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ABC MARTES 3 5 2005 43 Brasil rechaza ayuda de EE. UU. contra el sida porque se condiciona a condenar la prostitución El Vaticano califica de escándalo mundial la ley del matrimonio homosexual española López Trujillo denuncia que sólo los Estados totalitarios impiden la objeción de conciencia J. V. BOO. CORRESPONSAL ROMA. El proyecto de ley sobre uniones homosexuales es un problema mundial porque esta creando un escándalo universal para todas las religiones y para todas las culturas según el cardenal Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia. Como hizo ya el domingo en las páginas de ABC, el cardenal reitera en una entrevista con la agencia Fides que los funcionarios públicos españoles tienen derecho a la objeción de conciencia para abstenerse de aplicar una ley gravemente dañina. Según el máximo responsable del Vaticano para asuntos relacionados con la familia y política familiar, la encíclica Evangelium Vitae abre el paso a la objeción de conciencia para no colaborar en delitos graves que suponen la destrucción del mundo. La objeción de conciencia es un derecho, y el Estado tiene que respetarla sin ejercer amenazas A su vez, los cristianos que son empleados del Estado deben acogerse a la objeción de conciencia porque esta ley es una herida profunda al sentido moral y a la fe. Se debe recurrir a la objeción no solo ante el aborto sino también ante la celebración de matrimonios homosexuales así como ante cualquier ley inicua El cardenal colombiano advierte que este derecho existe en todos los Estados, excepto en los totalitarios. Si se despide del trabajo a quien objeta por motivos de conciencia nos encontraríamos ante el más crudo totalitarismo En su opinión, la democracia comienza a estar amenazada cuando Una pareja de gays se besa en una boda simbólica el sábado en Pontons (Barcelona) EFE Francia, por ejemplo, reconoce desde 1999 la unión de las parejas homosexuales en el marco del Pacto Civil de Solidaridad (PACS) una opción abierta igualmente a los heterosexuales y que concede una serie de ventajas sociales y fiscales. En Alemania la fórmula adoptada se denomina contrato de vida en común en vigor desde agosto de 2001. En Reino Unido, mientras tanto, el debate se centra ahora en igualar en derechos a las parejas homosexuales con las heterosexuales. Disparidad de derechos dentro de la UE La actual disparidad en el reconocimiento de derechos a las parejas homosexuales en los diferentes países europeos, en contra de lo que pudiera parecer, no ha sido objeto de análisis por parte del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, ya que no ha habido hasta el momento demandas de ciudadanos en este sentido. Lo que sí se han producido son reclamaciones de algún funcionario, sueco por ejemplo, que se ha quejado de que al cambiarse a otro país no se le reconocía la unión de hecho que tenía. Tras la la reciente entrada en vigor del Estatuto de la Función Pública Europea, situaciones como la del funcionario sueco ya no tendrán cabida porque están expresamente prohibidas. El sur de la UE, más reticente Este panorama de apertura gradual que se ha ido produciendo en los países del norte de Europa contrastaba hasta ahora con la situación de los países del sur, cosa que ha cambiado tras la aprobación en España del matrimonio homosexual. En Italia, por ejemplo, el Vaticano ha pedido oficialmente a los políticos creyentes que se opongan a cualquier tentativa de legalizar las uniones homosexuales. En Grecia, donde el matrimonio civil no estuvo en vigor hasta el año 1982, no hay ningún tipo de reconocimiento legal para las parejas formadas por personas de igual sexo. En un terreno más o menos neutral se encuentran también Austria e Irlanda, que tampoco han adoptado hasta el momento ninguna normativa favorable a las uniones homosexuales. Ni en el orden del día En general, en los nuevos países de la Unión Europea, la situación es desfavorable en cuanto a derechos de las parejas homosexuales. En Polonia, por ejemplo, con un 95 por ciento de los ciudadanos que se declaran católicos, este tema no figura ni siquiera en el orden del día. Los ciudadanos europeos, por su parte, independientemente de lo que hagan sus gobiernos respectivos, se muestran mayoritariamente a favor del matrimonio homosexual. Según Gallup, seis de cada diez ciudadanos de la Unión Europea están de acuerdo en una generalización del matrimonio de las parejas homosexuales. La investigación pone de manifiesto, sin embargo, que los ciudadanos de los países de la adhesión son los más reticentes en este capítulo, ya que sólo el 23 por ciento de las personas encuestadas se dicen de acuerdo con la propuesta, frente el 70 por ciento que se muestran claramente en contra. En el caso de Rumanía la oposición llega hasta al 77 por ciento de los ciudadanos encuestados. En cuanto a España, uno de los datos que se desprenden de la encuesta es que los ciudadanos se muestran mayoritariamente, en un 68 por ciento, a favor de la autorización de los matrimonios homosexuales, porcentaje que se sitúa incluso por encima del 67 por ciento de Bélgica. En Dinamarca, por ejemplo, el 82 por ciento de los encuestados se decanta a favor, mientras que en Holanda es del 80 por ciento. deja de respetar las libertades, por lo que no respetar la objeción de conciencia sería muy peligroso y muy grave. ¿Qué Estado puede ofrecer un futuro digno del hombre si niega al hombre y lo deshumaniza? Alfonso López Trujillo advierte que establecer el matrimonio entre personas del mismo sexo no les ayuda a resolver sus problemas, mientras que destruye numerosos valores culturales y morales. No se trata sólo de un asunto religioso, pues el matrimonio es anterior al Cristianismo. Según el cardenal, desde los tiempos más antiguos de la humanidad y de la cultura, el matrimonio ha sido la unión de amor y de vida entre un hombre y una mujer. Toda la historia lo confirma, y los antropólogos señalan que jamás ha habido una situación como la que quiere establecerse ahora que ha sido denunciada en España por expertos en diversos campos médicos y sociológicos, así como por representantes de todas las religiones. El responsable vaticano de la familia deja claro que en muchas ocasiones he repetido que hay que respetar a las personas homosexuales, hay que amarlas y ayudarlas también a las que conviven pues la Iglesia no quiere que esas llamadas parejas sufran discriminaciones, humillaciones, bromas, o cualquier tipo de falta de respeto. Son personas humanas que debemos amar Pero no a costa de destruir el matrimonio y de poner en peligro la maduración afectiva de menores de edad en el caso de las adopciones, según López Trujillo. El cardenal López Trujillo en la misa previa al Cónclave AFP