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ABC MIÉRCOLES 4 5 2005 Internacional 31 El presidente de EE. UU. se suma al fenómeno de la música portátil con una lista de canciones digitalizadas que inspira todo tipo de elucubraciones sobre sus gustos La banda sonora de Bush PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. ¿Qué se le puede regalar por su cumpleaños al hombre con más poder del mundo? El pasado julio, las gemelas Jenna y Bárbara Bush resolvieron ese dilema introduciendo al presidente de Estados Unidos dentro de la galaxia de la música portátil con ayuda de un iPod, el reproductor de sonido digital que ha permitido a la compañía Apple alcanzar unas ventas globales de más de diez millones de unidades desde el lanzamiento en octubre del 2001 de este estilizado objeto del deseo consumista. Y pese a toda esa despilfarradora tradición de regalos no apreciados y arrinconados, George W. Bush parece disfrutar de este ingenio con inconfundibles auriculares blancos, sobre todo como rítmico impulso para hacer ejercicio y librarse del sobrepeso acumulados durante la campaña presidencial. Tal y como ha divulgado el New York Times, la íntima dieta musical de Bush es una popular combinación de rock y música country tradicional, con canciones del legendario George Jones, Alan Jackson y Kenny Chesney. Y lugar de sobra para favoritos presidenciales como el clásico Brown Eyed Girl de Van Morrison y Centerfield de John Fogerty, famosa canción de béisbol utilizada apara animar al público de los Texas Rangers en la anterior etapa de George W. Bush como jerarca deportivo. Algunas de las piezas musicales en el iPod del presidente son de artistas de la progresía vocalmente hostiles a la agenda política del Partido Republicano, incluso con letras un poco subidas de tono. Dando pie a todo tipo de elucubraciones sobre los gustos personales del ocupante del despacho oval, se ha comentado la inclusión de cancio- nes como My Sharona grabada en 1979 por el grupo Knack y que ha sido descrita por un especialista de la revista Rolling Stone como insinuante, si no descaradamente guarra Lo cual- -unido con la filtrada lectura de la última novela subida de tono de Tom Wolfe- -contrasta con toda la reputación abstemia, ordenada, puntual y moralista del presidente. En honor a la verdad, Bush no pierde el tiempo bajándose toda esta música de internet o reconvirtiendo sus discos favoritos en formato MP 3. Esa tarea se la reparten su ayudante personal, Blake Gottesman, con una edad y mentalidad mucho más preparada para hacer frente a las demandas del mundo digital, y Mark McKinnon, asesor de comunicación de los republicanos que comparte con Bush la pasión por montar en bicicleta. McKinnon, al revelar el contenido de la banda sonora de Bush, ha sido el Bush, equipado con su iPod, se prepara para un paseo en bicicleta ABC Cancionero presidencial John Fogerty: Centerfield Van Morrison: New Biography Brown Eyed Girl John Hiatt: Circle Back Alejandro Escovedo: Castanets Joni Mitchell: You re So Square Baby, I Don t Care The Gourds: El Paso James McMurtry: Valley Road The Say It Ain t So The Knack: My Sharona Stevie Ray Vaughan: The House is Rockin Blackie and the Rodeo Kings: Swinging From the Chains of Love A TUS ZAPATOS S. BASCO ue George W. Bush no es un intelectual parece fuera de duda, a juzgar por sus frecuentes patinazos. Que su música preferida sea simplona corre acorde con lo anterior. Que los músicos norteamericanos respiren demócrata entra en los cauces de la progresía. Todo razonable y lógico. No lo es tanto, sin embargo, que quien abanderó el Q pasado otoño la cruzada anti Bush desde el campo de la música, en aquella gira de conciertos que se dio en llamar Vote for change es decir, Bruce Springsteen, sea probablemente tan tarugo, intelectualmente hablando, como el propio presidente. El boss músico mítico desde los lejanos días en que publicó su doble The River y ya ha llovido estos 25 años, confesó al firmar su primer contrato con una discográfica que sólo había leído dos libros en su vida, a saber, El padrino y una biografía de Bob Dylan. Escasa solvencia intelectual para entrar en campaña, incluso en los Estados Unidos. primero en insistir en que nadie debe psicoanalizar esta selección. Se trata solo de música para motivarte a llegar hasta la siguiente colina Con todo, como el iPod de Bush sólo tiene grabadas unas 250 canciones pero dispone de capacidad para acumular 10.000 temas musicales, no faltan columnistas, bloggers y tertulianos que ofrezcan recomendaciones de todo tipo para llenar el disco duro portátil del presidente, un poco escorado hacia los gustos musicales de los años sesenta y setenta. A la vista del confirmado hilo musical de Bush, algunos especialistas han destacado lo meritorio que resulta que al presidente de Estados Unidos le gusten cantantes en las antípodas de su ideología conservadora. John Fogerty, artista que el año pasado participó en la campaña de conciertos a favor del senador John Kerry, ha ironizado dejando saber que si cualquier presidente de Estados Unidos se limitara a la música pro- establishment, tendría una colección muy pequeña Por supuesto que no se ha tenido que esperar mucho tiempo para la puesta en circulación por los canales de la culturilla popular de múltiples bromas, más o menos crueles, sobre la tecnología musical utilizada por el presidente. Uno de estos chascarrillos afirma que George W. Bush tiene bastante en común con su iPod: los dos son blancos, disponen de una limitada capacidad, suelen hacer ruidos extraños y dependen de bolsillos ajenos.