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86 Deportes SÁBADO 30 4 2005 ABC viene de la página anterior ver con su ausencia. Lo que sucede es que llevo mucho tiempo trabajando duro en lo físico y en lo futbolístico. ¿Echa de menos aquí a jugadores con un perfil de delantero rematador como tenía en el Manchester? -Es cierto que echo de menos a Cole, York, Van Nistelrooy... Pero aquí están Ronaldo, Raúl y Owen. Y son impresionantes. Son diferentes y por ello he tenido que modificar algo mi juego desde la marcha de Morientes. ¿Vuelve a sentirse jugador? -Sí. Vuelvo a sentirme jugador, aunque siempre hay gente que comenta que hago otras cosas. Que si soy más modelo que futbolista, que si me preocupo por otras cosas antes que de mi profesión. No es cierto, lo único que me importa más que el fútbol es mi familia. ¿Cree que un sector de la prensa le ha faltado el respeto criticando su trabajo? -No soy quien para decir si la prensa o el aficionado me han perdido el respeto. Solo puedo decir que desde el primer día que me puse la camiseta del Real Madrid he intentado demostrar que soy un buen jugador, que se entrega al máximo y que no solo soy un futbolista que vende camisetas. ¿Qué piensa cuando lee o escucha que juega por eso? -No me importa lo que diga la gente. De hecho, desde que llegué siempre se ha dicho. Me gustaría pensar que los aficionados las compran porque soy un buen jugador. Pero no me afecta. ¿Tiene la conciencia tranquila? -Totalmente. En el fútbol siempre hay crítica y como soy honesto no voy a contestar a quienes la hacen. Solo quiero recalcar que soy buen jugador. ¿Si no fuese un icono de la belleza y de la fama le respetarían más? -Posiblemente. Aunque no me gustaría pensar que la gente me respeta por el mero hecho de ser famoso o futbolista. También soy un futbolista que trabaja mucho y no aceptó que solo se hable de que tengo dinero, mansiones o coches. Cuando voy al entrenamiento llego puntualmente y trabajo duro. Luego me voy a mi casa y cumplo con mi responsabilidad como padre. ¿Ha cumplido todos sus sueños como futbolista? -Diría que sí. El primero fue jugar en el Manchester. Y se cumplió. Jugar con el número siete, jugar con Inglaterra, ser capitán de la selección, jugar con Bryan Robson en el Manchester... Los he cumplido todos. Ahora tengo otro. Ganar un título importante con el Real Madrid. ¿Pagaría por ser futbolista de elite? ¡Sin duda! Sé que gano mucho dinero con esta profesión, pero estaría dispuesto a jugar gratis. Soy un futbolista y siempre querré ser futbolista. -Después de tantos años en el Manchester con Ferguson como único entrenador, este año se ha encontrado con tres. -Todo ha sido diferente y complicado. Te acostumbras a un técnico y de repente se marcha. Esto es el Real Madrid y las cosas son diferentes, como en todos los equipos españoles. Es cierto que no ocurre igual en Inglaterra. Cuando a un futbolista le salen las cosas bien en el campo todo es más fácil; estoy contento con mi fútbol, con mi vida y con el Real Madrid Ahora me encuentro a tope, tengo la confianza de mis compañeros y del entrenador; un jugador necesita sentirse arropado permanentemente Desde el primer día he intentado demostrar que soy un buen jugador, no solo un futbolista que vende camisetas Trabajo mucho y no acepto que solo se diga que tengo dinero, mansiones o coches. Voy a los entrenamientos puntualmente y trabajo duro, luego me voy a casa y cumplo con mi responsabilidad de padre Mi mujer y yo somos gente normal. Claro que discutimos, pero la quiero mucho y mis padres me enseñaron a tratar bien a las mujeres. Si no lo hiciera, mi madre vendría y me echaría una bronca terrible Victoria está encantada en España, pero no aceptamos que se utilice a nuestros hijos J. A. MADRID. No rehúye hablar de su familia, siempre que se haga desde el respeto. Y solo si no aparece la figura de sus hijos de por medio. Sabe que es famoso y lo acepta, aunque con reparos. ¿Su vida es muy compleja? -No. Mi vida ni es complicada ni difícil. Llevo una buena vida. Me pagan mucho dinero por hacer algo que me encanta. No voy a quejarme. No puedo. Estoy casado con Victoria, una ex Spice y el interés que muestra la gente por nuestra vida es increíble. Lo aceptamos. Claro que hay cosas que no me gustan, sobre todo las que afectan a mis hijos. -No le dejan ni al sol ni a la sombra. -El año pasado tuve problemas. Aho- ra he cambiado de casa y estoy más tranquilo y feliz. Tengo una buena vivienda, a mis hijos les encanta la escuela y están aprendiendo castellano y a Victoria le gusta España. Ella vive aquí y está encantada. ¿Es imposible mantener un ápice de privacidad en su vida? -No es posible que Victoria y yo tengamos un secreto. Nunca. Vivo así desde hace diez años. Aceptamos que somos famosos. Lo único complicado es mantener a mis hijos a salvo de la prensa. Todo se tergiversa. La semana pasada estuve en Inglaterra y un periodista me preguntó si era feliz en España. Le dije que sí, que solo tengo un problema: los paparazzi. Y publicó una historia en la que se decía que dejaba el Madrid para ir a otro club. No es cierto. ¿No le entran ganas de recluirse en una isla desierta? -Por supuesto. ¡Qué gozada! Hay momentos en mi vida y en la de mi familia en los que nos gustaría disfrutar un minuto. No es posible. Vivo en un país donde hace buen tiempo y disfruto mucho de lo que tengo, aunque siempre hay un pero. No quiero cambiar nada de mi vida, sólo el acoso de los paparazzi a mis hijos. ¿Se puede centrar en su profesión con tanta presión externa? -Creo que sí. Cuando alguien habla de vender una historia a los periódicos es algo que me parece increíble. No entiendo que eso pueda pasar cuando tú invitas a alguien a que entre en tu casa para cuidar de tus hijos, que son lo más importante. Tienes que fiarte de ellos y me parece increíble que luego quieran vender una historia. Pero no puedo decir mucho al respecto porque hay un proceso legal. Soy capaz de centrarme en el fútbol porque mi mujer y yo somos gente normal. Claro que discutimos, pero yo la quiero mucho y mis padres me enseñaron de pequeño a tratar bien a las mujeres. Si no lo hiciera, mi madre vendría y me echaría una bronca terrible. Insisto, estamos muy felices y nos queremos mucho.