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ABC DOMINGO 1 5 2005 Internacional ELECCIONES EN EL REINO UNIDO 31 No es Michael Howard, el candidato conservador, sino Reg Keys, padre de un soldado de 20 años muerto en Irak, el rival de Tony Blair en las elecciones del 5 de mayo. Keys se presenta como independiente en la circunscripción del primer ministro El verdadero rival de Blair TEXTO Y FOTO E. J. BLASCO CORRESPONSAL EPA rar su marcha- -y de la celebración o no del referéndum sobre la Constitución europea, previsto para el próximo año pero cancelable si el no triunfa a finales de mes en Francia. Aunque tradicionalmente considerado como sucesor, Brown había sido marginado por Blair en los últimos meses. Sólo al comienzo de campaña recurrió de nuevo a él, y desde entonces han venido asistiendo juntos a buen número de actos electorales, fruto probablemente de un nuevo pacto entre ambos. El pasado jueves, el peor día de la campaña para Blair, cuando tuvo que divulgar un informe que había mantenido secreto sobre la posible ilegalidad de la guerra, la presencia a su lado de Brown fue decisiva para aguantar el golpe. Escenificar el relevo Pienso que Tony Blair estará de acuerdo conmigo cuando digo que la gente espera que este tipo de decisiones se tomen en el Parlamento afirmó Brown en una entrevista publicada ayer por The Daily Telegraph en relación a futuras acciones armadas en el exterior. Esa manera de hablar, y el hecho de que Blair permitiera a su canciller hacer un anuncio de esa importancia, además respecto a una competencia del primer ministro (por delegación de una prerrogativa de la Reina) supone una clara escenificación del relevo. En esta pugna por situarse en el sillón de premier el candidato conservador también se presentó como alguien más idóneo que Blair para ocupar el puesto. En un discurso muy personal, en el que indicó que a sus 63 años bien podía haber optado por irse tranquilamente a casa, pero que prefería el sacrificio de intentar poner en práctica el programa tory Michael Howard prometió concentrarse en el trabajo sin confiar en el carisma, a diferencia de lo que aseguró que hace Blair. Seré un primer ministro que se sube las mangas y hace las cosas afirmó. SEDGEFIELD. ¡No más guerras ilegales! ¡No más mentiras! ¡No más traiciones! El megáfono de Reg Keys, conductor de ambulancias durante 16 años y ahora metido a candidato tras la muerte de su hijo Tom en junio de 2003 en Irak, suena con fuerza cuando, desde la parte superior del autobús descubierto con el que hace la campaña, llama la atención de los vecinos del área de Sedgefield. Keys se ha registrado en la misma circunscripción electoral que Blair para plantarle batalla al primer ministro en su propio territorio, en el norte de Inglaterra. El último inquilino del 10 de Downing Street que fue derrotado en su circunscripción fue el laborista Ramsay MacDonald en los años treinta, muy cerca de Sedgefield. Es improbable que Blair sea descabalgado, porque en las últimas elecciones obtuvo una abultada diferencia de 17.713 votos sobre el siguiente candidato, y porque además estos comicios no son un plebiscito sobre la guerra, aunque finalmente haya ocupado parte del debate de la campaña electoral. No obstante, Blair puede ver reducida su mayoría, y eso es lo que creen los propios vecinos: en los locales de apuestas de la zona gana la opción de que el candidato laborista perderá votos. Ese ambiente de erosión de Blair es el que encuentra Keys. El hecho de que sea un territorio fuertemente laborista, de extracción obrera, incluso le beneficia, pues es en el tradicional laborismo- -además del que se produce entre la población musulmana, escasa en Sedgefield- -donde se registra el mayor descontento por la guerra de Irak. Reg Keys aborda a un vecino de Sedgefield en su campaña a pie de calle Un primer ministro ausente Los habitantes de Sedgefield no ven a Blair. Entienden que buena parte de la campaña la deba pasar por el resto del país, pero muchos le echan en cara que no dedique tiempo a ganarse los votos de quienes, en definitiva, tienen que reelegirle como diputado. He intentado muchas veces hablar con él, pero nunca lo he conseguido; esto suele ser la muerte política de un diputado, pero aquí parece que nos hemos acostumbrado lamenta la activista de una ONG, que indica que si fuera elegido Reg Keys, éste atendería personalmente a los vecinos. Para eso Blair tiene en Sedgefield un agente El representante, John Burton, intenta justificar la situación, pero más bien solivianta al público al afirmar que puede ser una desventaja tener al candidato por aquí dando vueltas Campaña en la calle Si mi hijo hubiera muerto en una acción del enemigo en una guerra justa y legítima, habría llorado su muerte, pero la aceptaría. Sin embargo, no hubo armas de destrucción masiva y la guerra no fue legítima, por lo que pido cuentas personales a Blair por los 35 soldados británicos fallecidos, los 900 lisiados y los 100.000 iraquíes muertos explica el candidato cuando aborda a la gente en la calle, llama a las puertas y visita tiendas y pubs. La mayoría le da la razón; unos pocos le garantizan su voto y otros muchos le aseguran que están indecisos y que acogen con simpatía su candidatura. El tono de Keys atrae. Su dolor de padre- -y de marido: su mujer sufre depresión desde el fallecimiento del hijo- -provoca comprensión; su razonada actitud, sin aspavientos enconados, permite que su mensaje se abra espacio entre el electorado. Aquí la gente quiere votar laborista pero no a El músico Brian Eno y el escritor Frederick Forsyth son algunos de los que han sufragado la campaña de Keys Blair, y el voto a Keys no es antilaborista, sino que pone el acento en la falta de credibilidad personal de Blair, así que yo votaré a Keys, para premiar su coraje afirma un empleado de mediana edad en una galería comercial de Fishburn. En el recorrido, las personas abordadas acogen con general simpatía al candidato independiente. La buena recepción se produce en todos los encuentros, menos cuando candidato y periodistas llegamos a las inmediaciones de la casa que los Blair compraron en Trimdon para fijar allí por motivos electorales su residencia, aun teniendo ya una casa en Londres (la laborista circunscripción aseguraba sin problemas la elección de Blair en 1997 y su repetición en 2001) En el club social de los laboristas, a la vuelta de la esquina del domicilio campestre del primer ministro, se impide la entrada a la comitiva, alegando que sólo se admite a militantes. Las personas que en este punto pasan por delante evitan el saludo, como temerosos de ser tenidos por traidores de su ilustre vecino. Keys ha tenido problemas para abrir locales electores en determinados emplazamientos, ante el miedo de los arrendatarios de crearse problemas con el Gobierno, y algunos talleres de imprenta han desestimado sus pedidos para no enfrentarse con el primer ministro. Pero la cruzada personal de Keys ha encontrado algunos padrinos, como el músico Brian Eno, que ha sufragado los gastos de la campaña, el escritor Frederick Forsyth y varios antiguos dirigentes laboristas locales. En el paseo por Sedgefield, Martin Bell, un popular ex presentador de la BBC, es el primer reconocido, pues viste el atuendo que le hizo famoso como el hombre del traje blanco Él mismo diputado independiente durante dos legislaturas por otro lugar de Inglaterra, reconoce la dificultad de ganar un escaño sin el apoyo de un gran partido, pero advierte que él lo consiguió y que Keys también puede hacerlo.