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6 Opinión LUNES 2 5 2005 ABC VADE MECUM TRIBUNA ABIERTA MIKEL AZURMENDI PROFESOR DE ANTROPOLOGÍA DE LA UPV Y ESCRITOR EL PP CATALÁN FUERA DE LA CONSTITUCIÓN L mismo día en el que Alfonso Guerra daba un gran paso adelante, recordando que el proyecto de Estatuto de Cataluña violaba la Constitución, el Partido Popular catalán, de la mano de sus actuales dirigentes, se situaba al margen de la misma. Parece una historia increíble, un mal sueño, como si nos hubiésemos vuelto locos, pero es verdad: la cúpula de ese partido aceptaba algo que se contradice frontalmente con el artículo 3 de la Constitución: la obligación, en Cataluña, de usar el catalán. Transcribo, para que no se olvide, lo que dice la Constitución: El castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla Y aunque también se declare que el resto de lenguas pueden ser oficiales en JORGE TRIAS las respectivas ComunidaSAGNIER des Autónomas, a nadie se le puede obligar a hablar otra lengua que no sea el castellano, diga lo que diga el nuevo Estatuto. Y, como no podía ser menos, en esta línea de sensatez, el Tribunal Constitucional acaba deafirma que los jueces, por ejemplo, no están obligados a hablar ninguna lengua cooficial. Que los partidos nacionalistas, los que usan el terrorismo y los que se aprovechan de él, hace años están situados al margen de la Constitución es algo que, por más que intentemos retorcer las leyes, resulta evidente. Que el Partido Socialista de Cataluña está en esa misma línea de tomarse la Constitución a beneficio de inventario y dispuesto a que sea interpretada en clave de desistimiento- -por seguir utilizando la feliz expresión de José AntonioZarzalejos- -debidamenteaderezadoconargumentosjurídicos tomados del uso alternativo del derecho alternativo que ofrecen malabaristas del derecho como Herrero de Miñón oJesús Leguina, también resultaevidente. Pero que el PP de Cataluña acepte algo que va contrasu propiaesencia de ser, sino fuese porque es cierto, parecería una broma pesada. Pero no, parece que es verdad: los populares que se sientan en la mesa para discutir la reforma del Estatuto están dispuestos a aceptar la obligatoriedad de la lengua catalana y la denominaciónde Cataluñacomo Nación. ¿Quéimporta, luego, que se rechace el modelo de financiaciónque propone el tripartito, siuna vez configurada Cataluña como Nación, lo cual además va contra su propia historia, llegar a lo otro no será más que una cuestión de tiempo? No entiendo el silencio de Mariano Rajoy en estas cuestiones. Los dirigentes populares de Cataluña no pueden caminar por una senda constitucional distinta de la del resto del partido, sobre todo cuando la inmensa mayoría de los catalanes que votan al PP son leales a la Constitución porque quieren seguir viviendo en un pueblo libre y no bajo una tiranía étnica. Estoy seguro que los líderes naturalesdel PP catalán, es decir, Aleix Vidal- Quadras y Jorge y Alberto Fernández Díaz, van a levantar, inmediatamente, otra vez, la bandera constitucional que en Cataluña, hoy, es la bandera de la dignidad. Por lealtad al compromiso que han contraído con el pueblo, tienen, hoy, una tremenda responsabilidad histórica. BARRA LIBRE El autor analiza las últimas cifras estadísticas sobre la población extranjera en España, considerada como un activo necesario para el desarrollo económico siempre que se gestione con una política de integración ajena a la ética de la barra libre impulsada por el Gobierno E C ALMA, ante todo no nos ahoguen las cifras. Hay un poco más de tres millones de extranjeros censados en nuestro país y hacen el 8,4 por ciento de la población total. Es decir, de cada cien habitantes en España algo más de ocho son extranjeros, lo cual no quiere decir que todos sean trabajadores inmigrantes, sino que existen muchísimos europeos que también se han afincado aquí con sus pensiones o con sus empresas. Precisamente, de cien extranjeros afincados entre nosotros dieciséis son pensionistas ingleses, alemanes e italianos. A ellos habrá que sumar holandeses, franceses, belgas, suecos, daneses y de unas cuantas naciones más de la Unión Europea. Son gente tranquila que ha comprado su apartamento, cotiza en un club de golf y hace su gasto en nuestro país. También gasta sanidad e incluso escuelas y, por tanto, consume de nuestros recursos. Pero nuestros recursos aumentan considerablemente con los trabajadores inmigrantes que cotizan a la Seguridad Social, forman familias, hacen hijos y se emplean en aquellos trabajos que, generalmente, abandonamos nosotros porque no son tan apetecibles, como la construcción, la hostelería, el servicio doméstico, el cuidado de ancianos o la agricultura. Sin los trabajadores inmigrantes nuestro país se estancaría miserablemente, pues no habría gente para trabajar en esos empleos y tampoco estarían aseguradas las pensiones para muchos españoles. La igualdad entre hombres y mujeres ha hecho bajar nuestra tasa de natalidad y ha transformado la estructu- ra de la familia. La ciencia ha alargado la esperanza de vida, pero también ha retrasado mucho la inserción laboral de nuestros jóvenes. Pero ahí están los trabajadores inmigrantes, paliando esa transformación de nuestras costumbres y asegurándonos cierto bienestar. Sería, pues, angustioso que no nos llegaran trabajadores inmigrantes. Un ejemplo: si Cataluña no hubiese recibido inmigrantes españoles en el siglo XX, tendría menos de la mitad de su actual población. Exactamente el 60 por ciento de los catalanes proviene de aquella gran transformación del siglo pasado. Y otro tanto cabe decir del País Vasco o la Comunidad madrileña. Pero, ojo, los inmigrantes no han venido aquí a paliar nuestras carencias, ni a hacer caridad. Ellos vienen a sobrevivir y a hacer posible la supervivencia de otros familiares que dejaron allá. Con su trabajo sostienen también su país. Otro ejemplo: en los años 60 y 70, la economía autárquica española aguantó gracias a las remesas monetarias de los millones de trabajadores españoles en el extranjero, y luego vinieron las inversiones de capital extranjero. Hoy, la población marroquí se moriría de hambre y de conflictos sin los casi cuatro millones de inmigrantes que tiene desparramados por Europa, Canadá y Arabia Saudí. Y ahí tenemos al 82 por ciento de sus alumnos de Bachillerato que afirman querer instalarse en Europa y también al 54 por ciento de sus universitarios y al 94 por ciento de los menores de 30 años que carecen de -Yo creía que Llamazares era el único ignorante que quedaba, y resulta que también ignoran que el Muro de Berlín cayó los del Partido Comunista de las Tierras Vascas.