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36 Madrid DOMINGO 1 5 2005 ABC De cara al exterior, su imagen es la de empresarios acaudalados; pero joyeros, peleteros y perfumeros lanzan un grito desesperado ante las oleadas de atracos con violencia que sufren Víctimas a mano armada TEXTO: CARLOS HIDALGO MADRID. Acudir cada día a su puesto de trabajo puede ser peligroso. La experiencia así se lo ha demostrado. Son joyeros, peleteros y perfumeros, tres sectores comerciales que están continuamente en el punto de mira de los ladrones más peligrosos. Sólo durante el año pasado, algo más de un centenar de joyerías madrileñas sufrió robos y atracos, muchos de ellos, a mano armada. En lo que va de año llevamos una veintena. No se sienten héroes, pero sí dejados de la mano de las autoridades. Algunos piden ma- yor vigilancia policial, pero en lo que todos coinciden, con una misma voz, es en reclamar al Estado un endurecimiento de las penas para este tipo de delincuentes. Creen que les sale más barata su deuda con la justicia que el valor de lo robado. JAVIER PRIETO DANIEL G. LÓPEZ CHEMA BARROSO Pedro Rodríguez Joyero Carlos Jiménez Joyero Marta Velázquez Perfumerías Juteco Se presentaron con revólveres en mi propia casa Un infarto, pérdidas de hasta 240.000 euros y haber podido terminar sus días ante el cañón de un revólver. Éstos elementos podrían resumir el verdadero vía crucis vivido por este joyero. Una fecha, el 13 de junio de 2000, no se le irá jamás de la cabeza. Fue el día en que cuatro atracadores, revólver en mano, se presentaron en su casa por la tarde. Su familia estaba dentro. Yo aún me encontraba en la tienda; pero, cuando llegué a casa, me cazaron recuerda. Asegura que se ha planteado dejar el oficio, pero reconoce que sus 50 años son un obstáculo para empezar de cero. Si tuviera 25 o 30 años, lo dejaría asegura. Desde finales del año 2000 apenas ha sufrido robos. Sólo dos alunizajes- -apostilla- comparado con lo del secuestro, estoy encantado Entre las 2 y las 6 de la mañana era la hora de la alarma. Me llamaba la Policía y me lo encontraba todo destrozado. Incluso, una misma noche, robaron en dos tiendas de mi propiedad. ¿Qué se siente? Impotencia, desasosiego... Vivimos aterrorizados Sin embargo, cree que las Fuerzas de Seguridad hacen lo que pueden y algo más No tengo queja de ellos, pero sí creo que es un problema judicial; pido el endurecimiento de las penas A día de hoy, mi tienda es como un búnker En el despacho de este veterano joyero, en pleno barrio de Salamanca, no funcionan los teléfonos móviles. No hay cobertura. El sistema de seguridad que se ha visto obligado a implantar es de tal fuerza, que el propio joyero compara su tienda con un búnker A finales del pasado verano, su imagen junto al enorme butrón por el que habían entrado unos atracadores dio la vuelta a medio país. Tardaron un mes en hacer el túnel- -recuerda- un muro de 60 centímetros. Ocurrió el 23 de septiembre; seis días después, el caso estaba archivado Y el medio millón de euros en joyas se había esfumado, tan rápido como los ladrones. Asegura que en el gremio están desmoralizados, por dos razones: Es un mal negocio y, además, corres riesgos terribles La solución, para él, está clara: Si a nosotros- -dice- -nos exigen unas medidas de seguridad, como pagamos unos impuestos, el Gobierno debe apoyarnos como nos corresponde. Esto es un fallo de la Policía, que, si estuviera donde debe estar, llegarían cuando suenan las alarmas La situación, cree, mejoró un poco, pero ha empezado a empeorar de nuevo. Está viniendo mucha gente sin oficio ni beneficio concluye el joyero. La Policía tomó las huellas cuatro días después El establecimiento se encuentra en una zona tranquila, justo detrás del Palacio de Hielo. Nunca pasa nada. O casi nunca. El pasado día de Nochebuena, Marta y su compañero Luis acababan de abrir la tienda a las cinco y media de la tarde. Lo que tenía que ser una jornada navideña, repleta de ventas y marcada por el espíritu de la felicidad, se tornó uno de los peores días de sus vidas. Vi una furgoneta justo enfrente de la tienda; hacían como que cargaban cajas, para despistar No se equivocaba. De repente, entraron siete hombres encapuchados. Había una cliente en el interior de la tienda. Me engancharon con un destornillador y me tiraron del pelo, me empujaron... A Luis, mi compañero, le dieron un puñetazo en la cara, y rompieron los teléfonos para que no pudiésemos llamar a la Policía. Se llevaron 42.000 euros en productos y desencajaron la puerta recuerda. Pese a todo, la Policía no tomó huellas hasta cuatro días después dice. Pese a lo ocurrido, son ellos los que controlan quiénes entran y salen de la tienda, y no se libran de los hurtos comunes. Es muy normal, por ejemplo, que algunas mujeres forren el interior de sus bolsos con papel de aluminio, para burlar las alarmas. Plan nacional contra los robos en joyerías La semana pasada, la Guardia Civil puso en marcha un plan para la protección del sector joyero en toda España. La intención es poner el acento en la vigilancia de establecimientos y transporte del material, y en la investigación de las bandas dedicadas a los robos y a traficar con el botín. La Benemérita pretende aumentar su presencia en las proximidades de los establecimientos comerciales, potenciar las labores de investigación y reforzar el control del tráfico ilegal de las joyas robadas. Estas medidas de seguridad serán puestas en marcha próximamente por las unidades territoriales de la Guardia Civil, que ejercerán una mayor protección de las inmediaciones de los establecimientos relacionados con el sector de la joyería, así como de sus viajantes y representantes. Las cifras son delatoras: de los 417 asaltos a perfumerías españolas de 2004, 90 se produjeron en Madrid