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36 Madrid MARTES 3 5 2005 ABC MADRID AL DÍA VIOLINES CAÍDOS IGNACIO RUIZ QUINTANO e Haydn, y esto no nos lo desmentirá Gallardón, se dice que fue el último músicocriado del siglo XVII. Hacía música elegante y al por mayor al servicio del Príncipe de Estherazy, que era como Gallardón, melómano, pero sin las sandalias de Alicia Moreno. En una temporada en que el príncipe prolongó su veraneo, Haydn agotó su maletín escribiendo cuartetos y sinfonías para cada velada: hasta que una noche presentó la llamada sinfonía de los apagones en la que cada músico se va retirando dando su vela hasta que queda un solo violín melancólico último, despidiéndose del príncipe como una especie de mansa protesta sindical. He aquí, según, Pemán, la primera huelga de violines caídos que dibujaba futuras liberaciones laborales. ¿Qué, sino una protesta de violines caídos parecían las manifestaciones sindicales del domingo? Decía Queiroz que el buen Dios prodiga el rojo y sus gradaciones en las flores, en las nubes y, si la Biblia no nos engaña, ¡hasta en las túnicas de sus serafines! No, desde luego, en estos sindicatos de clase que, al españolísimo grito de ¡A mí que no me toquen el cocido! para acabar con el capitalismo se han instalado en el pancismo. Papeando también se suda, pero menos que con el castigo del Génesis. Exhilaratio voluntatis como llama San Agustín al trabajo de Adán antes de la caída, es el trabajo que propugnan nuestros sindicalistas con sus aforismos sociales con aire de epístolas pontificias. ¡Exhilaratio voluntatis! Deporte, paseo y tertuliahasta el día de la cita con un doctor Montes, que a todos llega la hora siempre temprano, porque es dama muy madrugona y nada perezosa: Y así, cuando veas la del vecino, no te creas lejano de la tuya, que te está echando la zarpa y entretejiendo el lazo con que ha de ahogarte. Si te amarga la verdad escrita, échate un pedacito de enmienda al alma y la endulzarás. Porque si no, ha de avinagrarse y causarte indigestión de muerte, que es la peor y para la que no alcanzan las drogas de aquí abajo, porque los boticarios de lametón no han dado todavía con la píldora de la vida, siendo así que calzan borla de doctores en las de la muerte. D El juez examina el cuerpo sin vida del chico asesinado ayer en Villaverde JULIÁN DE DOMINGO Un menor muere apuñalado tras una pelea entre adolescentes en Villaverde La discusión vino motivada, según los testigos, por el uso de una fuente los dos jóvenes que, tras la riña, fueron a apalear al chico muerto y a sus amigos; durante la paliza, blandieron una navaja y le asesinaron CARLOS HIDALGO MADRID. A Manu le mataron por una chorrada Ése es el resumen, tan escueto como certero, que uno de los chavales que conocía a la víctima hacía ayer del suceso que conmocionó a la Colonia Oroquieta, en Villaverde. Manu Manuel G. C. tenía sólo 17 años y toda la vida por delante. Hasta que unos desaprensivos, a los que la Policía anda buscando, se la robaron de dos navajazos. Así de fácil. Así de rápido. Había mediado la tarde, cuando Manu y un grupo de seis o siete amigos se encontraban por las calles del barrio, como otros tantos días en los que no tenían que asistir a clase. Se acercaron a una fuente de la zona, según algunos chicos cercanos a la pandilla, para llenar unos globos de agua. Y ahí es donde comenzó la trifulca. Por causas que aún están por aclarar, los recién llegados empezaron a discutir con unos chicos de origen centroamericano- -en principio, de la República Dominicana- Uno de estos últimos amenazó a Manu con llamar a los mayores No b La Policía busca a les dieron mayor importancia. Regresaron a la calle de Villafuerte, en la cual solían reunirse. Allí, sentados en el banco, les sorprendió la llegada de dos chicos dominicanos- -muy jóvenes también- -en una moto y armados con sendos bates de béisbol, declararon a ABC testigos presenciales de los hechos. Iban ataviados con pantalones vaqueros anchos y, al menos uno, llevaba una camiseta gris, así como el pelo muy corto y rizado por la parte superior de la cabeza. Cinco personas asesinadas en los últimos 13 días Cinco muertes, cinco vidas cercernadas por el odio- -en el mejor de los casos- son las que se han registrado en la región en los últimos 13 días. Muchos son quienes se preguntan qué es lo que está ocurriendo, puesto que, aunque el ritmo de homicidios estaba siendo ligeramente inferior al del año pasado, estas dos últimas semanas, la sangre está empañando la convivencia. El 20 de abril, una mujer murió abrasada viva en San Lorenzo de El Escorial a manos de su vecino; dos días antes, segundo caso de violencia doméstica. El 24 de abril, un delincuente muere tiroteado junto al Puente de Vallecas. La Policía le buscaba por un asesinato cometido dos semanas antes. El 30 del mes pasado, un ecuatoriano de 29 años muere acuchillado en la plaza de las Peñuelas (Arganzuela) a manos de un grupo de jóvenes de su misma nacionalidad. La muerte de Manu, ayer, es la última de la tétrica lista. bros de una banda violenta de jóvenes. Por otra parte, la Policía detuvo el domingo a tres menores y un adulto por el asesinato de Walter Javier López, de 29 años, en la plaza de las Peñuelas (Arganzuela) Se desencadenó una pelea en la que, además, los compañeros de Walter resultaron heridos de diversa consideración con un machete. La Policía descarta que los agresores formaran parte de una banda juvenil. Los padres, fuera de Madrid Se oyeron gritos, y la emprendieron a palos con Manu y algunos de sus amigos, entre ellos, una chica. En ese momento fue cuando Manu recibió dos cuchilladas: una en el hemitórax izquierdo, y otra, en el abdomen. Los agresores huyeron rápidamente en la moto hacia la carretera de Villaverde a Vallecas. La chica que se encontraba con Manu llamó inmediatamente a una ambulancia. El chico, aún con vida, se tumbó, con la mano en el abdomen, en el banco. Una señora llegó rápidamente y le puso una toalla sobre las heridas. Le tomó el pulso. Ya no tenía. Cuando llegó el Samur, Manu ya estaba en parada cardiorrespiratoria. De nada sirvieron los intentos de reanimación por parte de los facultativos. Manu salía con una chica y cursaba un módulo de Electrónica en el Instituto Tierno Galván. Todos le recordaban ayer como un chaval alegre, muy buena persona y deportista. Era hijo único. Sus padres, funcionarios estatales, se encontraban fuera de Madrid, pasando el puente del Dos de Mayo. Al cierre de esta edición, fuentes policiales dijeron que aún no se había capturado ni identificado a los agresores. Vecinos del barrio comentaron que podrían tratarse de ñetas miem-