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ABC DOMINGO 1 5 2005 Los domingos 55 EL PERFIL DE LA SEMANA EN LA ACERA ESCRIBÍ TU NOMBRE FERNANDO IWASAKI FERNANDO ALONSO Vicepresidente de la División de Ensayos en Vuelo de Airbus e ingeniero jefe del primer vuelo del A 380 Dos franceses tomaron los mandos del macroavión de Airbus en su primer vuelo, pero sobre un español, el otro Fernando Alonso, recayó la responsabilidad de que todo fuera bien AMOR Y MATRIMONIO e ha insistido tanto en que el único sentido y finalidad del matrimonio es la procreación, que nadie se ha acordado del fundamento que debería existir en cualquier relación conyugal: el amor. ¿Por qué se habla más de la procreación que del amor? Porque a lo largo de la historia han existido numerosos casos de matrimonios de conveniencia sacramentados muchas veces en articulo mortis para salvar una herencia, un linaje o un patrimonio (pronto seremos testigos de una boda real con inseminación anunciada, que contará con todas las bendiciones posibles) Y es que la institución matrimonial supone la legitimidad concepto estamental y discriminador que sólo tenía sentido en una sociedad medieval donde quien no presumía de noble presumía de cristiano viejo, porque lo importante era presumir. El amor es un sentimiento inherente al ser humano y por eso no encuentro ninguna diferencia entre el amor homosexual y el amor heterosexual. De hecho, tampoco encuentro ninguna diferencia entre los homosexuales y los heterosexuales, pues se nace hombre o mujer como se nace homosexual o heterosexual. Comprendo que desde una cosmovisión religiosa no exista la igualdad, pero ante la ley todos los ciudadanos somos iguales y todos deberían tener derecho a una unión civil de carácter conyugal, equivalente al matrimonio civil. ¿Significa que soy progresista o revolucionario? De ninguna manera: simplemente quiero ser justo y razonable. Y las causas justas y razonables no son ni progresistas ni conservadoras. Desde que fue aprobada la ley que le abre a los homosexuales la posibilidad de casarse, hemos conocido a través de los medios de comunicación los casos de cientos de parejas homosexuales que viven juntas desde hace más de veinte o treinta años, unidas por un amor tan real y duradero como el de muchos matrimonios heterosexuales. Esas parejas no reclaman ninguna bendición religiosa en particular, sino simplemente un reconocimiento de sus derechos civiles y conyugales. La administración socialista les ha dado carta de ciudad en su primer año de gobierno, pero el PP gobernó durante ocho años y no fue capaz de sacar adelante una ley tan justa como razonable. Sin embargo, como la igualdad conlleva tanto los beneficios como las miserias, doy por descontado que dentro de muy poco tiempo seremos testigos de los divorcios y separaciones entre parejas homosexuales, que seguro serán tan bochornosos y mezquinos como los de tantos matrimonios heterosexuales. La marginalidad propicia vínculos de sangre y entregas incondicionales, pero la legalidad permitirá que afloren todas las bajezas inherentes al ser humano, ya se trate de homosexuales como de heterosexuales. El amor, cuanto más dure, mejor para las parejas. La pena es que las hipotecas terminan siendo más largas que muchos matrimonios y que ya ni la muerte los separa, porque lo que une de verdad es el míbor. Tanta discusión acerca de si las bodas tiene que oficiarlas el alcalde o un concejal, para descubrir que donde a uno lo casan de verdad es en la caja de ahorros. ¿El otro o el genuino? POR MIGUEL LARRAÑAGA S l Día D de la industria aeronáutica europea estaba marcado en el calendario para el 27 de abril de 2005. La Hora H dependía un poco de las circunstancias meteorológicas, pero el instante que pasará a la historia es el de las ocho horas y veintinueve minutos de la mañana, hora GMT. A ese hora de ese día, el pasado miércoles, Airbus superó el mayor reto de su historia: poner en el aire el mayor avión de pasajeros jamás construido, el A 380. En el interior del avión, seis personas se afanaban en que todo fuera bien. Dos pilotos franceses y cuatro ingenieros a cuyo frente estaba el español Fernando Alonso, el otro Vicepresidente de la División de Ensayos de Vuelo de Airbus, este madrileño de 49 años ha sido una de las piezas clave en el éxito del primer vuelo del macroavión del consorcio europeo. No era la primera vez que se subía a un vuelo inaugural. Ya había vivido esta sensación con el A 340- 200, con el A 318 y con el A 319, pero ahora se trataba de establecer un auténtico récord en la aviación comercial. Como él mismo atestiguó, nunca antes se había intentado hacer volar a un pájaro metálico de 421 toneladas. Para este logro, nada en el interior del avión era normal Sin asientos, su lugar lo ocupaban cientos de kilómetros de cables, sensores y aparatos electrónicos de última generación se conectaban con una batería de ordenadores, escupiendo datos, números y símbolos. Se trataba de obtener información precisa para que Alonso tomara decisiones sobre la marcha, lo que tuvo que hacer nada más despegar al observar que un indicador señalaba que estaba abierto un portón del tren de aterrizaje. Falsa alarma determinó el ingeniero español con la inestimable ayuda de un reactor de apoyo que voló en todo momento cerca del gigante pero que apenas tuvo trabajo. En eso consisten las pruebas de un avión y en eso es uno de los mejores especialistas del mundo este hombre con nombre de piloto de Fórmula 1 que empezó su carrera como ingeniero de sistemas de vuelo en la antigua McDonnell- Do- E uglas y que no dudó en regresar a Europa en 1982, para integrarse en el consorcio Airbus y colaborar en el entonces dubitativo reto de plantar cara desde el Viejo Continente a la todopoderosa industria aeronáutica estadounidense. Ayer, Airbus asaltó el liderazgo mundial en la aviación comercial pero a Alonso le ha parecido poco. Apenas unos minutos después del aterrizaje, aseguraba con una sonrisa que el nuevo récord de la aviación comercial iba a quedar superado dentro de bien poco cuando lo carguemos hasta las 600 toneladas dentro de pocas semanas Es un hombre de retos, sin duda, y el que ahora ha asumido no es pequeño: que pilotar el mayor avión de pasajeros del mundo sea tan sencillo como manejar una bicicleta. En opinión de los pilotos que llevaron los mandos del avión en su primer vuelo, ya se ha conseguido el objetivo, pero el otro Fernando Alonso tiene aún ante sí una tarea apasionante: enseñar a volar a los sistemas del avión y, sobre todo, prepararlos para cualquier eventualidad. Para ello, el equipo dirigido por Alonso va a completar en los próximos meses un programa de pruebas en vuelo que llevará al avión hasta el límite de sus posibilidades, ensayando incluso situaciones que se consideran imposibles en la práctica normal de un vuelo comercial. Así, el programa de pruebas en vuelo comprende casos tan extremos como un despegue brusco hasta el extremo de conseguir que la cola toque la pista, o apagar los motores en vuelo para volver a encenderlos tras un periodo de caída libre. Al lado de las sensaciones que este Alonso va a vivir con las pruebas extremas al nuevo A 380, pilotar a 300 por hora un monoplaza en un circuito va a parecer sencillo. ¿Será éste Fernando Alonso el genuino? www. fernandoiwasaki. com