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ABC MARTES 3 5 2005 Espectáculos 53 CLÁSICA Teatro Monumental Obras de I. Markevitch. Int. Grupo Modus Novus y Sinfónica de RTVE. Dir. S. Serrate. Solistas: I. Timchenko (piano) y M. Rodríguez (soprano) Lugar: Teatro Monumental. Madrid. Fecha: 27- 04- 05 CLÁSICA Ibermúsica Lindberg: Chorale Schumann: Sinfonía núm. 2 Sibelius: Sinfonía núm. 1 Int: Orquesta Sinfónica de Radio Finlandia. Dir. Sakari Oramo. Lugar: Auditorio Nacional. Fecha: 27- 04- 05 HOMENAJE A MARKEVITCH ANTONIO IGLESIAS LA LLAMADA DE LA TIERRA ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE a Orquesta Sinfónica de Radiotelevisión Española conmemora los 40 años de su existencia y, con gran acierto, no ha querido dejar pasar el feliz aniversario sin rendir tributo de admiración y recuerdo a quien fue su titular en los largos primeros años de su nacimiento, el maestro Igor Markevitch, quien además de prestarle su bien ganado prestigio internacional, cuidaba con volcados entusiasmos de sus incipientes pasos; se aseguraba así aquel valiente invento del ministro Fraga Iribarne, secundado por Robles Piquer y Enrique de la Hoz... La bondad de la creación de una segunda entidad sinfónica, en su trayectoria de los ocho lustros, se demuestra por unas programaciones como la que acabamos de aplaudir en el Monumental, con una asistencia que debió abarrotar la sala. Un programa Markevitch sacudía la atención de unos cuantos y encantaba a unos cuantos más, recordando al músico excelente en su faceta apenas conocida entre el que fue su público, como compositor, que si cuida con esmero el contrapunto, dentro de una faceta alla française sabe aportar elementos personales de un excelente oficio en sus partituras. En la primera parte, el Grupo Modus Novus abrió la sesión con el cortísimo Galop para nueve músicos seguido de la Partita para piano y pequeña orquesta con la acertada colaboración solista de Ilona Timchenko, quien, con dedos fáciles, supo imprimir a la página acertado carácter en sus tres tiempos. La segunda parte la llenó (con cerca de una hora de duración) La taille de l homme concierto inacabado para soprano y doce instrumentos- -añadiré que auténticos solistas- con momentos estelares en los que la vallisoletana María Rodríguez brilló con su musical actuación, voz bien timbrada y ricos recursos técnicos. Mereció el éxito, muy seguida por el director Santiago Serrate, eficacia en un mando notoriamente conocedor, sin olvidar la labor esforzada del Grupo Modus Novus, que situamos al lado de los profesorese solistas de la Sinfónica de RTVE, para quienes va el sincero aplauso de siempre, en su brillante senda artística ofrecida al público de la capital y oyentes de la radio y la televisión, a los que hemos seguido desde el mismo día de su debut. L Diabéticas Aceleradas ante el cartel anunciador de su nuevo espectáculo en el Teatro Calderón de Madrid EFE TEATRO ¡Esta noche viene Pedro! Guión: Paco Tomás y Diabéticas Aceleradas. Dirección: Tomeu Cañellas. Escenografía: Sergio Spinelli y Antonio Marín. Iluminación: S. Spinelli. Vestuario: Pep Noguera y Pepa Charro. Intérpretes: Joan Bauzá. José Martret, Pepa Charro, Santi Celaya, Jorge Calvo y la voz de Pedro Almodóvar. Lugar: Teatro Calderón. Madrid. SUEÑOS DE CABARÉ JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN D esprejuiciadas, desatadas, descocadas, desorbitadas, desenvueltas, descacharrantes, desenfrenadas, desparramadas, disparatadas, desafiantes, desaforadas, desternillantes... Diabéticas Aceleradas rinde homenaje al cabaret canalla y arrastrao, a los espectáculos de variedades de sal gruesa justo en el mismo escenario donde Addy Ventura proclamaba que lo tenía rubio (y era el tabaco, por supuesto) ¡Esta noche viene Pedro! ofrece así una lectura nostálgica, cariñosa y paródica de la