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54 MIÉRCOLES 4 5 2005 ABC Cultura y espectáculos Una inoperante Cumbre de París certifica que la Unión Europea sigue siendo una Babel cultural Diecinueve Estados apoyarán una Biblioteca numérica para frenar a Google b Un grupo de cineastas franceses, encabezados por Costa Gavras, pidió el refuerzo de la fiscalidad europea contra el cine norteamericano JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Los Encuentros para una Europa de la Cultura concluyeron ayer con menos asistencia de la prevista y un arco iris de exposiciones de la presidencia francesa, la UE, los firmantes de un Manifiesto que denuncia las lagunas culturales de la Unión, y numerosas personalidades individuales, cuyas variadísimas iniciativas no siempre son compatibles, ni nadie sabe cuándo ni cómo pudieran materializarse. Con una conferencia de 45 minutos, Jacques Chirac fue el participante que tuvo más tiempo para exponer sus puntos de vista: una Europa a la medida de la concepción francesa de la excepción cultural y la diplomacia de Estado. El resto de los cerca de quinientos participantes sólo pudieron hacer sus exposiciones contadas en minutos, ya que un día corto de mesas redondas no era el método más idóneo para presentar proyectos concretos. Los patriarcas del manifiesto Por una Europa fundada en la cultura hecho público el año pasado, se limitaron a hacer lobby para conseguir nuevas firmas. Denuncia la utilización publicitaria de la cultura y teme que la UE se quede en mero mercado burocratizado. Apagar las llamaradas nacionalistas El 8 de junio de 2004, un grupo de intelectuales encabezados por Peter Brook, Patrice Chéreau, Andrzej Wajda y Jordi Savall, entre otros, publicó un llamamiento titulado Por una Europa fundada en su cultura Ese manifiesto afirma que Europa es algo mucho más hondo que la UE y lanzaba un llamamiento a los Estados miembros de la Unión para devolver a Europa la fuerza motriz de una civilización. Hasta la semana pasada, ese manifiesto sólo lo habían suscrito varios centenares de artistas e intelectuales. Apoyándose en los Encuentros de París, los promotores aspiraban a conseguir muchas firmas más para poder llamar a su proyecto El llamamiento de los Mil Sin embargo, ese documento suscita algunas reservas, porque denuncia de manera expresa las llamaradas nacionalistas que no pocos intelectuales, en los Balcanes, en Cataluña o en Irlanda consideran fuera de lugar, desde sus respectivas perspectivas culturales. Campaña a favor del sí En otro plano, Chirac y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, aprovecharon los Encuentros para hacer campaña a favor del sí francés al proyecto de Tratado constitucional. Sin embargo, el presidente francés hace una lectura proteccionista de la Constitución en materia cultural, mientras que Barroso hace una lectura liberal del mismo texto. Éste anunció la firma de una Carta de los ministros de Cultura, fijándose varios objetivos de trabajo. Desde una óptica paralela, el presidente en ejercicio del Consejo Europeo, el luxemburgués Jean- Claude Juncker, anunció el apoyo financiero de la UE al proyecto de creación de una Biblioteca numérica europea destinada a frenar las ambiciones planetarias de Google. En ese proyecto ya han prometido colaborar diecinueve Estados. Juncker también reclama un incremento del techo presupuestario del presupuesto europeo en materia cultu- La música sonó en el Palais Royal, en el marco de los Encuentros AFP Peter Gabriel (a la derecha) junto al ministro francés de Cultura AFP ral. Sin embargo, Francia, Alemania e Inglaterra están férreamente unidas para rechazar cualquier incremento del gasto público europeo. Al azar de numerosas mesas redonda, sin otro ánimo que sugerir ideas y hacer proposiciones numerosos intelectuales hicieron propuestas, críticas y proyectos de muy diversa índole. Alain Finkielkraut, ensayista francés, fue muy aplaudido cuando afirmó que está de moda organizar mesas redondas, cuando la cultura está amenazada en las escuelas Jorge Semprún, escritor y ex ministro español, propuso la creación de un observatorio europeo de la traducción Los rockeros Marianne Faithfull y Herbert Grönemeyer pidieron que se bajen los impuestos a los artistas. Por el contrario, un grupo de cineastas franceses, encabezados por Costa Gavras, pidió el refuerzo de la fiscalidad europea contra el cine norteamericano. Marc Fumaroli, académico francés, fue aclamado cuando leyó un breve texto de la helenista Jacqueline de Romilly (que se está quedando ciega) denunciando el lamentable estado de la enseñanza del griego y el latín en la inmensa mayoría de los Estados europeos. Los representantes de los Ministerios de Cultura de los 25 Estados miembros de la UE asistieron atónitos a la exposición de un vastísimo arco iris de propuestas, sin poder dar respuesta concreta a unos problemas que no son fáciles de resolver en 24 horas, cuando son igualmente diversas las sensibilidades de los miembros de la Unión.