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ABC JUEVES 5 5 2005 Opinión 7 bajo por definición son temporales ya que en cualquier momento el empresario puede extinguirlos con el pago de una indemnización. Esa indemnización, en el caso de despido disciplinario, es cierto que es la más alta de Europa, pero eso es una cuestión que debe llevarse a la mesa de concertación y que no quita la necesidad de profundizar más en el tema del contrato estable que llamaríamos menor ¿Qué preferiría un trabajador, un contrato de seis meses con una indemnización de ocho días por año o un contrato de seis años con una indemnización de igual o más días por año? Pregunta que dejo en el aire. LA ESPUMA DE LOS DÍAS ANATEMA BLAIR ONY Blair puede ganar hoy sus terceras elecciones consecutivas. Y, sin embargo, el grado de entusiasmo de sus correligionarios españoles ante tal posibilidad es más bien discreto, cuando no inexistente. En todo caso, infinitamente menor que aquél con el que se disponían a celebrar, en noviembre pasado, una victoria demócrata en las elecciones de Estados Unidos que daban casi por descontada. En aquella larga noche americana, la fiesta preparada para la ocasión en alguna dependencia de La Moncloa devino en velorio, y en llamadas sin respuesta. Blair nunca ha abjurado de su fe socialdemócrata, aunque a algunos neorradicales EDUARDO del socialismo gobernanSAN MARTÍN te en España todavía les provoque urticaria aquel embeleso de la Tercera Vía, que ni constituía una radical novedad en la práctica política de la socialdemocracia europea de los ochenta (recuérdense, por ejemplo, las reformas de los primeros gobiernos de Felipe González) ni fue capaz de sobrevivir al paulatino eclipse de su principal mentor, Anthony Giddens. Más aún, y al margen del nombre que cada cual quiera endosar a la transformación del laborismo británico, si ha habido un proyecto que, desde una izquierda original, ha podido abrirse camino hacia el futuro por entre los cascotes acumulados en el derrumbe del socialismo realmente existente ése ha sido el que han llevado a buen puerto los gobiernos de Tony Blair. La trayectoria política de Blair es, pues, la historia de un éxito. Y un ejemplo para Europa. A este lado del Canal, y antes de la victoria del PSOE, la socialdemocracia continental presentaba un panorama desolador. El socialismo alemán languidecía, languidece, bajo la dirección de un dubitativo Gerhard Schröder, a quien las reformas siempre postergadas le han sido impuestas finalmente por la abrumadora certeza de los números, y las socialdemocracias nórdicas sostienen sus estados del bienestar, que en todo caso ya no son lo que fueron, sobre los cimientos de una opulencia económica que aún puede permitirse ciertos lujos. En el resto de Europa, el socialismo democrático, o se alimenta aún en gran medida de las viejas recetas del pasado (Francia) o es incapaz de articular una alternativa electoral confiable (Italia) Por no hablar de los partidos socialistas de ocasión surgidos en los antiguos países comunistas. Sólo la historia de ese éxito explica que los británicos sigan confiando en Blair a pesar de que no les dijera toda la verdad sobre la guerra de Irak. El Reino Unido es hoy un país más próspero, más estable y más moderno del que heredó de las administraciones tories. Pero... Pero el premier británico es, a los ojos de la izquierda española, reo de dos delitos imprescriptibles: posar en la foto de las Azores y haber cultivado una estrecha relación con el Innombrable. T CARLOS KILLIAN remodelar la norma a sus necesidades productivas. Y también es necesario que los trabajadores se integren en la empresa, con una buena preparación profesional. El nomadismo laboral es un virus destructivo de la competitividad. Y para lograr esa calidad y estabilidad en el empleo hay que hacer algo más, bastante más, que penalizar los contratos temporales. Analizar las causas y las soluciones. Y entre éstas merece la pena discutir lo que en este mismo periódico publicaba el 29 de mayo de 1995: el contrato estable a término. Un contrato de larga duración con causalidad genérica e indemnización conclusiva. Todos los contratos de tra- Creo que es una justificación teórica- dogmática el decir que un contrato de seis u ocho años es la perversión de la temporalidad. A mi juicio, eso no es cierto. Es, simplemente un contrato de larga duración que permite programar