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48 Sociedad LUNES 2 5 2005 ABC Medio Ambiente La Tierra absorbe un watio más por metro cuadrado de energía solar de la que emite Las emisiones de la quema de combustibles fósiles son las responsables confirman el retraso en la respuesta del clima a los cambios en la radiación, por lo que el calentamiento continuará aunque se estabilicen las emisiones A. ACOSTA MADRID. La Tierra está absorbiendo aproximadamente un watio por metro cuadrado más de energía procedente del Sol de lo que está emitiendo al espacio, debido principalmente a las emisiones provenientes de la quema de combustibles fósiles, según un estudio publicado en Science Un equipo de investigadores dirigidos por James E. Hansen, del Instituto Goddard para Estudios Espaciales de la NASA, presenta los resultados de un modelo climático- -validado con las mediciones de recientes cambios en la cantidad de calor en los océanos- que revela qué cantidad adicional de radiación solar está absorbiendo la Tierra frente a lo que ésta emite. Los resultados confirman que existe un retraso en la respuesta del sistema climático a los cambios en la cantidad de radiación y sugiere que el clima continuará calentándose por encima de medio grado centígrado incluso sin que se produzcan más incrementos en las concentraciones de gases de efecto invernadero. Es lo que se llama inercia termal. Este retraso puede ser una ventaja si actuamos rápidamente en la mitigación del cambio climático, pero si permitimos que sigan creciendo las emisiones de gases de efecto invernab Los datos La mosca de la fruta, un biomarcador del cambio climático La mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) tiene también una historia climática que contar, según relatan investigadores australianos en el último número de Science Muchos organismos tienen variaciones genéticas en algunos alelos, que cambian a través de su extensión geográfica. Paul Umina, del Centro de investigación de estrés ambiental y adaptación de la Universidad de Monash, en Australia, y sus colegas han estudiado un alelo de la mosca de la fruta que varía de norte a sur a lo largo de toda la costa este de Australia. Los investigadores encontraron que, al contrario que hace veinte años, las poblaciones sureñas de esta mosca tienen ahora la constitución genética de muchas poblaciones del norte, lo que equivale a un cambio de 4 grados en la latitud. Esta tendencia se corresponde con el cambio climático en esta región, donde los últimos años han sido más secos y cálidos. Esto demuestra que el clima es capaz de influenciar la composición genética incluso en especies que están en todas partes y adaptadas a diferentes condiciones climáticas. Estos resultados revelan el valor del monitoreo genético en la detección de los cambios medioambientales, dicen los autores del estudio. En este caso la mosca de la fruta ha servido de biomarcador del cambio climático. Tierra. La mejora de las mediciones de la temperatura del océano en la década pasada, junto a la alta precisión de los satélites en su estudio de la superficie marina, permiten una indirecta pero precisa cuantificación de este desequilibrio de la energía terrestre. Los investigadores compararon el almacenamiento de calor en los océanos con las simulaciones del cambio climático global realizadas a partir de la estimación de las fuerzas climáticas, obteniendo un control sobre la habilidad o la capacidad del modelo climático para simular el balance energético del planeta. Desajuste temporal El desajuste temporal en la respuesta del clima a los cambios depende de la proporción del intercambio de calor entre la superficie del océano y sus capas más profundas. Este desfase puede ser tan corto como una década, si la sensibilidad climática es de 0,25 grados centígrados por watio metro cuadrado, pero puede ser de hasta un siglo si la temperatura es de 1 grado o más por watio metro cuadrado. Datos históricos de la Tierra y modelos climáticos sugieren que la sensibilidad climática está entre 0,25 y 0,75 grados por watio metro cuadrado, lo que implica que se necesitan 25- 50 años para que la temperatura de la superficie terrestre alcance el 60 por ciento de su respuesta de equilibrio. La sensibilidad de equilibrio del modelo climático para doblar la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera es de 2,7 grados centígrados o, lo que es lo mismo, 0,66 grados por watio metro cuadrado. El transporte es una fuente CHEMA BARROSO principal de contaminantes dero este desfase se tornará en desventaja, pues ya no podremos parar sus peligrosos impactos, dicen los autores de este estudio. Este desequilibrio entre la energía solar absorbida y emitida por nuestro planeta aporta una medida neta de las fuerzas climáticas que actúan sobre la