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ABC JUEVES 5 5 2005 Internacional 31 Obiang nombra a una sobrina suya embajadora en España ABC MALABO. El presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, destituyó ayer al que ha sido embajador de su país en España, su sobrino José Ela Ebang, según informaciones de la radio estatal guineana. Obiang ha tomado la decisión de cesar a su sobrino Ela Ebang por tratarse de una persona más conveniencia para otro servicio mejor Mientras tanto, al frente de la misión diplomática en España quedará, mientras Malabo decide proceder o no al nombramiento de un nuevo embajador, Victoria Mbasogo, también sobrina del Jefe del Estado guineano. Ela Ebang, oriundo de la ciudad de Mongomo, distrito natal del jefe de Estado, en la parte continental de Río Muni, fue nombrado embajador en España el mes de marzo de 2003, y vino a sustituir a Pastor Micha Ondo Bile, quien en febrero del mismo año fue nombrado en Guinea ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Internacional y Francofonía. Teodoro Obiang ha nombrado, también, a Estanislao Ndong Malavo embajador de Guinea Ecuatorial en Alemania. Un soldado soviético controla el tráfico de Berlín tras la Segunda Guerra Mundial en 1945 AFP La Unión Soviética ejecutó a un millón de sus soldados en la II Guerra Mundial Revelaciones de Alexandr Yákovlev, ideólogo de la glásnost b Los comisarios políticos de Sta- lin instaban a los jefes militares a disparar contra sus propios soldados en el campo de batalla si daban muestras de cobardía o miedo ABC MOSCÚ. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Ejército soviético fusiló a un total de 954.000 de sus propios soldados en su mayoría acusados de cobardía y otros delitos, afirmó ayer Alexandr Yákovlev, historiador y ex dirigente del Partido Comunista de la Unión Soviética. Veterano de la Segunda Guerra Mundial y en actualidad presidente de la fundación internacional Democracia Yákovlev dijo a la agencia Interfax que los soldados, claro está, cometieron delitos pero no merecían ser fusilados En este sentido, el historiador ruso citó como ejemplo para ilustrar sus declaraciones el asesinato de un soldado de 18 años de edad a cargo del comandante de su propia compañía, un crimen del que fue testigo. Aquello ocurrió durante una ofensiva del Ejército nazi, cuando un combatiente novato no logró controlar su miedo, se puso en pie y echó a correr. Hubiese sido suficiente tumbarle en el suelo para tranquilizarle, pero el oficial le pegó un tiro en la espalda ilustró el historiador. Los fusilamientos de este tipo eran bastante comunes y corrientes en el Ejército soviético, indicó Alexandr Yákovlev, quien agregó que los jefes de las unidades recibían instrucciones sobre la necesidad de actuar con toda la firmeza y rapidez aconsejable contra los cobardes El historiado ruso explicó que también había sido testigo presencial de cómo el comisario político de un batallón daba instrucciones a los oficiales que comandaban esa unidad en vísperas de una ofensiva planeada. Las recetas del NKVD Si decís a los soldados que se levanten y se lancen al ataque y no obedecen, disparad contra el que esté más cerca y veréis cómo los demás se pondrán en pie en seguida según los consejos de la receta de aquel comisario, resaltó Yákovlev. En tiempos de la perestroika de Mijaíl Gorbachov, Yákovlev fue miembro del Buró Político del Partido Comunista y el principal ideólogo de la política de glásnost (transparencia informativa) Aludiendo a sus experiencias y recuerdos, Yákovlev insistió en que la muerte en el frente por disparos de la policía secreta de Stalin, la NKVD, era algo que ocurría a diario. Se trata de una cuestión que se plantea con poca frecuencia, mientras Rusia se prepara de forma oficial para conmemorar el LX aniversario del final de la guerra. La Unión Soviética registró cerca de 27 millones de bajas durante la Segunda Guerra Mundial. Inculpado en el Ulster el presunto autor del atentado de Omagh ABC BELFAST. Casi siete años después del atentado de Omagh, considerado como el peor en los treinta años de violencia que atormentan al Ulster, la Fiscalía de Belfast ha señalado al norirlandés Sean Gerard Hoey como presunto culpable. La policía considera al inculpado, un electricista de 35 años sobre el que pesan quince cargos de terrorismo, posible responsable de la colocación de la bomba en Omagh, que el 15 de agosto de 1988 segó la vida de 29 personas, entre ellas dos españoles- -un niño de doce años y su monitora, de 29- -que realizaban un curso de verano. El procesamiento de Hoey dará lugar a uno de los juicios por asesinato múltiple más importantes de la historia legal del Reino Unido e Irlanda. Los familiares de las víctimas han denunciado la lentitud de la investigación policial, e incluso han presentado su propio caso contra cinco individuos, entre los que paradójicamente no se encuentra el acusado. Hasta hoy, ningún miembro del IRA ha sido condenado por el atentado. La juventud yugoslava recuerda con nostalgia la figura de Tito SIMÓN TECCO. CORRESPONSAL LIUBLIANA. Nostálgicos y críticos del pasado régimen conmemoraron ayer en Belgrado y otras capitales de la ex Yugoslavia el XXV aniversario de la muerte del líder comunista, el mariscal Tito, fallecido en Liubliana el 4 de mayo de 1980 a los 87 años de edad. Pese a lo que se podía prever, su figura ha crecido con el tiempo. Para la juventud yugoslava se ha convertido en un icono y muchos adultos le recuerdan aún con nostalgia. Algunos dicen que se vivió mejor durante su régimen, otros que fue el único que supo mantener la paz en la región. En la Casa de las Flores su antigua residencia en un distinguido barrio de Belgrado, donde se encuentra su tumba, dos mil personas procedentes de todas partes le rindieron ayer homenaje. Por primera vez desde su muerte no se vio a su esposa Jovanka, que vive en Belgrado en la pobreza. En los últimos años la peregrinación a su tumba ha ido en aumento, y si en 2004 la visitaron 32.000 personas, este año se esperan 60.000. Mientras Tito estuvo en el poder no tuve democracia, pero tenía dinero y pasaporte. Hoy tengo democracia y el estomago vacío comentaba uno de los peregrinos.