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46 Los domingos DOMINGO 1 5 2005 ABC LA VIDA A 300 KILÓMETROS POR HORA (Viene de la página anterior) ma y el glamour que conlleva ser piloto de Fórmula 1. Desde pequeño Fernando siempre tuvo un objetivo claro: triunfar y ser el número uno. Con apenas tres años, con su primer kart construido por su padre, José Luis, ya alzaba los dedos al cielo indicando con el índice sus imaginarias victorias frente a poderosos rivales. Cuando un par de años más tarde empezó a competir, él siempre debía quedar ganador, porque al bajarse de su diminuto kart saltaba de alegría celebrando un triunfo, que en la mayoría de las ocasiones tan sólo era cierto en la ilusión y la inocencia de un niño de cinco años que ya luchaba con otros mucho mayores que él. Esa pasión la ha conservado intacta a lo largo de todo este tiempo para cumplir sus objetivos. Alonso se transforma en el ídolo de masas el fin de semana de Gran Premio, y luego se camufla para disfrutar del anonimato furtivo en cuanto le es posible. Hay muchos aspectos de Fernando que nunca podremos desvelar, por esa privacidad que él mismo antepone de forma correcta; pero hay otros que no tiene reparo en compartir abiertamente con los más cercanos a él. Por ejemplo, su pasión por practicar otros deportes, en especial el ciclismo o el fútbol. En bici camino de la montaña Ahora cada vez lo tiene más difícil, pero un par de años atrás no era tan extraño ver a Fernando por las carreteras cercanas a Oviedo una mañana cualquiera rodando con su bicicleta camino de algún puerto de montaña. Incluso en más de una ocasión ha pedaleado con ciclistas profesionales asturianos en jornadas de entrenamientos. Uno de sus máximos ídolos desde la infancia siempre ha sido el navarro Miguel Induráin, con el que finalmente se encontró hace un par de temporadas coincidiendo con el Gran Premio de España en Montmeló. A Fernando le gusta tanto el ciclismo, que si coincide la celebración de la Vuelta a España, el Tour o el Giro con un fin de semana de Gran Premio, aprovecha el horario de emisión posible para sentarse frente al televisor en su motorhome privado y casi aprieta los dientes para ayudarles a subir los puertos. Y si hablamos de fútbol la cosa aún empeora, ya que su pasión por el llamado deporte rey, al que él mismo ha restado cuota de pantalla con sus grandes acciones en pista, llega a límites insospechados. Además de participar en todos los partidos benéficos que periódicamente organiza Michael Schumacher en cualquier estadio del mundo, Fernando se encarga de arreglar otros partidillos a diario con sus mecánicos, con Fisichella, con sus amigos, con Antes de cada temporada, Alonso cuida su fondo físico con todo tipo de deportes, desde la bicicleta (su preferido) a la escalada, como en estas fotos tomadas en Kenia. Arriba, un momento de pausa en la playa, con Fisichella y Briatore quien sea, pero para disfrutar dándole golpes al balón. Siempre ha declarado su pasión por el Real Madrid, y cuando su apretada agenda se lo permite se camufla entre las gradas del Santiago Bernabéu para ver a su equipo. Disparos desde el otro lado Pero si en cualquier deporte que practique Fernando pone toda su ilusión y tesón por ganar y ser el mejor (aunque sea en una de las habituales partidas de cartas con Briatore, Fisichella y su fisioterapeuta Eduardo) cuando entramos en sus hobbies personales la cosa no cambia en absoluto. La fotografía es una de sus pasiones, y siempre que puede va cámara en ristre inmortalizando todo lo que se ponga frente al objetivo. No tiene por costumbre enseñar obra fotográfica, pero a buen seguro que si un día se decide a darla a conocer vamos a ver muchas y sorprendentes imágenes captadas desde la perspectiva de alguien que convive diariamente entre miles de flashes y grandes angulares. Una partida de cartas alivia los viajes y las concentraciones del equipo Renault de Fórmula 1