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ABC JUEVES 5 5 2005 Sociedad 49 Comunicación Ola de dimisiones en Canal Plus Francia tras un escándalo de espionaje a empleados Guilles Kaehlin, primer eslabón de una crisis que afecta a los directivos galos JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Canal Plus vuelve a entrar en una zona de turbulencias judiciales: un antiguo asalariado de la empresa afirma haber sido contratado para espiar al director de Los Guiñoles de la Información, entre otra docena de personalidades incómodas a quienes los directivos deseaban despedir sin indemnizaciones, manchándolos con las revelaciones íntimas que deseaban conseguir con medios policiales ilegales. Guilles Kaehlin, director general de producción de Canal Plus, dimitió ayer para poder defenderse con libertad La dirección general lo ha dejado caer sin ningún comentario, cuando varias de las personalidades espiadas han presentados querellas judiciales. La Inspección General de la Policía, suerte de Policía de todos los cuerpos de seguridad del Estado, ha abierto una investigación excepcional. ÁNGEL RIESGO LA HONRA E Bruno Gaccio ABC El libro de Pierre Martinent El escándalo ha estallado a los dos días de la publicación del libro Un agente sale de la sombra escrito por Pierre Martinent, que trabajó entre 1997 y 2001 para la Dirección General de la Seguridad Exterior (DGSE, contraespionaje nacional) Por los mismos años, y hasta mucho más tarde, Martinent afirma haber sido contratado por la dirección general de Canal Plus con el fin de espiar, buscar y vender intimidades de personalidades que los directivos del canal de TV de pago deseaban desestabilizar Martinent afirma que los más altos directivos de Canal Plus deseaban comprar informaciones comprometedoras sobre la vida íntima de personajes públicos como Bruno Gaccio, que fue uno de los pilares de Los Guiñoles de la Información, uno de los programas emblemáticos de la empresa. Según Martinent, la dirección de Canal Plus terminó por pensar que Gaccio y algunos de sus colaboradores eran unos agitadores que la empresa deseaba eliminar, intentando evi- tar el pago de cuantiosas indemnizaciones. Gaccio ha presentado una primera querella contra X por atentados contra la vida privada, violación de domicilio, intercepción y espionaje de correspondencias y conversaciones privadas La precipitada dimisión de Guilles Kaehlin no resuelve nada, y sólo es el aperitivo de un fabuloso culebrón a la americana con estrellas que cobran sueldos fabulosos, empresarios dispuestos a todo, policías secretísimos y mucha carnaza sexual y financiera. Martinent afirma tener pruebas de todas sus acusaciones contra los directivos de Canal Plus que lo contrataron como espía, y habla siempre bajo el control de sus abogados. Los personajes espiados, encabezados por Bruno Gaccio, han planteado la batalla en el terreno judicial. La dirección actual de la empresa ha aceptado automáticamente la dimisión de uno de sus directores generales, a sabiendas que sólo se trata de un primer eslabón de una cadena imprevisible. El Ministerio del Interior ha hecho intervenir a la Inspección General de la Policía por razones no menos inquietantes: los espías que trabajaban por cuenta de Canal Plus se beneficiaban de filtraciones oficiosas de los servicios de seguridad del Estado, que facilitaban las escuchas telefónicas de personas privadas, a quienes su propia empresa deseaba desacreditar por oscuras batallas de intereses. El Grupo Telecinco aumenta su beneficio neto un 58,7 por ciento en el primer trimestre de 2005 ABC MADRID. El grupo Gestevisión Telecinco registró un beneficio de 64,5 millones de euros en el primer trimestre de este año, frente a los 40,6 millones del mismo período de 2004, lo que supone un incremento del 58,7 por ciento. Según informó ayer la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y de acuerdo con las nuevas normas de contabilidad internacional, los ingresos del grupo (Telecinco y Publiespaña) se situaron en 213,27 millones de euros mientras que entre los meses de enero y marzo del año pasado los mismos lo hicieron en 173,2 millones de euros, lo que supone un aumento del 23,1 por ciento. Según explica la firma en su comunicación a la CNMV, este incremento se debe al aumento en los ingresos netos de publicidad televisiva, que se situaron en los 199,14 millones de euros, así