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6 Opinión MARTES 3 5 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA JOSÉ M. DE AREILZA CARVAJAL PROFESOR DEL INSTITUTO DE EMPRESA LA PERTINAZ SEQUÍA N O llueve. Durante el franquismo, esta situación permitía bautizar como pertinaz a la sequía y hoy, en una democracia cuajadita de progresistas y progresistos, seguimos sin soluciones reales, eficaces y próximas para el problema. Olvidando lo de pertinaz- -tan eufónico- se ha recurrido a calificativos más blandos, tal que continuada o insistente, para señalar, con las alarmas debidas, que los pantanos y embalses ya enseñan sus vergüenzas y que, aunque no lo parezca por la cantidad de césped que verdea en la España seca del interior, conviene ir previniendo los nefastos efectos de la falta de agua. Esa sequía real coinciM. MARTÍN de en el tiempo con otras FERRAND figuradas, simbólicas, que, consideradas en su conjunto, nos hablan de un mal momento en la vida española. No sería grave si, por buscar un ejemplo mínimo, la fiesta de los toros atravesara una etapa de decadencia, hija de la carencia de grandes figuras y de la escasez de ganaderías de respeto, y, a cambio, la Universidad estuviera desbordada por el talento de sus docentes y la voluntad laboriosa de sus alumnos. Incluso se podría, con beneficio, canjear gloria taurina por excelencia profesional- -poco importa en qué disciplina- brillo parlamentario- -en la Cámara nacional o en las asambleas autonómicas- eficacia política, brillo de las artes, esplendor del comercio o cualquier otro aspecto positivo en el arco de las realidades. No es posible. El destino es reacio a la economía del trueque y se deja llevar por el igualitarismo y o la inconsistencia. La sequía, la efectiva y la simbólica, está ahí y el páramo nacional, el agrícola y el figurado, sostienen una realidad hosca y de difícil salida en el supuesto de dividirlo todo por diecisiete. Obsérvese, como demostración política de lo que apunto, a mes y medio de que se produzca, la perspectiva de las elecciones gallegas. Un octogenario, de probada incapacidad para formar escuela y equipos, que sólo podrá gobernar en la hipótesis de una mayoría absoluta porque el PP juega como lo hacía en sus mejores tiempos la selección brasileña de fútbol, se enfrenta contra el resto del mundo La opción alternativa se divide en una franquicia del PSOE sin más presencia y fuerza real de la que pueda insuflarle José Luis Rodríguez Zapatero y los retos de un BNG que, tras deshacerse de su principal estrella, la ha sustituido por un personaje amigo de pendencias y ausente de experiencia política y parlamentaria. El panorama gallego, tan evidente, sólo es distinto en los colores dominantes que se observan en las distintas circunscripciones autonómicas. Aquí no llueve. Ni agua para el campo, ni fauna para los partidos, ni flora para las ideas, ni, muchísimo menos, unidad para la Nación y provecho para los ciudadanos. El secano sólo es bueno para los melones y ya se ve cómo piensan algunos. DE BLAIR A BLAIR A falta de dos días para las elecciones británicas, el autor coincide con el vaticinio de las encuestas y pronostica una victoria de Tony Blair, que- -explica- -supondría una buena noticia para la Unión Europea I el electorado británico no nos sorprende, el Partido Laborista volverá a ganar las elecciones pasado mañana. Es probable que su mayoría en el Parlamento sea inferior a la actual, pero todo indica que Tony Blair igualará el récord reciente de Margaret Thatcher y será primer ministro tres legislaturas seguidas, a pesar de su desgaste. El líder laborista sigue ocupando el centro político con maestría táctica, gran capacidad de persuasión y con un estilo cada vez más presidencialista. Durante la campaña ha conseguido hacer valer la buena situación económica de su país y salir bastante entero de las críticas por la participación británica en la guerra de Irak, aunque su capital político haya disminuido y ya no inspire la misma confianza a los ciudadanos. En los últimos días, se han hecho públicas las reservas que le plantearon sus asesores jurídicos sobre la guerra, unas revelaciones que pueden llevar a algunos de sus votantes a sumarse a la alta abstención prevista (cerca del 50 por ciento) o pasarse a los demócrata- liberales, muy críticos en este asunto. No obstante, este conflicto ya no es algo que preocupe de forma prioritaria a los británicos, que por lo general apoyan a sus 9.000 soldados en suelo iraquí y creen que forman parte de una gran nación. S Los dos partidos en la oposición han hecho buenas campañas, aprovechando que tras ocho años el laborismo centrista ha perdido parte de su componente utópico. No obstante, una vez más Tony Blair ha arrinconado a conservadores y demócrata- liberales en los dos lados del espectro y al final ninguno parece que haya ofrecido razones sustantivas para el cambio. Los demócrata- liberales, con el escocés Charles Kennedy al frente, se han erigido más que nunca en el partido de las libertades, ante el endurecimiento por el Gobierno laborista de las leyes de asilo e inmigración y la adopción de algunas medidas contra el terrorismo que restringen derechos fundamentales. El venerable Partido Conservador se ha convertido poco a poco en un partido sin representación en el País de Gales y mínima presencia en Escocia. Michael Howard, su sombrío cuarto jefe de filas desde la retirada de Margaret Thatcher en 1990, ha elegido como tema principal de campaña las medidas contra la delincuencia y la regulación de la inmigración y ha debatido con menos convicción sobre economía, política exterior o lucha contra el terrorismo, asuntos en los que Blair ocupa el centro- derecha. Nadie duda de que los conservadores hubieran actuado en Irak igual que Tony Blair, aunque ahora lo acusen de mentir, y su programa económico es en ocasiones más intervencionista que el laborista. Para aclarar las cosas, el ministro de Finanzas, Gordon Brown, ha declarado durante la campaña que ellos son los verdaderos herederos de Margaret Thatcher y que el Reino Unido no debe integrarse en el euro en la próxima legislatura. Por si quedaba alguna duda, Blair ha calificado hace unos días al laborismo como el partido de la