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54 Los domingos DOMINGO 1 5 2005 ABC LOS LIBROS DE ZP (viene de la página anterior) equívoco marco de referencia Esa pasión ciudadana que comparten con entusiasmo Suso de Toro y José Luis Rodríguez Zapatero ya ha tropezado con no pocas objeciones teóricas, que dudan de su consistencia. La primera, la de Fernando Savater, quien ha polemizado sobre esa nueva nación de mutuos reconocimientos sostenida por la pluma del novelista y ensayista gallego. Con ejemplos gráficos: Yo no creo que exista una Universidad Complutense platónica más allá de los alumnos, profesores y personal no docente que trabajamos en ella, pero dudo mucho que cada uno de nosotros sea una Universidad distinta y separada... No lo consentiría el señor rector El diálogo como medio y fin Al historiador Fernando García de Cortázar le atribuye Suso de Toro la defensa de un nacionalismo españolista ontológico, anterior al big- bang El aludido niega la mayor precisamente eso es característico de otros nacionalismos, no tiene nada que ver con mi trabajo y, aunque no cree razonable entrar en polémicas con alguien que no es historiador sí tiene una opinión formada sobre la ideología de Zapatero; desde una posición como la de Zapatero, tan atenta a las demandas nacionalistas periféricas hay que empezar por no tener una idea de España sino un simple proyecto político que permita coordinar institucionalmente las diversas concepciones de España que se esgrimen, incluida la de que España no existe. Viene bien, además, un cierto galimatías ideológico para organizar España con quienes no cren en ésta. En la medida en que construye un proyecto de largo alcance que se basa en la alianza con sectores independentistas o núcleos que, sin serlo, plantean principios de libre asociación, Rodríguez Zapatero deja de tener una visión propia de nuestro país para disponer de una visión pactada. No tiene más idea que la de pactar una idea de España Es posible- -añade- -que el PSOE tenga otra idea de España, la que procede de la tradición socialista, liberal y republicana de nuestro país, la que va de Azaña a Prieto, de Ortega a Melquíades Alvárez o de Sánchez Albornoz a Pablo Iglesias. En esa tradición se podía pactar con sectores del catalanismo político o del vasquismo pero siempre desde una convicción nacional previa. Lo que hace Zapatero es convertir el pacto en su única convicción. El diálogo es un medio que el presidente del gobierno trasforma en objetivo final Pero las objeciones a la consistencia política e intelectual de Zapatero se nutren también del desmenuzamiento de otro de los libros que él proclama como referente: Republicanismo de Philip Pettit. El propio politólogo Pet- La vicepresidenta y el ministro Caldera, con el libro de Bornstein que les regaló Zapatero. Literatura solidaria y con talante Cómo cambiar el mundo Las clásicas voces corrosivas podrían dejar caer que quizá el presidente del Gobierno es de esos compradores de libros reflejados en las encuestas de hábitos de lectura que escogen los ejemplares por un título sugerente. Ese podría ser el caso de Cómo cambiar el mundo de David Bornstein, novedad de la editorial Debate que fue el obsequio de Zapatero a sus ministros en el último día de Sant Jordi, en lo que ya es una asentada tradición (el año pasado les regaló La reniñez de Gonzalo Rojas, y Los bienaventurados de María Zambrano) El obsequio de 2005 viene avalado por la opinión favorable de Nelson Mandela y ahora Bornstein, el autor ha comentado a ABC que su obra también se encuentra entre las favoritas del primer ministro de Tailandia, Thaksin Shinawatra, quien lo ha incluido en su libro (valga la redundancia) 108 libros que la gente debe leer con el que también ha agasajado a los miembros de su partido. Como Thaksin es conservador, Bornstein contit tuvo ocasión de asesorarle personalmente sobre un problema de encaje verbal: le comentó que la Monarquía no es un supuesto incompatible y que podía renombrar sus tesis como ciudadanismo En esa obra, el autor elabora una densa teoría sobre la libertad cluye que lo que defiende no pertenece a ninguna ideología La obra glosa a más de una treintena de emprendedores sociales personas que han planteado soluciones imaginativas para necesidades apremiantes, de los microcréditos a la electrificación rural. El escritor neoyorquino ve clara la frontera entre el hombre de negocios y el emprendedor: Los emprendedores- -explica- -no se definen por la adscripción legal de sus organizaciones, sino porque no buscan beneficio y por su motivación, creatividad, persistencia y ética Desde una perspectiva muy americana, considera que los ciudadanos de Europa tienen que darse cuenta de que la innovación social surge de hecho al margen de los Gobiernos. El papel de éstos debe ser el de legitimar, pues son depositarios de la voluntad popular, todos estos avances sin atascarlos en la burocracia. Hay ejemplos de buena colaboración entre Gobiernos y emprendedores y confío en que el interés de Zapatero vaya por ese camino mal casa con las concesiones a los nacionalismos (ergo con acuerdos de gobierno con ERC o, eventualmente, PNV- PSE) según aduce el profesor de la Universidad de Barcelona Félix Ovejero: La nación republicana es una nación de ciudadanos basada en el mutuo compromiso de asegurarse derechos y libertades y de someterse a los mismos principios de justicia. Para el nacionalismo, la prioridad es la contraria: existirían primero unas naciones naturales y, más tarde, unas instituciones políticas que encontrarían en la nación su justificación ¿Esa aparente contradicción desacredita al presidente del Gobierno, o estamos ante una iluminación, ante una nueva vía? De momento quedémonos con el título que el propio Zapatero escogió para el prólogo (ahí sí se decidió a escribir) de una edición de las Ficciones de Borges publicada por la Esfera de los Libros: Otra dimensión de lo real de ciudadanos iguales concernidos por unos valores colectivos, frente a la no interferencia propugnada por el liberalismo. Así, dijo Zapatero en su investidura: Las leyes que promovamos perseguirán que nadie viva dominado arbitrariamente Principio que Zapatero en la Feria del Libro de Madrid de 2004. La ministra de Cultura Carmen Calvo le acompañó por las casetas