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ABC LUNES 2 5 2005 Nacional 15 Peces- Barba hace gestiones con Francia, Interior y la Audiencia El testimonio de uno de los autores del crimen, reinsertado, es clave para la investigación cuestrado y asesinado por sus propios compañeros. Las investigaciones permitieron comprobar como primer resultado que se trataba de tres personas, con lo que los familiares de Humberto, Jorge y Fernando estaban convencidos de que eran los restos de sus allegados. Finalmente, se confirmó que correspondían a tres mujeres. Enésima decepción en el largo calvario de las tres familias. En 2001, la parlamentaria del PSE Coral Rodríguez, sobrina de Humberto, envió dos cartas a uno de los autores del crimen, reinsertado tras aparente arrepentimiento de su pasado en ETA. En sus sentidas misivas le pedía que aportara información sobre el lugar en el que habían sido abandonados los cadáveres. Ninguna de las dos tuvo respuesta del supuesto arrepentido. Un crimen así no se puede perdonar, que no nos lo pidan Que no nos lo pidan Así de rotunda se expresa Coral Rodríguez cuando se le pregunta qué harían los familiares de José Humberto Fonz, Jorge Juan García Carneiro y Fernando Quiroga si se les pidiera que cierren página, aunque sea en falso, en aras de crear el clima propicio, para una tregua que de paso a una negociación entre ETA y el Gobierno. Nosotros queremos saber lo que pasó, la verdad. Queremos saber dónde están ocultos, para enterrarlos y que así puedan descansar en paz para siempre Deseo que no pudo cumplir su abuelo, el padre de José Humberto Fonz, ya fallecido. Él luchó contra el franquismo y se nos fue con la pena de no saber dónde dejaron a su hijo. Un hijo a quien mataron aquellos que también decían que se levantaron contra el franquismo ¿Que si perdonamos? De nuevo la claridad en la respuesta: Un crimen así no se puede perdonar, que no nos lo pidan Y es que, al menos hasta la fecha, nadie, ni autores ni cómplices, ha pedido perdón. Coral es consciente de que quienes hicieron tal atrocidad no van a pagar sus culpas en la cárcel, porque la generosidad de la democracia, contra la que ETA sigue luchando, borró su pasado de sangre y odio. Pero insiste en que quieren que se imponga la verdad. Los tres, aunque ETA nunca ha reivindicado el crimen, son reconocidos como víctimas del terrorismo. Coral no piensa tirar la toalla. Sabe que algún día se sabrá la verdad, para reconfortar, dentro de la desgracia, a los familiares, y también para que este negro capítulo conste, con todos los datos, en la negra historia de ETA. Sobrina Coraje A principios de este año, Coral Rodríguez conseguía, con las reticencias, cuando no oposición inicial, de los nacionalistas que el Parlamento vasco instara al Gobierno a emprender una investigación. Así, el director de Derechos Humanos del Gobierno vasco, Chema Urquijo, se comprometió, como primera pesquisa, a conseguir el testimonio de uno de los autores del crimen que hoy se encuentra reinsertado. El mismo a quien Coral envió dos cartas suplicando un gesto de humanidad. Pero el etarra, presunto arrepentido, parece resistirse. Al menos así se desprende del silencio que mantiene el Ejecutivo vasco, que no ha llamado a los familiares, ni tan siquiera para decir que las investigaciones avanzan o se mantienen donde estaban hace 32 años. Coral Rodríguez está convencida de que mucha gente que entonces estaba en ETA conoce las circunstancias en las que ocurrieron los hechos Entre ellos, Josu Ternera que por aquellos años estaba en los aledaños de la cúpula etarra. Coral, la sobrina Coraje, también envió cartas al magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón para pedirle consejo en su lucha por recuperar los cadáveres de su tío y sus dos amigos. Pensaba que podía asesorarme, ya que ha investigado a desaparecidos en las dictaduras de Argentina y Chile, pero no me ha contestado Un Garzón que antes de viajar a Estados Unidos se mostraba favorable a investigar los crímenes del franquismo. Más receptividad encontró Coral en el alto comisionado Gregorio PecesBarba. Me dijo que iba a hacer gestiones en el Ministerio del Interior, con las autoridades francesas y en la Audiencia Nacional para ver las posibilidades de abrir una investigación afirma Coral Rodríguez, que no cae en el desaliento.