como a la buena evolución de la au- diencia entre otras razones. El resultado bruto de explotación (EBITDA) fue de 96,1 millones de euros, mientras que en el primer trimestre de 2004 fue de 60,5 millones, lo que supone un incremento del 58,9 por ciento. El resultado neto de explotación (EBIT) se situó en los 93,03 millones de euros, entre enero y marzo de 2005, lo que significa un incremento del 63,7 por ciento con respecto al mismo período del año pasado. En la sesión de ayer de la Bolsa española, las acciones de Telecinco subieron un 1,97 por ciento, por lo que el precio de sus títulos pasó de los 18,30 euros del martes, a los 18,66 euros a los que terminaron ayer, en tanto que la cadena privada acumula unas ganancias del 22,92 por ciento en lo que va de año. En un comunicado de prensa, la cadena se felicita por haber cerrado el mejor trimestre de su historia con un 22,5 por ciento de cuota media de pantalla. La solidez y el éxito de los espacios que configuran la parrilla de la cadena han hecho posible que Telecinco haya liderado el 60 por ciento de los días disputados entre enero y marzo de 2005 añade la emisora. Publiespaña registró unos ingresos publicitarios brutos con 203,7 millones de euros en el primer trimestre de 2005, lo que supone un aumento del 20,1 por ciento con respecto a los resultados obtenidos en el mismo período de 2004 (169,6 millones de euros) El grupo considera que este balance excepcional es consecuencia directa del contundente liderazgo de audiencia de Telecinco, la excelente gestión comercial de su espacio publicitario y una acertada política de contención de costes, que tan sólo han crecido un 3,3 por ciento durante 2005. De este incremento, 1,3 millones corresponden a costes que se ven incrementados por el aumento en otros ingresos del grupo; 1,2 millones a costes asociados a pagos a asociaciones de derechos por incremento en la facturación y el resto a mayores costes de estructura. l trabajo y los negocios ocupan las mejores horas de nuestras vidas y nos producen esa falsa sensación de pensar que lo son todo, que somos lo que conseguimos en el trabajo, que el trabajo es la razón de nuestra vida, cuando sólo es el medio, el medio de vida. Esa distorsión nos lleva, a veces, a pensar que cualquier cosa es válida por conseguir lo deseado en el trabajo, vivimos en lo que se ha dado en llamar el capitalismo de ficción, donde todos nos creemos con entusiasmo demasiadas grandes mentiras, donde el velo de la vorágine del día a día, de la empresa y el poder no nos dejan ver con claridad lo que es verdad y lo que es mentira, lo que está bien y lo que está mal. La verdad y la honradez ya no son los conceptos que rigen los negocios, han sido sustituidos por los contratos y el poder ejercido de manera omnímoda. Hablo de ese poder ejercido a veces por el jefe con su subordinado pero sobre todo por el cliente sobre su proveedor, en cada una de las acciones en el trabajo hay un dominador y un dominado, el ejercicio de esos roles hacen que lo justo no sea lo que resulte ganador, a nadie le importa la justicia; si alguien clama esto no es justo, esto es una fractura de lo honrado, de lo ético nadie le tomará en serio si no lo tiene suficientemente firmado y rubricado. Los negocios deberían volver al apretón de manos y a la palabra dada, a la relación que dura años y que garantiza que no se infringirán las reglas permanentes. Todos observamos en los negocios la regla de ser dóciles ante el poderoso, pero cuando el poderoso toma una decisión injusta que nos afecta, que sabemos no merecer y que no podemos cambiar, esos días el empleado y el proveedor tienen ganas de hacer la revolución, esa que precisan los negocios del mundo para diferenciar lo que está bien y lo que está mal y no quebrantar la frontera. Esta revolución utópica no ocurrirá mientras el poderoso tenga que mejorar cada trimestre sus resultados y sepa que su condición es además efímera, que pronto otro, más poderoso que él, quebrantara su honra y le eliminará del puesto. A veces los dominantes también practican la estupidez, es cuando perjudican y, sin percatarse, se perjudican también ellos mismos. Lo decía Carlo María Cipolla, el insigne premio Nobel italiano, siempre minusvaloramos el peligro de la estupidez Igualmente, la publicidad no puede caer en que la última palabra la tenga el que tenga más poder, sino en el que tenga la razón.