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10 MIÉRCOLES 4 5 2005 ABC Nacional Ibarretxe, ayer en Ajuria Enea, con Arnaldo Otegi y Pernando Barrena, dirigentes de la ilegalizada Batasuna EFE Zapatero e Ibarretxe explorarán mañana el encaje del País Vasco en un horizonte sin ETA El Gobierno cree que la banda está abocada a desaparecer y el PNV no quiere quedarse al margen Ejecutivo advertirá al lendakari en funciones de que el entendimiento sobre el autogobierno pasa por la renuncia a su fracasado proyecto soberanista GONZALO LÓPEZ ALBA MADRID. El encaje definitivo del País Vasco en un horizonte sin ETA será el eje de la entrevista que mañana mantendrán en La Moncloa el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el lendakari en funciones, Juan José Ibarretxe. Será en este marco, según las fuentes consultadas, donde aborden también el debate de investidura del lendakari, la formación del próximo Gobierno vasco y la reconducción del proceso para la reforma del Estatuto de Guernica. El Gobierno cree que la situación en el País Vasco ha experimentado un giro sustancial, tanto en el ámbito estrictamente político- -por el serio revés sufrido por el PNV en las elecciones de abril y el importante avance del PSE- como en las expectativas para un horizonte más o menos inmediato de desaparición de ETA- -con dos años sin atentados mortales y una significativa disposición, al menos forb El jefe del mal, de su entorno de apostar por las vías políticas, que se plasmó en la llamada oferta de Anoeta presentada por Arnaldo Otegi en noviembre- Aunque sus portavoces- -incluido el presidente- -han reiterado hasta la saciedad que no hay ningún proceso de diálogo ni acercamiento a ETA, en el Ejecutivo existe la convicción de que la banda terrorista está en un proceso terminal que, antes o después, llevará a su desaparición, con independencia de que puedan quedar activos algunos grupúsculos Un escenario nuevo y propicio Así, y sin alterar el principio de que no habrá contrapartidas políticas a la renuncia de las armas ni abandonar la cautela ante un mundo que se reconoce impredecible en sus comportamientos, el Gobierno considera que el escenario actual es muy distinto y mucho más favorable para el objetivo final de la desaparición del terrorismo del que había en 1998- -cuando el Gobierno de José María Aznar entabló conversaciones en Zúrich- -o en 1989- -cuando el Ejecutivo que presidía Felipe González lo hizo en Argel- ETA ha sido descabezada en múltiples ocasiones, está mucho más debilitada y hay pruebas de disidencia interna co- mo la carta del histórico Josu Ternera abogando por la negociación; los salvajes atentados del 11- S y del 11- M han generado un clima internacional de opinión contrario a toda actividad terrorista; los abertzales han recurrido a todas las fórmulas posibles para poder estar en las instituciones, aunque sea por formación interpuesta, y el PNV ha visto resquebrajarse su hegemonía electoral. Aun así, el Ejecutivo descarta cualquier gesto hacia la banda terrorista- -en relación, por ejemplo, con sus presos- -mientras que ETA no ofrezca pruebas fehacientes de su voluntad de poner fin al terrorismo. Será en este contexto en el que Zapatero e Ibarretxe se tomarán la temperatura mutuamente, ya que el primero, según fuentes gubernamentales, juzga necesario que el PNV se involucre también- -al igual que el PP- -en el proceso que pueda conducir a la desaparición de ETA, y el PNV, a su vez, no quiere quedar al margen. A este respecto, el Gobierno espera que Ibarretxe aporte a Zapatero información sobre la conversación que mantuvo ayer con Otegi y es previsible que ambos aborden la posibilidad de que, tras su investidura, el lendakari impulse dos mesas de negociación con todas las fuerzas parlamentarias: una para la reconducción del proceso de reforma del Estatuto de Guernica y otra sobre la pacificación. Investidura y reforma del Estatuto Por lo que hace a la reforma estatutaria, que Zapatero quiere que represente el encaje definitivo del País Vasco en España, el presidente del Gobierno reiterará a Ibarretxe que el entendimiento sólo será posible si renuncia a su fracasado proyecto soberanista y abre una nueva dinámica para lograr un alto consenso que implique, a ser posible, a todas las fuerzas del arco parlamentario. Ese consenso, según dijo el presidente del Gobierno durante la campaña vasca, debería alcanzar los dos tercios del Parlamento vasco; es decir, contar, como mínimo, con el acuerdo del PSE y, a ser posible, también con el del PP. El presidente del Gobierno y el lendakari en funciones se tomarán la temperatura para ultimar sus estrategias