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26 Internacional LUNES 2 5 2005 ABC El Ejército de Israel y sus servicios de inteligencia lo tienen muy claro: las milicias palestinas no aceptarán la apuesta de Ariel Sharón de evacuar Gaza para quedarse con Cisjordania La Tercera Intifada, en otoño JUAN CIERCO CORRESPONSAL JERUSALÉN. Los planes de George W. Bush para ese nuevo Oriente Próximo que diseña entre las paredes de la Casa Blanca se pueden venir abajo este otoño. Así lo creen los servicios de inteligencia del Ejército de Israel que, en un informe interno al que ha tenido acceso ABC, pronostican para los meses de septiembre u octubre el estallido de la Tercera Intifada. Bush anda enfrascado, más por deseos que por realidades, en su particular batalla de democratizar la región más convulsa del planeta. Algunos acontecimientos recientes (elecciones en Afganistán, Irak y los Territorios Palestinos; retirada de Siria del Líbano; tregua parcial entre israelíes y palestinos) parecían abrir esa puerta a la esperanza. Sin embargo, el tiempo, ese tozudo e implacable juez que nunca da su brazo a torcer, amenaza con poner a cada uno en su sitio. Así se desprende del citado informe de los militares israelíes, nada optimista pese a los hechos positivos que se han contado sobre el terreno. Los servicios de inteligencia del Tsahal consideran que, una vez se lleven a cabo las elecciones legislativas palestinas (en las que Hamás asoma cada vez con más fuerza) y la evacuación judía de Gaza, el epicentro del conflicto se trasladará de manera inmediata a Cisjordania. fero que el utilizado en los últimos años. El Ejército de Israel ha constatado sobre el terreno un notable incremento en el contrabando de armas, procedentes de Siria, Libia o Yemen, que llegan a los Territorios Palestinos a través de la frontera de Rafah (Gaza) del Sinaí, de Jordania y el desierto de Arava. Una vez en su destino, son distribuidas desde Jericó, Nablus, Belén o las colinas de Hebrón. Según el Tsahal entre julio de 2004 y febrero de 2005, los palestinos han logrado hacerse con más de 3.000 rifles de asalto; cuatro millones de balas; 400 armas cortas; 600 kilogramos de explosivos; 180 lanzaderas antitanque, y 5 misi- les antiaéreos. Esas armas están llegando poco a poco a Cisjordania. La prioridad pues del Ejército es poner freno a dicho contrabando. Para ello se ha creado incluso la Unidad Frontera del Desierto. Y es que los militares israelíes son conscientes de que sólo es cuestión de tiempo de que las milicias palestinas puedan disparar sus Qassam o cohetes mucho más sofisticados contra ciudades hebreas, como Afula, próximas de la Línea Verde y de los Territorios Ocupados. Los analistas del Ejército israelí, también los políticos y diplomáticos judíos, consideran muy probable además la caída definitiva en desgracia de Mahmud Abbas, presidente de la ANP, antes de fin de año. La combinación de la nueva situación sobre el terreno (evacuación de Gaza pero incremento de las posiciones militares y las colonias en Cisjordania) con un terremoto político en la Administración palestina (victoria electoral de Hamás, falta de resultados concretos en las negociaciones entre palestinos e israelíes; ocupación militar de las principales ciudades de Cisjordania; construcción del muro ilegal; mantenimiento de los prisioneros en las cárceles; dimisión de Abbas) haría inevitable el estallido de la Tercera Intifada. Palabra cifrada del Tsahal Las milicias se reorganizan Dado que Ariel Sharón ya ha reconocido no tener intención alguna de retirarse de los que los israelíes llaman Judea y Samaria, las milicias palestinas, comprometidas por el momento con un periodo de calma, no cejan desde hace semanas en reorganizarse, armarse y entrenarse para lanzar este otoño la Tercera Intifada que, según los militares hebreos, no tendrá nada que ver con las dos primeras. Será si cabe más profesional Los activistas palestinos concentrarán sus esfuerzos no en ataques terroristas contra civiles israelíes (como ha sucedido en los últimos cuatro años) sino en acciones puntuales de guerrilla contra los colonos judíos de Cisjordania y los soldados israelíes allí estacionados para su protección. Los objetivos de las milicias palestinas serán pues las bases militares, los asentamientos, las carreteras de circunvalación israelíes, incluso la autopista número 6, que une el norte con el sur del país, y lugares mucho más estratégicos y susceptibles de crear alarma social como el aeropuerto de Ben Gurión en Tel Aviv, las estaciones de tren o las centrales energéticas. La apuesta palestina, según el informe del Tsahal de más de un centenar de páginas, rescatar el modelo Hizbolá y hacerlo con ayuda de un armamento mucho más sofisticado y mortí- Un joven palestino lanza una piedra a los soldados israelíes, ayer en la ciudad cisjordana de Bilin REUTERS Israel y Turquía, amigos con cara de póquer J. C. JERUSALÉN. Israel y Turquía, Turquía e Israel, tanto monta monta tanto, sellaron hace ya años una alianza estratégica en el campo militar y económico que sorprendió a muchos analistas pero se tradujo en hechos muy positivos para ambos países, además de dotar a la región de nuevos aires esperanzadores. El estallido de la Intifada de Al Aqsa y la represión israelí enturbiaron tan estrechas relaciones. La llegada al poder del islamista moderado, Recep Tayyip Erdogan, no mejoró las cosas. El entonces nuevo jefe del Gobierno otomano calificó a Israel de Estado terrorista por sus asesinatos se- lectivos de líderes palestinos. Pero aquellas tempestades se han calmado, aquellas diferencias se han saldado, aquellos entuertos se han resuelto poco a poco. Como botón de muestra, la visita que ayer inició Erdogan a Israel. El primer ministro turco, como sus interlocutores hebreos, Ariel Sharón, Moshé Katsav, Ehud Olmert, puso cara de póquer a lo largo de sus entrevistas. Amigos para siempre, amigos obligados, amistades peligrosas, amistades interesadas. Muchos puntos en común, demasiado dinero en juego, importantes negocios (económicos, militares, geoestratégicos, industriales) compartidos. Erdogan (derecha) estrecha la mano AFP de Sharón, ayer en Jerusalén