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98 Los sábados de ABC SÁBADO 30 4 2005 ABC CUERPO Y MENTE Una encuesta muy reciente, que se hará pública en un próximo congreso médico, revela que sólo la mitad de los españoles que viaja a zonas tropicales pasa por un centro de vacunación internacional. Viajamos más y más lejos, pero la maleta y la salud aún no hacen buenas migas EL GUINDO MÓNICA F. ACEYTUNO La salud también viaja alto ha sido inmenso: en 1950 hubo en todo el mundo veinticinco millones de llegadas internacionales; en 2004, 760; y en 2020, se rozarán los 1.600 millones. Se viaja mucho, y a lugares cada vez más insospechados. Sin embargo, médicos y especialistas en turismo creen que demasiadas personas de las que se suben a un avión camino de los trópicos no se han parado a pensar en la frase más vale prevenir José María Bayas, del Centro de Vacunación Internacional de Barcelona, lo traduce en cifras: sólo el 53,9 por ciento de los viajeros que se desplazan a países de riesgo tropicales o subtropicales, toma las medidas preventivas adecuadas. El doctor Bayas, junto a una docena de especialistas de distintos campos, ha participado en el primer congreso sobre salud para viajeros internacionales, celebrado en el Centro Español de Nuevas Profesiones, en Madrid. Durante dos días se ha deshojado una margarita de consejos, a tiro de piedra de las vacaciones de verano. Vacunas. Dice el doctor Bayas que no hay un listado de vacunas estándar. Depende de las características del viaje y de las del viajero. Eso quiere decir que es recomendable ir a un centro de vacunación internacional, contar a dónde vamos y cuál es nuestro estado físico. Con esos datos, el especialista actuará en función de lo que es obligatorio (en algunos países hay que vacunarse contra la fiebre amarilla para entrar) o recomendable. Es esencial que esa consulta se haga al menos treinta días antes de la salida, dato importante cuando aumentan los viajeros last minute que aprovechan las ofertas de última hora en internet. Enfermedades y enfermos. Fernando Carreras, consejero técnico de Sanidad Exterior, del Ministerio de Sanidad y Consumo, asegura que el 75 por ciento de los viajeros que visitan las zonas tropicales sufre algún ALCANZAR LAS ROSAS sta mañana me he llevado un disgusto al ver que un animal ha tirado y roto en dos la maceta donde salió al fin el botón de una peonía, tan pequeño que me podría abrochar con él la blusa. Casi todo el que va a París tiene su foto junto a la torre Eiffel o los Campos Elíseos pero mi foto de París está hecha junto a un cubo de cinc, lleno de peonías. No creo que haya una flor más hermosa y, por otro lado, más escasa en nuestras floristerías, cosa rara pues es una flor de nuestras tierras y laderas de montaña que se podría cultivar fácilmente. Tanto es así que Font Quer sostiene que es posible que la costumbre catalana o barcelonesa de celebrar con profusión de rosas la fiesta de aquel santo arranque de un cambio de protagonista, porque la rosa de San Jorge es, realmente, una peonía Es una flor desdibujada y abierta y con mucha mejor vejez que la rosa, como esa señora de la que escribe Roberto Bolaño en 2666 y de la que dice que es una señora tan elegante que cae por el abismo de los años, pero que cae sentada. Así es la peonía. Nace de un rizoma que planté por todas partes y, como última esperanza, en una maceta. De todas formas, ya me lo advirtieron: una peonía tarda en florecer tres años. Karen Blixen, en su libro Memorias de África cuenta que plantó una peonía y que tardó años en florecer y que sólo le dio una flor y cuando ya estaba en su plenitud no pudo resistirse y la cortó y la puso en agua; pero la peonía no dio más flores ni, claro, semillas, y se arrepintió cada día de haber cortado esa flor. Sin embargo me parece que yo haré lo mismo cuando se vuelva este botón tan grande como mi mano pues siempre me recuerdo en el colegio, tratando de alcanzar las rosas que el jardinero ponía muy altas, rosas grandes amarillas y blancas y rosadas de unos rosales trepadores que iban por unos alambres de un chopo a otro, yo creo que para que las niñas no llegáramos. Mi hijo mayor, el otro día, me dejó clavada al suelo, cuando, mientras hacía el desayuno, me pregunta: Mamá ¿tú ya qué esperas de la vida? ¿Yo? lo de siempre, alcanzar las rosas, hijo mío. Els TEXTO: JUAN FRANCISCO ALONSO E Manaos, en pleno Amazonas brasileño: una mezcla de exotismo y de riesgos sanitarios tipo de incidencia sanitaria; el 10 por ciento requiere atención durante el viaje o al regreso, y el 1 por ciento acude al hospital. La dolencia más habitual es la llamada diarrea del viajero (entre el 30 y el 80 por ciento de los casos, según los destinos) seguida del paludismo, enfermedad endémica en cien países (3 por ciento de afectados, cuando no reciben tratamiento) la infección del tracto respiratorio (2 por cierto) y la hepatitis A (0,5) Sexo seguro. Un estudio manejado por el doctor Javier Gómez Marco, miembro de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, dice muchas cosas: el 19 por ciento de los viajeros mantiene relaciones sexuales ocasionales, y el 47 por ciento de ellos lo hace sin protección. Lo que no hay que comer. Ana Vos, directora de la Escuela de Enfermería de la Universidad Complutense de Madrid, aporta su lista de riesgo: agua del grifo, zumos, hielo, carnes y pescados poco cocinados, embutidos, moluscos y mariscos, frutas cuando se sirven peladas, helados, y leche, quesos o derivados. La gran mayoría de las infecciones son de EPA Un hueco para el botiquín Según Pilar Arrazola, del hospital 12 de Octubre (Madrid) lo esencial son los analgésicos, productos para el control de la diarrea, material básico de curas, el seguro médico y el certificado de vacunaciones. Luego cada caso es diferente: sales de rehidratación, gotas oculares, tratamiento para picaduras de insectos, crema solar, preservativos, medicinas contra el mal de altura... Siempre serán envases originales, con el prospecto. Habría que añadir gafas o lentillas de repuesto Lo más importante es que a la hora de viajar tengamos en cuenta los riesgos origen bacteriano señala. Viajar con niños... No son adultos pequeños asegura la pediatra Ángeles Sesmero. Son dependientes, inmaduros, desconocen el riesgo y son susceptibles a más enfermedades. Todo eso se traduce en que tienen más posibilidades de sufrir deshidratación, infecciones o accidentes. Los contratiempos más frecuentes son diarreas, otitis, faringitis, papilomas o micosis. Hay que evitar las aguas contaminadas y el sol de las horas centrales, utilizar un factor de protección alto, calzado adecuado, ropas claras y repelentes de mosquitos. Ah, y no perder de vista a los pequeños ...O con ancianos. Recuerda Susana Martín, médico de familia, que los mayores son más vulnerables a la humedad o al calor, y que datos como éste invitan a planificar el viaje con más cuidado. Hay que consultar al médico, actualizar las vacunas, llevar en el equipaje una provisión adecuada de las medicinas que tome habitualmente, y un informe médico traducido al inglés, útil por ejemplo para pasar jeringas por las aduanas y para presentarlo en un hospital en caso de necesidad