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ABC MARTES 3 5 2005 Madrid 37 Fue el hostal más antiguo. A sus puertas se situaba la principal parada de diligencias y a sus habitaciones subieron vecinos y foráneos. Cuatrocientos años después, la Posada del Peine abrirá sus puertas reconvertida en un hotel de lujo De famosa posada a hotel de lujo TEXTO: MABEL AMADO FOTOS: ERNESTO AGUDO MADRID. A las puertas de la Plaza Mayor, en la calle de las Postas, aún se alza un edificio singular que acoge entre sus muros historias, anécdotas y algún que otro fantasma. Es la famosa Posada del Peine, el hotel más antiguo y famoso de Madrid, que en sus orígenes se estableció en la antigua calle del Vicario Viejo, hoy del Marqués Viudo de Montejo, en 1610. Juan Posada fue el fundador de este legendario hostal que suscitó un célebre dicho- ¡Esto parece la Posada del Peine! -y dio cobijo a la viuda de Gustavo Adolfo Bécquer y al pintor José Gutiérrez- Solana. Hoy, casi cuatrocientos años después de su inauguración, será reconvertido en un moderno hotel de cuatro estrellas de la cadena High Tech. Con el sugerente nombre de Petit Palace La Posada del Peine, el futuro hotel no borrará sus siglos de historia, aunque el famoso peine que colgaba de las puertas de sus habitaciones se transformará en tiradores de diseño. Ampliación Y es que su misma localización, muy cerca de la Puerta del Sol y frente al Palacio de Santa Cruz, trae a la memoria el trasiego del correo en diligencias y el rumor de los cascos de los caballos apostados a la puerta de esta posada, por aquel entonces un único edificio. En 1796, sus nuevos propietarios, los hermanos Espino encargaron a Francisco Álvarez Acevedo un proyecto de ampliación. Controlado por el insigne arquitecto Juan de Villanueva, se edificó una nueva planta en las dos fachadas del edificio que miran a las calles Pontejos y San Cristóbal. Ya en 1863 se realizó una nueva modificación que permitió mejorar el estado estructural de la Posada del Peine y elevar una planta más. Por aquel entonces, Madrid no contaba con hoteles, a excepción de este mítico local. Años después, a principios del siglo XX, comenzaron a construirse establecimientos hoteleros como Madrid (en el número 1 de la Calle Mayor) Embajadores (en la calle de la Victoria) Rusia (en la carrera de San Jerónimo) y París (en la Puerta del Sol) aunque la Posada del Peine seguía contando con el mayor prestigio. No en vano, en 1891 se solicitó una licencia para construir un nuevo edificio más moderno, en el número 17 de la calle de las Postas, para ampliar la posada. En total se contabilizarían 150 habitaciones, las mejores con vistas a la calle y alguna que otra interior. En 1892, con motivo del IV centenario del Descubrimiento de América, el edificio más antiguo fue coronado con un templete y un reloj, del que hoy solo se conserva su esfera. Por casualidades del destino, posteriormente, la dueña del hostal cedió la pro- El futuro hotel Petit Palace La Posada del Peine abrirá sus puertas a principios del próximo año piedad del edificio a la prestigiosa casa de relojería Girod. Ya en pleno siglo XXI se conservan las fachadas de los tres edificios originales y a principios de 2006 reabrirá sus puertas convertido en un hotel de cuatro estrellas en la línea moderna y de diseño que caracteriza a la cadena High Tech. Ha sido un proyecto largamente acariciado que por fin verá la luz. Como recuerda el director general de la cadena, Antonio Fernández Casado, nuestra prioridad es el casco histórico, donde rehabilitamos edificios antiguos o reconvertimos inmuebles en modernos hoteles. Con éste ya son ocho los establecimientos High Tech en el centro de Madrid, lo que nos convierte en la primera cadena en esta zona De los tres edificios- -el original es el central- -se conservarán las fachadas y, como afirma Fernández Casado, sus referencias históricas y sus cientos de anécdotas, como la de un fantasma que habita entre sus muros Referencias originales Con una inversión de 5 millones de euros, el futuro hotel contará con 71 habitaciones exclusivas. Según Antonio Frutos, director de obras y reformas de la cadena, aunque la modernidad y el diseño imperarán en el edificio, se mantendrán y recuperarán para su exhibición algunas referencias originales, como las argollas donde se ataban los caballos en el siglo XIX, las marcas de las diligencias, su gran escalera de madera, unas columnas de fundición y el reloj de la torrecita. Con esta rehabilitación, la cadena aspira a levantar un nuevo hotel en el casco histórico y, a la vez, recuperar la memoria histórica de uno de los locales más singulares que aún perduran en el centro de Madrid. En 1892, el edificio más antiguo fue coronado con un templete y un reloj, del que hoy sólo se conserva su esfera Ha sido un proyecto largamente acariciado que por fin verá la luz a principios del próximo año 2006 El nuevo establecimiento mantiene la fachada original de 1610