusto 2- 0 del partido de ida, el equipo holandés se rindió. Por el contrario, adelantó las líneas hasta el mayor de los riesgos, metió a sus laterales por delante de la línea central y atacó con paciencia, con ardor y valentía, con toque y calidad, sin preocuparse por lo que pensara o tuviera preparado el rival. A ese pecho descubierto y dispárame al corazón si te atreves, respondió el Milán con el iceberg que tiene en el corazón y en el alma. También imperturbable por lo que tuviera delante. El plan perfecto, o casi, su gente metida atrás y sin un pestañeo por nada que sucediera en el encuentro. A lo suyo, pura coraza por dentro y por fuera. Ni siquiera el gol tempranero de Park, en una de sus impetuosas llegadas desde la segunda línea que por fin acertó con la red, le varió un milímetro de sus planes. Aguantó estoicamente el chaparrón, pero eso sí, con su defensa achicando agua con la veteranía y efectividad que se le supone. Y eso que el PSV fue un verdadero huracán durante toda la primera mitad. Se movía su medular con una vivacidad y movilidad tremenda, permutando posiciones, por aquí y por allá y con juego raso, muy abierto su fútbol y prestos los laterales a entrar de continuo por los costados. No tuvo tantas oportunidades como en el partido de ida porque el Milán, con el marcador del partido de ida a favor, se encerró mucho más y renunció a casi todo, pe- Volver a empezar Ni una vez tiró el Milán entre los tres palos en la primera mitad y lo que es disparo, aunque fuera desviado, lo realizó en el 35, por medio de Seedorf. Y el caso es que en la segunda parte siguió igual, con poca salida y menos llegada. Todo lo contrario que el PSV, que iba arriba con todo dejando solo a Vogel un tanto retrasado como escudo de sus dos centrales. Lo normal, y justo, es que tanta valentía tuviese su premio. Y lo tuvo. Se fue Lee por enésima vez con su bicicleta a cuestas por el lado zurdo. Centró forzada, pero ajustadamente, y en el segundo palo entró el eterno Cocu, incombustible, para hacer valer su gran llegada y su letal re- Alex se eleva espectacularmente por encima de Ambrosini y de Van Bommel mate de cabeza. Dos a cero y volver a empezar. Y, efectivamente, fue otro partido. El Milán ya se la jugó, por fin, aunque solo un poquito. De esa forma remató Ambrosini con peligro por primera vez para que sacara Gomes y el partido, definitivamente, se abrió para cualquiera de los dos. A la fuerza ahorcan. En un minuto cambió la historia. Sa- REUTERS lió Tomasson, adelantó líneas el Milán y Ambrosini cazó un balón para cabecearlo lejos de Gomes. El postrero gol de Cocu solo sirvió para certificar el heroico partido de los holandeses, que no merecieron tal suerte. Hasta el último instante, el PSV fue y fue arriba, con fe y esperanza, pero los italianos son así. Cierras los ojos un segundo y te mandan al garete. Cómo son... Los rojinegros buscan su séptimo título en la décima final Es el segundo club que más Copas de Europa ha conquistado, seis, después del Real Madrid, que en el año 2002 dejó su sinfonía en la novena. El Milán se dispone a disputar su décima final de una historia que comenzó en 1958, en Bruselas, cuando perdió frente a los blancos por 3- 2. Su primer éxito se produjo en 1963, en Londres, donde levantó la Copa después de derrotar al Benfica por 2- 1. En 1969 celebró la segunda, en el Bernabéu, al vencer al Ajax de Cruyff por 4- 1. Pasaron veinte años hasta que volvió a brillar. Lo haría por la puerta grande. Llegaba el gran Milán de Sacchi, Van Basten, Gullit y Rijkaard, que se adjudicó los torneos de 1989 y 1990, 4- 0 al Steaua y 1- 0 al Benfica. Fue su mejor época. Perdió la edición de 1993, ante el Olympique (0- 1) para triunfar de nuevo en 1994, 4- 0 al Barcelona. Vivió una tercera final consecutiva, en 1995, ante el Ajax, que le superó por 1- 0. Transcurrieron ocho años hasta que regresó a las finales. Salió victorioso ante el Juventus en los penaltis (3- 2) tras empatar a cero reinante. Ahora busca el séptimo título. Y Maldini, su séptima final y su quinto cetro, pues disputó todas desde 1989. A destacar que el tanto de Park ayer echó por tierra el récord de imbatibilidad del meta Dida. Su marca queda en 622 minutos, a cinco del de Van der Sar.