decadencia de un mundo pecador de lentejuelas y madrugada, de alcohol, copla y sexo que se atreve a decir su nombre a grito pelado, una epifanía de lo cutre elevado a la categoría cultural del kitsch con co- ña marinera. El argumento de este montaje divertido y petardo se centra en La Mala Pécora, un local de transformistas que conoció años mejores y en el que, a punto de cierre por defunción de la prosperidad, se recibe una llamada de Pedro Almodóvar, quien, además de reservar una mesa, anuncia que está buscando la protagonista de su próxima película. La presencia del cineasta oscarizado en la sala de fiestas puede ser la gran ocasión que esperaban las ajadas criaturas de la noche, la posibilidad de remontar la mala racha y salir lanzadas al estrellato, así que se preparan para ofrecer en esa velada decisiva un gran espectáculo, lo mejor de sí mismas. Entre envidias, zancadillas y malas artes para fastidiar a las rivales, se suceden los números inenarrables: una Mary Poppins supercalifragilística en un columpio tozudo, un simulacro de Britney Sprears en patinete, el respetable puesto en pie por La Terremoto de Alcorcón en una coreografía conjunta de Love s in the air procacidades de todo a cien... Un espectáculo bizarro con momentos de andar por casa y otros magistrales, como el del mago que corta en dos a una de las artistas, quien se ve luego obligada a actuar demediada porque el Mandrake de guardarropía no sabe cómo volver a unir las dos partes. El público ríe, participa y se divierte, que, al fin y al cabo, es para lo que ha pagado. uizá tengan razón quienes afirman que el jugador extranjero lejos de insuflar oxígeno al equipo le resta personalidad. No es lo mismo entregarse por dinero que hacerlo ayudado por la llamada de la tierra. Lo queramos o no la percepción sensible del mundo exterior todavía es capaz de excitar pasiones que ni el vil metal provoca. Hay salvación. Determinados colores, el sabor de algunos alimentos o la siempre misteriosa combinación de sonidos articulados, o sea la música, sigue viva como para levantar el ánimo e insuflar fuerzas incluso en plena flaqueza. Que se lo digan a los profesores de la Orquesta Sinfónica de Radio Finlandia, quienes han aterrizado en Madrid tras actuar en Zaragoza y Valencia los días anteriores. Cansados, como estaban, todo fue hacer sonar la primera sinfonía de Sibelius y nada tuvo que ver con lo oído hasta entonces. El padre de la música finlandesa, aquel sabio maestro capaz de retirarse en plenitud de facultades para disfrutar del arrumaco de la cabaña en el bosque, del calor de la sauna y de las calorías del koskenkorva, sigue elevando la tensión arterial de los finlandeses. Lo que Sibelius logró no lo hizo ni la conciencia de estar actuando en el Auditorio Nacional de Madrid en un concierto transmitido en directo para sus conciudadanos de Finlandia. Por eso, de entrada, sonó con sencilla eficacia el Chorale de Magnus Lindberg, compositor finlandés, y no noruego como se informaba en las notas al programa, muy promocionado en el mundo, pues ha sabido ser fiel a nuestro amable presente recapitulando la dureza del lenguaje para llevarlo hasta un punto suficiente como para dejar siempre un solvente y brillante sabor de boca. Y luego la segunda sinfonía de Schumnann, demasiado torpe, desequilibrada entre el viento y la cuerda, de sonido espeso y, sobre todo, muy apagadita allí, en el Adagio en ese momento en el que apretar el acelerador de la emoción se hace imprescindible. Fue una pena, pues la orquesta finlandesa es una agrupación importante y su director Sakari Oramo uno más de esos jóvenes estudiantes de Jorma Panula en la Academia Sibelius que hacen bueno el sistema educativo finlandés. Por cierto, según las últimas encuestas todo un referente para el resto de Europa. Habremos de seguir mirando al norte. Q