Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6 Opinión JUEVES 5 5 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA JUAN ANTONIO SAGARDOY BENGOECHEA CATEDRÁTICO DE DERECHO DEL TRABAJO DE LA UCM HABAS A CALDERADAS UAN Carlos Rodríguez Ibarra, presidente de la Junta de Extremadura por acostumbrada incomparecencia electoral de adversarios de fuste y talla, es un maestro del populismo y, con tal licencia, suele manifestarse diestro en el manejo del florete de la mala educación. ¡Que se metan los cuartos donde les quepan! la respuesta de Ibarra a las propuestas de su, teóricamente, conmilitón Pasqual Maragall para la financiación autonómica, es gráfica- ¡y más lo sería con un por de por medio! tajante, oportuna y sintomática de un cansancio generalizado en el pueblo español; pero, desde el clasicismo dialéctico, resulta grosera e improcedente para quien, M. MARTÍN lejos de tener títulos paFERRAND ra hablar en nombre propio, lo hace revestido con la púrpura que le prestan sus vecinos y electores. Esa desconsideración con la sensibilidad del entorno no es exclusiva de Ibarra ni de los socialistas. Forma parte de los modos establecidos por el uso en la imperfecta democracia que sostiene la Constitución del 78, hecha de remiendos y concesiones tal y como marcaban entonces las circunstancias. Cuando Juan José Ibarretxe, en su calidad de lehendakari en funciones, recibe en su despacho oficial de Vitoria a Fernando Barrena y Arnaldo Otegi, líderes de la ilegalizada Batasuna- ¿en calidad de qué les recibiría? está ofendiendo a una parte significativa del electorado vasco y al pueblo español en su conjunto. Tan es así que el delegado del Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma, considera ilegal el encuentro, aunque su jefe directo, el ministro del Interior, José Antonio Alonso, no haya dicho nada al respecto. Ello, por supuesto, no es obstáculo para que el talante de José Luis Rodríguez Zapatero, sobrevolando con las alas de su inmensa magnanimidad, reciba en La Moncloa al díscolo y provocador Ibarretxe. Hasta en el PP, el partido tradicionalmente más moderado y sereno, cuecen habas. Ahora se ha sabido, mientras su secretario general, Ángel Acebes, patalea de rabia por la recepción en Ajuria Enea, que siendo él ministro del Interior, en 2002, el Partido Comunista de las Tierras Vascas, el famoso e inquietante EHAK, fue inscrito en el registro de partidos políticos con el informe en contra de la Dirección General de Política Interior y sin advertir el tufo de similitudes que el nuevo grupo presentaba con otros más clásicos y terroríficos. El mosaico que va más arriba, fácilmente ampliable con otros personajes y acontecimientos de las últimas horas, no trata de demostrar nada; sino, sencillamente, advertir de la falta de sentido nacional, integrador que marcan, en más o en menos, las conductas de los diecisiete grupos de poder que controlan las Autonomías y de la resignada calma con que el problema se aborda desde un Gobierno de mucho talante, poca fuerza y dudoso talento. J LA REFORMA LABORAL O EL CUENTO DE NUNCA ACABAR Ante la reforma laboral pendiente, para el autor- padre del Estatuto de los Trabajadores- -sería saludable que el Gobierno diera ya alguna pista de cuál es su pensamiento, su idea y su programa al respecto, sin perder de vista que la meta final ha de ser la competitividad L A reforma laboral es como la serpiente de verano que va y viene sin cesar, augurando cada lustro, más o menos, bienes sin par. Cuando un partido político llega al Gobierno, casi de modo inmediato tiene ante su mesa la reforma fiscal y la reforma laboral. No se paran mientes en comprobar- -como si de una casa se tratara- -si hace falta o no reformar a fondo, o basta con obras menores y cambio de muebles. Pero de modo machacón se impone la tesis de que ¡hay que hacer la reforma laboral y fiscal! No se sabe muy bien cuál, pero se da por hecho que hay que hacerla. Y siempre se añade, respecto a la laboral, que contando con el parecer de los agentes sociales Los Gobiernos, al menos en materia de trabajo, se han automutilado en su capacidad de gobierno, de decisión, de cambio normativo, de un modo parece que irreversible. Sólo se reformará aquello que decidan patronal y sindical que hay que reformar y en cómo haya que reformarlo. Evidentemente que la vía de la concertación es necesaria y muy conveniente. Tras treinta años de escribir sobre el tema, no tengo ya que hacer méritos respecto a mi pensamiento. Pero sería muy saludable, como aire fresco, que el Gobierno diera alguna pista de cuál es su pensamiento, su idea, su programa en cuestiones laborales. Y luego negociar. Pero si el programa consiste en que todo se haga elevando al BOE el pacto previo, no parece muy ambicioso, porque, a veces, hace falta cirugía, y ninguno solemos ser muy buenos autocirujanos. Y esto lo digo de éste y de otros Gobiernos, pues, salvo las fechas de 1980 (Estatuto de los Trabajadores) y 1994 (Reforma del mismo) las demás son menores. La reforma es continúa y así debe ser, ya que las leyes, y especialmente las laborales, precisan de grandes dosis de realismo, y ante una realidad cultural, social y económica (especialmente la globalización) cambiante, la respuesta legal ha de ser también rápida y adecuada. La empresa- -que no sólo el empresario- -lo que pide al legislador es, por un lado, cauces para impulsar su actividad, y por otro, remoción de obstáculos para el desarrollo de la competitividad. Los cauces siempre son para navegar sobre algo, y ese algo es la economía. Si la economía no tira, el barco del empleo se embarranca. Y si tira, pero ponemos lastre (rigidez) en el barco, tampoco navega. Hoy parece claro que la meta es la competitividad, pues sin ella el horizonte se llena de incertidumbre. Y para ello es preciso que la ley sea flexible, fundamentalmente dando más margen a los convenios colectivos y a los contratos individuales. Los agentes sociales y los empresarios y trabajadores individuales saben mejor que nadie- -dentro de un marco normativo claro y estable- -cómo acomodar y ¿La rivalidad entre Esperanza Aguirre y Gallardón le producirá a Zapatero iguales dividendos que a Rajoy la que existe entre Ibarra y Maragall?