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ABC DOMINGO 1 5 2005 Opinión 5 CARTA DEL DIRECTOR IGNACIO CAMACHO BAILANDO CON LOBOS El baile con los lobos del terror es el camino más peligroso que puede abordar el presidente. Pero es que, además, el Gobierno ha abierto de golpe todos los frentes posibles. Al permitir que se abra la caja de Pandora, Zapatero se encuentra ante la evidente dificultad de volver a encerrar unos vientos desatados do Comunista de las Tierras Vascas (PCTV) podrían ACE unos meses parecía que el oasis catatener lugar incluso en la misma Cámara de Vitoria en lán era el modelo del presidente Zapatero para vez de en neblinosos caseríos más o menos controlados reconducir el desquiciado panorama político por la amplia red de vigilancia de las fuerzas de segurivasco. Pero la errática deriva del tripartito que conduce dad y los servicios secretos. Maragall ha incendiado, en el momento menos oporLa segunda fase de este modelo estratégico consiste en tuno, el rastrojal autonómico de la España más seca de convencer al PNV de que Ibarretxe necesita un recamlos últimos años. El fuego político recorre las riberas bio, que ya no vale para una nueva etapa, que su figura del Ebro y ha llegado un momento en que no se sabe qué requiere el mismo trato que en su día se aplicó a José es peor: que Maragall se asemeje a un boxeador sonaca Antonio Ardanza. A cambio, el Gobierno ofrecería un jaleado por un agente mercenario, que un Ibarretxe casnuevoestatuto, mediaaritmética entre el plansoberanistigado en las urnas pueda subirse aún más al monte secesionista en compañía de los crecidos batasunos o que Zapatero parezca (nota para susceptibles: he escrito parezca dispuesto a pagar un precio político por la paz. El escenario de estas semanas no es que resulte de un pesimismo objetivo: es que invita a salir corriendoen busca de un pasaporte polaco, portugués ode cualquiera deesas naciones europeas que, siendo inferiores a España en desarrollo y prosperidad, andan centradas en su progreso colectivo sin necesidad de resucitar a cada paso los demonios de su identidad nacional. Aquí, en cambio, para cada solución surge siempre alguien con un nuevo Juan José Ibarretxe, José Luis Rodríguez Zapatero y Pasqual Maragall problema. Y si no bastaba en este confuso abril con el complejísimo panorama del laberinto vasco- -tópica ta y el modelo catalán de antes de la inesperada rebatiña expresión que esconde una preclara metáfora- si no del jueves: de cada diez euros gestionados en la comuniera suficiente con la quiebra del Pacto Antiterrorista o dad vasca, nueve y medio para la autonomía (ahora son con el peligro cierto de un frente radical hacia la secenueve) y medio para el Estado, más algunas concesiosión, ahora surge el tripartito maragalliano pidiendo nes identitarias con las que el nacionalismo pueda aplauna insolidaria luna financiera que viene a ponerse por car por un tiempo sus reivindicaciones de fondo. Ésesería el momento decisivo de la partida de ajedrez montera todos los problemas del Estado. poselectoral, el instante supremo en que ETA tendría El único optimista confiado en encontrar la salida del que mover ficha, directamente o a través de su brazo embrollo es el presidente del Gobierno, iluminado por político. Ahí reside la clave de la vista gorda con que el un soplo de autoestima que hasta el momento resulta Ejecutivo, pese a los indicios manifiestos aportados por poco contagiosa. Zapatero sonríe y calla porque en su la Guardia Civil, ha dejado pasar hasta sus escaños al cabeza tiene sin duda un mapa del dichoso laberinto, PCTV provocando una crisis del Pacto Antiterrorista. pero su aplomo sonriente parece ignorar adrede que el No se trataría sólo de un movimiento táctico para restar hilo que conduce al final no lo sujeta la bella Ariadna de votosa los peneuvistas, sinode disponer deun interlocula fábula, ni siquiera los menos glamourosos Ibarretxe tor político plenamente operativo. y Maragall, sino de un lado unos estrafalarios y chulesEl sueño de Zapatero pasapor un escenario vasco pacificos independentistas de diseño, y de otro unos siniescado, o