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ABC DOMINGO 1 5 2005 57 Benedicto XVI dejó la Casa Santa Marta y se instaló ayer por la tarde en el apartamento papal Manuel Elkin Patarroyo estuvo esta semana en España para participar en el Foro Iberoamericano ha admitido y otras, como Nature me han pedido más datos antes de admitirlo. Ahora estoy en esa pelea, un ejercicio intelectual que me fascina. ¿Ofrecerá también la nueva patente a la Organización Mundial de la Salud? -No, se la ofreceré a la Humanidad. La OMS archivó mi primera vacuna y yo no voy a desarrollar un producto excelente para que lo archive, esperando que el laboratorio Glaxo, 18 años después, saque una vacuna igual de efectiva que la nuestra pero con una eficacia reducida en el tiempo. -Entonces, ¿a quién la donará? -Trataremos de organizar un consorcio colombiano- español para distribuirla al menor coste o regalarla. ¿Cómo ha financiado la investigación tras el embargo del laboratorio? -Ese ha sido mi gran drama. Para mí hacer una vacuna no es difícil, lo duro fue empezar de cero. Hace cuatro años perdí completamente el Instituto de Inmunología de Bogotá y hasta mi casa de residencia. No sabe lo que fue echar por tierra 27 años de trabajo. Volví a trabajar gracias al ex presidente de Colombia Andrés Pastrana, que nos dio el pie para remontar. Pero he perdido a la mitad de mi equipo en los últimos dos años y el presupuesto se me ha quedado en la mitad. ¿Pedirá ayuda a España? -Sí me gustaría, sobre todo teniendo como tenemos la vacuna encima. Me he propuesto que esta vacuna se entregue a la Humanidad en nombre de Colombia y España. Y será gratis o a 20 centavos la dosis como máximo. -La ex ministra de Sanidad Ana Pastor dijo que le gustaría colaborar con su instituto de investigación. ¿Ha pensado en recobrar el contacto con el nuevo Gobierno? -Ana Pastor tuvo la mejor voluntad, pero le cayeron encima cantidad de personas que le quitaron la idea. En mi currículo aparecen 260 publicaciones mundiales de alto impacto y aquí nadie tiene algo parecido. No sé por qué me tienen miedo. -La Fundación Bill y Melinda Gates está dedicando fondos a iniciativas contra la malaria. ¿Nunca ha recurrido a ellos? -Mandé una carta, pero nunca me contestaron. -Su primera vacuna fue también la primera vacuna química de la historia. ¿Aún piensa que se encontrará una fórmula maestra para diseñar vacunas contra cualquier enfermedad infecciosa? -Sin duda. Mi objetivo no es lograr una vacuna contra la malaria, sino encontrar un método universal para desarrollar cualquier vacuna para enfermedades infecciosas o tumorales. Ya tenemos resultados en cáncer de útero y en leucemias, y estamos investigando en cáncer de mama. Es un principio universal que no tiene nada que ver con una vacuna universal, sino con una metodología. ¿No es una visión demasiado optimista? -No, ya está. Pero hay que darle tiempo. En su primer vuelo, los hermanos Wright solo alzaron 80 metros y acabaron en el suelo. Las vacunas químicas son el futuro. Nos queda el 80 por ciento del camino, pero estamos en marcha. Ese es mi proyecto de mi vida. -La revista The Lancet y Médicos Sin Fronteras han hecho una crítica muy dura al programa de la OMS contra la malaria. ¿Coincide con ellos? -Totalmente. Se ha perdido una oportunidad histórica, y lo que es peor: cientos de vidas. Por eso voy como una moto, para mí un día cuenta. Estoy absolutamente comprometido y no me interesan ni el dinero ni el poder.