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72 MARTES 3 5 2005 ABC Economía Pedro Mielgo fue sustituido al frente de Red Eléctrica Española por el ex ministro socialista Luis Atienza. Su relevo fue uno de los primeros en ejecutarse. Miguel Boyer dejó la semana pasada la presidencia de CLH, controlada por Repsol. La petrolera ha insistido en que el cambio no tiene carácter político. José Manuel Fernández Norniella ha dejado la presidencia de Ebro Puleva en manos del hasta ahora consejero delegado del grupo alimentario. Alfonso Cortina pactó su salida de la presidencia de Repsol. La Caixa, principal accionista de la petrolera, le ha nombrado presidente de Colonial. Con el relevo de Norniella ya han cambiado seis presidentes de empresas nombrados por el PP El Gobierno ha forzado la salida de los responsables de las compañías con participación estatal b Las principales empresas privati- zadas, como Endesa, Telefónica o Aldeasa, mantienen, sin embargo, a los gestores designados en su día por el Ejecutivo del PP A. LASO D LOM MADRID. Con la salida de José Manuel Fernández Norniella de la presidencia de Ebro Puleva, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ya ha forzado el relevo de seis presidentes de grandes compañías nombrados por el PP, según han reconocido fuentes del propio Ejecutivo que, aunque admiten implicaciones políticas en algunos de dichos cambios, también aseguran que se trata de ajustes achacables a los propios accionistas. El pasado verano, el ministro de Economía, Pedro Solbes, dijo que no le gustaba el perfil de buena parte de los altos ejecutivos nombrados por el PP y añadió que su Gobierno era partidario de gestores más profesionales Desde entonces, el Gobierno ha aumentado la presión y ha forzado varios relevos, sirviéndose para ello de otros accionistas. Algunas operaciones, sin embargo, le han salido mal, como el asalto de Sacyr al BBVA. Los dos cambios más madrugadores fueron realizados directamente por el Gobierno debido a que son compañías controladas por el Estado, como máximo accionista. Se trata de Pedro Mielgo, sustituido en Red Eléctrica por el ex ministro Luis Atienza, y de Pedro Antonio Martín Marín, relevado en Hispasat por Petra Mateos. Estos dos cambios se plantearon ejerciendo el control que supone una mayoría ac- cionarial, cosa que no ha pasado en otros casos, donde se han producido situaciones diversas. Cada uno de los cambios tiene su génesis. El caso de Repsol es quizás el más llamativo. La Caixa consultó al Gobierno- -a través del ministro Montilla- -si podía ejercer su mayoría accionarial. El ministro manifestó su intención de no intervenir en asuntos puramente empresariales, que fue lo mismo que decirles que hicieran lo que quisieran. La Caixa ejerció su mayoría y colocó a Antonio Brufau, que era el presidente de Gas Natural, al frente de Repsol. El entonces presidente de la petrolera, Alfonso Cortina, optó por una salida pactada, con una indemnización de 20 millones de euros, ade- más de ser nombrado presidente de Colonial, la inmobiliaria de la caja. Este relevo ha tenido efectos colaterales, como es la salida de Miguel Boyer de la presidencia de la Compañía Logística de Hidrocarburos, la antigua Campsa, participada por Repsol, que ha sido sustituido por José Luis López de Silanes, el antiguo hombre de Repsol en Gas Natural y que durante la opa fallida de Gas Natural sobre Iberdrola se pasó con armas y bagajes a las huestes de La Caixa. Brufau se ha hartado de decir que el relevo de Boyer no es político, sino que son cambios decididos por los socios de la petrolera. Sin embargo, algunas fuentes destacan que la proximidad del ex ministro socialista al PP durante la pasada legis- latura, así como su relación con Faes, el laboratorio de ideas del PP, han contribuido a su desalojo de CLH. Otro caso ha sido el de Aldeasa, donde el triunfo de una opa de Altadis ha hecho saltar de la presidencia a José Fernández Olano, sustituido por Javier Gómez Navarro, que desde una empresa de su propiedad asesoró a la oferta ganadora. El último relevo ha sido el de José Manuel Fernández Norniella de Ebro. Si bien en este caso el sustituto no ha sido una persona vinculada al Gobierno, sino el anterior consejero delegado de la compañía, Antonio Hernández Callejas, miembro de la familia que controla la mayoría del capital del grupo alimentario. Todo ello parece indi- González e Isla, dos supervivientes con estrategias distintas Francisco González, presidente del BBVA, y Pablo Isla, copresidente de la tabaquera Altadis, han sido dos de los ejecutivos más acosados en el último año y han aguantado la presión, aunque con estrategias bien distintas. González, al que Sacyr puso en algo más que un aprieto, utilizó la estrategia de no dejarse impresionar y le funcionó. Sobre todo en el consejo del banco en Barcelona antes de que se hicieran públicas las intenciones de la constructora así como el hipotético apoyo a la misma de parte del Gobierno. Todo estaba preparado para que González aceptara una salida pactada, pero no lo hizo y decidió plantar cara agarrándose al clavo ardiendo del buen gobierno corporativo del banco y un consejo leal diseñado a su medida. También buscó el respaldo de los fondos extranjeros. La prolongación de la pugna en una guerra de desgaste mediático sin precedentes, con apertura incluida de una investigación de la CNMV por la venta de FG Inversiones en 1996, y el hecho de que Sacyr sólo tuviera opciones y no acciones del banco, terminó por inclinar la balanza del lado del presidente de la entidad. El caso de Pablo Isla fue otro. Una sociedad, GEA, participada por algunas de las mayores fortunas del país (Koplowitz, Loizaga y los March) pero presidida por Pedro Pérez, ex secretario de Estado de Economía con Solchaga y ex presidente de Tabacalera, presentó una opa por Aldeasa, cuyo accionista de control era Altadis, a un precio de 29 euros, muy barato según el mercado. A Pérez se le supone además muy próximo a la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, que tutela AENA, que a su vez tiene todos los resortes legislativos sobre las tiendas dutty free La estrategia de Isla fue buscarse un asesor y un socio, ambos de lujo, para su contraopa. El primero, Javier Gómez Navarro, ex ministro socialista y hoy ya presidente de Aldeasa; el segundo, el grupo Benetton. Le salió bien, aunque más caro.