la vida laboral o personal con alguna mayor estabilidad que la que da un contrato rabiosamente temporal. No quiero, en absoluto, dogmatizar pero creo que merece la pena profundizar en el tema. Y desde luego no estaría de más considerar la resurrección del contrato de lanzamiento de nueva actividad, que cayó en la reforma del 94, como moneda de cambio, y que tiene grandes dosis de sensatez económica y social. Que un empresario que se lanza a emprender a crear empleo, tenga esa franquicia de tres años por parte de la Ley parece muy razonable. Otro de los temas a mi juicio fundamentales de la mejora del mercado de trabajo es que se puedan modificar las condiciones laborales- -especialmente la movilidad funcional- -con una mayor flexibilidad, puesto que hay muchas empresas que se salvarían de su cierre si los salarios, la jornada, los sistemas de trabajo y los contenidos del puesto de trabajo se pudieran variar con más facilidad que lo que permiten los artículos 39 y 41 del Estatuto de los Trabajadores. De lo contrario caeríamos en lo que he denominado en otras ocasiones necrofilia empresarial. Queda otro tema, que merecería otra consideración aparte, cual es el de la negociación colectiva. La productividad y los salarios como binomio imprescindible, la descentralización de los convenios especialmente en materia de jornada y salarios y la flexibilidad de la ultractividad de los convenios son tres puntos dignos de ser puestos en la mesa de la reforma. Como hoy no es día de contenidos de la reforma, en concreto, sino de consideraciones globales, basta con esos apuntes. PALABRAS CRUZADAS ¿Esperanza Aguirre o Alberto Ruiz- Gallardón? ARG NO JUEGA A LA CONTRA LA DAMA DEL HIERRO 7 ÁS que el Gobierno a Gallardón, es el alcalde madrileño quien instrumentaliza al Gobierno. Así obtiene pátina de centrista frente a lo que los suyos en el Ayuntamiento llaman, sotto voce la derechona Y se pega a la estela de cualquier ministro a, se pirra por ir a La Moncloa- -dijo ayer, Pinocho, que no quiere salir en las fotos- Gallardón es un político de raza, con recursos y con hambre de balón. Pero se le notan las hechuras, la mucha ambición, la prisa, el desinterés por el resto del mundo y, en cambio, el mucho aprecio por dos personas: él mismo y el alcalde de Madrid. Por eso, en su partido no le quieren demasiado (s) no hace clientela. No le haré al Gobierno socialista la merced de suponerle tan calculador RAMÓN como para saber cómo utilizar cuña de la JÁUREGUI misma madera en un afán de erosionar a Esperanza Aguirre- -por cierto, tronco duro de pelar- -y, en última instancia, a Mariano Rajoy. Sí creo, en cambio, que algún grupo mediático cercano a Zapatero trae y lleva a conveniencia propia la imagen de Gallardón. Pero en lo suyo y entre los suyos gana Esperanza, dama del hierro 7, a la que empiezan a mirar con arrobo las bases del PP, que no gustan de las veleidades polanquistas, ni de piruetas, ni de experimentos en comunicación como el tan, tan equivocado de ayer de Albertito insinuando culpas ajenas (de Espe, se supone) si no vienen los JJ. OO. Jo. N O es Ruiz- Gallardón de los que se dejan instrumentalizar, manipular, manejar y dirigir. Algún amigo empresario lo ha llevado más de la cuenta a su terreno y ARG retrocedió cuando se dio cuenta de que la política empezaba a pasarle factura por sus amistades peligrosas, pero de ahí a acusarle de ser títere de Zapatero o de Felipe González hay un abismo. Se lleva bien con FG, da la impresión de que ZP le deja más frío que el ex presidente, y se lleva muy bien con Bono, pero se equivocan los que andan con el cuento de que el alcalde de Madrid respira según conviene en Moncloa. Sin embargo, su ambición es tan expuesta, tan abierta, que muchos en su PILAR partido le miran con recelo; prefieren a CERNUDA los que, teniéndola, disimulan. Su afán de estar en todo, así como su disposición pública a suceder al que mandaba, le colocan permanentemente en el centro de los chismes de correveidiles. Y ahí quizá intervenga entonces algún socialista avispado, dispuesto a hacer pública su excelente relación con ARG para colocar una carga de profundidad en el PP abriendo la caja de los truenos y de las especulaciones. Ahí es donde tendría que estar más fino el casi siempre fino Ruiz- Gallardón, porque a pesar de su inteligencia le meten goles como catedrales. M ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate