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86 Deportes MOTOCICLISMO GRAN PREMIO DE CHINA LUNES 2 5 2005 ABC Los pilotos españoles rompen su racha de dos años de podios Desde el 6 de abril de 2003 siempre subieron los cajones; Rossi derrota a Sete sobre la lluvia TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN La borrachera de cavas que el motociclismo español disfrutó en las dos últimas temporadas siempre sugirió la prudencia de recordarlas como si fueran únicas, pensando en la llegada de momentos no tan buenos. Lo malo era acostumbrarse. Nuestros pilotos lograron diecinueve triunfos tanto en el año 2003 como en el 2004, campaña en la que se alcanzó un plusmarca de podios difícilmente repetible: nuestros compatriotas coparon 54 de los 144 cajones en el curso anterior. Sólo dejaron 90 para el resto del mundo. Un récord que alimentó otro hito. Desde el Gran Premio de Japón del 6 de abril de 2003 siempre hubo un español en un podio del Mundial. Ayer, en China, se acabó esta marca. Ni Gibernau, ni Pedrosa pudieron extender en Shanghai estos dos años de páginas brillantes. Sete era el que partía en mejores condiciones para perpetuar la leyenda. Salía en cabeza de la parrilla de MotoGP. Al final sólo pudo ser cuarto porque su neumático trasero no era el adecuado para correr bajo el diluvio que inundó el circuito chino. perjudicado ostensiblemente al único hombre que puede pelear por la primacía del italiano, como ha demostrado en el último bienio. Precisamente, desde aquel Gran Premio de Japón del 6 de abril del año 2003. Katoh se había matado dos días antes, en los entrenamientos del viernes, y Sete adquirió su moto. Fue cuarto. A punto estuvo de ampliar entonces esta plusmarca que ahora ha frenado Melandri. Gibernau no tenía la goma adecuada Empero, el segundo piloto del equipo Movistar Honda no fue el culpable del rendimiento de Sete. Falló incluso sobre el agua, unas circunstancias en las que habitualmente es el mejor, mientras Valentino, que odia el asfalto mojado, secó sus sensaciones y consiguió un segundo triunfo en el campeonato que evidenció que su moral supera los problemas de su Yamaha. El enfado del español por no disponer de un neumático adecuado para esta cantidad de lluvia tiene argumento, pues su cuadro técnico debería haber contado con más de dos gomas de este calibre y la falta de una tercera le impidió correr con la rueda ideal, pero esta decepción presenta también ingredientes psicológicos. El comienzo de la carrera advirtió que las cosas no rodarían bien para Sete. Fue el más rápido en la salida y después de pasar la primera curva era quinto. Su enemigo, el que no quiere Rossi y Jacque se felicitan; el francés fue segundo después de nueve meses sin competir ver el agua ni en pintura, se había colocado en la tercera posición, tras las Suzuki de Roberts y Hopkins, que pronto desaparecieron del panorama. El campeón fue líder desde la quinta vuelta hasta el final, presionado a distancia por un Olivier Jacque que se convirtió en la sensación de la jornada. Sustituto del alemán Hofmann en Kawasaki, el francés llevaba nueve meses sin competir y en su reestreno alcanzó la segunda plaza, bailando bajo la lluvia. Una lección. Como la que dio Rossi. Valentino, a por Hailwood Rossi suma 70 victorias. Lleva 44 en la cilindrada grande y ganó 14 veces en 250 c. c. y 12 en 125 c. c. Mike Hailwood suma 76. El británico triunfó 37 veces en 500 c. c. 16 en 350 c. c. 21 en 250 y 2 en 125. Ángel Nieto, 90. El campeón español ganó en 62 carreras de 125 c. c. y en 28 de 50 c. c. El récord, las 122 de Agostini. 68 éxitos en 500 c. c. y 54 en 350 c. c. Melandri acabó con el récord español Sin órdenes de equipo, fue su compañero de escudería, Melandri, quien le privó de la tercera plaza en el último kilómetro de la carrera y quien cortó la racha del motociclismo español. Sin embargo, ese cuarto puesto y la victoria de Rossi dejaban entrever otras realidades. El incidente del Gran Premio de España, en el que Valentino le derrotó en un final polémico, ha afectado al piloto al español en demasía. Su caída en Portugal, una semana después, cuando también era líder de la carrera, remató una situación que ha Espargaró se salva del caos de la armada mientras Pasini supera los codazos de Lai T. G. -M. Este quinceañero es el único debutante español en el Mundial 125 que ha demostrado no tenerle miedo al reto. Aleix Espargaró enseñó sobre el agua de Shanghai esa facilidad de pilotaje que le otorgó el título de campeón de España y la oportunidad de confirmarse en el circo internacional de la moto. Frío, ajeno a las locuras, en China demostró su valentía para ir al máximo de sus posibilidades sin arriesgarse a una caída. Sabe conducir al límite sin jugársela. Con estas virtudes alcanzó la séptima posición y se convirtió en el mejor español de esa motoarmada nacional de doce pilotos que, con la excepción de Faubel, se ha instalado en la decepción. Bautista, otrora candidato a los podios, no se acopla a su Honda. Gadea se pega con su Aprilia. Pablo Nieto, octavo, sabe que esa plaza no es acorde con A sus quince años, el campeón de España obtuvo un séptimo puesto en 125 que augura su futuro en medio de la decepción de la motoarmada nacional, ahogada en la mediocridad sus posibilidades. Faubel, segundo en Portugal, sólo pudo ser decimoquinto en China, amedrentado por la lluvia, a la espera de reeditar en Le Mans su explosión lusa. Hernández, Terol y Miralles se escudan en su debut, pero lo único cierto es que los directores de los equipos están preocupados ante tanta irregularidad. Olivé, Rodríguez y Carchano tampoco brillan. Simón, décimo ayer, parece que al menos se pelea entre el querer y el poder. El balance general es desalentador y no se puede encubrir solamente en la lluvia, aunque Kallio, líder del Mun- dial, se agarrara a ella para justificar su undécima posición. La exhibición que ofrecieron Mattia Pasini y Fabrizio Lai, adornada con actitudes antideportivas, no concedía perdón a los derrotados. Segundo en la curva y vencedor Los italianos se postularon como candidatos al triunfo con una velocidad bajo el diluvio que únicamente pudo soportar el húngaro Talcmasi, hasta que decidieron que la victoria sería cosa de dos. El duelo de compatriotas tuvo un final emocionante. Lai era mucho mejor en las frenadas, pero Pasini tenía estudiada la amplitud de la curva final para superar esa desventaja. Así fue. Derrotó a su enemigo en la recta, aunque Lai le quiso cerrar y le empujó a codazos, malas formas que dieron mayor relevancia al éxito de su paisano.