en vías de pacificación, en el que el independentros pistoleros encapuchados que acaban de proveerse tismo sea sólo una fuerza política más, como en Catalude varias toneladas de clorato potásico. ña, incómoda pero sobrellevable. Con el Partido SociaEl plan de la Moncloa pretende ahora centrarse en el lista como eje de cualquier negociación y un pragmátiescenario vasco, aunque ha tenido que tocar a rebato co PNV desprendido del lastre de Ibarretxe a cambio de para que los barones territoriales cierren a Maragall el la conservación del poder, el País Vasco reflejaría el mopaso de una polémica particularmente inoportuna. De delo político que el presidente pretende para España: manera inmediata, los socialistas se disponen a desgasuna nueva mayoría construida sin el Partido Popular tar a Ibarretxe haciéndole sudar tinta en su investidu- -más bien contra el Partido Popular- -a partir de un ra, para dejarlo debilitado al frente de un gobierno de nuevo impulso autonómico. Eso sí, y esto es lo más gralongevidad imposible. Al mismo tiempo, es obvio que ve a estas alturas, pagando un precio político por el final van a tender puentes con el conglomerado batasuno a de la violencia. travésde conversaciones bilaterales que, una vez consoOcurre, sin embargo, que los sueños a veces derilidada la presencia parlamentaria del ya célebre Parti- H van en pesadillas. El de Zapatero las alimenta a partir de la premisa esencial de que dibuja un horizonte vasco dependiente de ETA, devolviéndole a la banda un protagonismo decisivo al convertir sus decisiones en la verdadera piedra de toque del proceso. No sería siquiera necesario que los terroristas volviesen a derramar sangre, hipótesis siempre a su alcance incluso en el más acorralado escenario; podría bastarles con ordenar a varios de sus flamantes neodiputados que apoyen a Ibarretxe y le envalentonen a forzar su órdago hacia la secesión, lo que convertiría los próximos años en un infierno político y social. Como señalaba esta semana José Antonio Zarzalejos en su brillante conferencia en Madrid, no faltan en este momento nacionalistas que opinan que el retroceso electoral no se ha debido al exceso de dureza del plan soberanista, sino a todo lo contrario: a su relativa debilidad frente al Estado. Y no es imposible que el propio lendakari en funciones contemple esta teoría como parte de su análisis. El baile con los lobos del terror es el camino más peligrosoquepuede abordar el presidente, aunque existan motivos paIGNACIO GIL ra temer que se halle decidido a hacerlo, habida cuenta del desinterés con que ha dejado agonizante el Pacto Antiterrorista. Pero es que, además, el Gobierno socialista ha dejado que se abran de golpe todos los frentesposibles, dentro yfuera del País Vasco, con una pavorosa falta de cálculo de los tiempos. Y en el frente catalán se le han empezado a acumular dificultades derivadas de un insaciable maximalismo alentado por la inconsciencia filonacionalista de Maragall, dispuesto a exprimir al Estado, derribar los mecanismos de solidaridad nacional, pasar de largo el estatus fiscal vasco y levantar una España de dos velocidades. Al permitir que se abra la caja de Pandora, Zapatero se encuentra ante la evidente dificultad de volver a encerrar unos vientos de discordia desatados por su propia impremeditación. El panorama es tan complejo que la impavidez del jefe del Gobierno no resulta en absoluto tranquilizadora. Nadie puede negarle a priori la posibilidad de que le salga bien su delicado manejo, aunque no existen indicios de que tenga la situación bajo control. Es cierto que el presidente dispone en estos momentos de la mayor parte de la iniciativa, pero tiene que ejercerla sin titubeos. Hay demasiadas piezas fuera de sitio en el puzzle. Si consigue que todas encajen, habrá que hacerle un monumento a las puertas de una Moncloa de la que no se irá en mucho tiempo. Pero como se le desparramen por el suelo no sólo habrá fracasado él, sino que dejará descalabrada una nación entera. Tiene margen para equivocarse incluso enCataluña, pero no en el País Vasco. Ahí arriba, España no perdona los errores. director abc. es