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ABC SÁBADO 30 4 2005 Sociedad 51 Salud INDUSTRIA FARMACÉUTICA Una investigación en EE. UU. introduce actrices en consultorios médicos con un guión de síntomas depresivos para demostrar la cuestionable influencia de la publicidad en la receta de fármacos Enfermos imaginarios TEXTO: PEDRO RODRÍGUEZ, CORRESPONSAL FOTO: HERAS WASHINGTON. Con un inusual pero imaginativo experimento- -enviando actrices a consultorios médicos con un aprendido libreto de moderada depresión- investigadores de la Universidad de California han demostrado lo fácil que resulta persuadir a un doctor para que recete determinados medicamentos cuando los pacientes mencionan marcas concretas que han visto en anuncios de televisión. Práctica de promoción directa al consumidor en la que la industria farmacéutica de Estados Unidos no tiene reparos en gastarse anualmente en torno a los 4.000 millones de dólares (más de 3.000 millones de euros) El comentado estudio, que aparece publicado en el último journal de la Asociación Médica Americana (JAMA) llega a la conclusión de que los médicos sometidos a este tipo de forzada presión popular presentan cinco veces más probabilidades de recetar un fármaco específico (el Paxil de la compañía farmacéutica GlaxoSmithKline) a pesar de que las actrices utilizadas en estas pruebas subrepticias exhibían un guión de síntomas no profundos, cuadro que no requiere el uso de antidepresivos. En Estados Unidos se calcula que al menos el 7 por ciento de las personas que acuden a consultorios médicos solicitan recetas de marca bajo influencia publicitaria. anuncio en televisión. Era sobre Paxil Algunas cosas en ese anuncio realmente me llamaron la atención. Me pregunto si usted cree que Paxil podría ayudarme De 49 representaciones de este papel, 27, más de la mitad, terminaron con el médico recetando un fármaco antidepresivo, en la mayoría de los casos el mismo citado por las falsas pacientes. En comparación, solamente un diez por ciento de las enfermas imaginarias que no mencionaban la historia del anuncio recibió una receta. Influencias sociales A juicio del profesor Kravitz, este estudio demuestra que un montón de la práctica médica se realiza en una zona gris donde las influencias sociales importan casi tanto como los datos clínicos. En Estados Unidos, la Administración federal de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha liberalizado desde 1997 la publicidad de medicinas con receta. Práctica, con respaldo del Tribunal Supremo, que se extiende a internet, publicaciones periódicas y televisión con productos para tratar desde la Dos pacientes esperan su diagnóstico, después de su actuación La industria farmacéutica de EE. UU. gasta 4.000 millones de dólares al año en publicidad disfunción eréctil hasta las alergias, pasando por problemas cardiacos o la artritis. La patronal de la industria farmacéutica en Estados Unidos (PhRMA) ha respondido a este estudio insistiendo en que sus anuncios sólo aumentan la sensibilidad sanitaria del público, facilitando la búsqueda de diagnóstico y tratamiento. Según el autor del editorial que acompaña esta llamativa investigación, el doctor Matthew Hollon, internista de la Universidad de Washington en Seattle, el problema más ignorado en el actual sistema sanitario es hasta qué punto se encuentra penetrado por la avaricia PEDIATRÍA En el papel de mujeres de 40 años Para esta investigación, dirigida por el profesor Richard Kravitz, del campus de la Universidad de California en Davis, se han utilizado actrices blancas no obesas que interpretaban el papel de mujeres divorciadas de más de cuarenta años que recientemente habían perdido su puesto de trabajo y sufrían estrés, fatiga y dificultades para dormir. Síntomas asociados con una forma de depresión que usualmente se mitiga con la ayuda de terapia personal y el paso del tiempo. Los 152 médicos participantes en el experimento para medir influencias sociales en su desempeño profesional solamente sabían que dos pacientes camuflados les visitarían durante un periodo de varios meses. Las actrices, dotadas de una moderna grabadora digital en sus bolsos, se han limitado a decir a sus doctores algo así como: La otra noche vi un Un equipo de pediatras publica el primer manual español de reanimación infantil LUZ DERQUI VALENCIA. Atragantamientos, caídas, accidentes, ahogamientos, muerte súbita... las causas que pueden llevar a un niño a entrar en una parada respiratoria son muchas. En estas situaciones el tiempo de reacción es fundamental. Si se tarda más de diez minutos en actuar no son recuperables, pero si se les aporta oxígeno pueden estar 30 minutos sin que haya daño, dando tiempo a que llegue asistencia indica el pediatra valenciano Ignacio Manrique, quien acaba de publicar el primer manual español de reanimación infantil. Manrique añade que la mayoría de estas situaciones no son atendidas inicialmente por médicos, sino por padres, profesores o ciudadanos que se encuentran cerca en el momento del accidente. sentido, incide en que, por ejemplo, cuando un niño se ahoga cierra instintivamente la glotis, por lo que no le entra agua en los pulmones. Son, añade, ahogamientos blancos y recuerda que el ocho por ciento de los niños que se ahogan lo hacen en la bañera de su propia casa. Ante una parada cardiorrespiratoria, la reanimación de un adulto consiste en 13 masajes cardiacos por cada dos tomas de oxígeno, mientras que la de un niño debe ser una ventilación por cada cinco masajes. Esta diferencia tan básica, pero que puede servir para salvar la vida de un menor, es ignorada por muchos especialistas, lo que ha llevado a un equipo de pediatras, dirigido por Ignacio Manrique, a escribir el primer manual español sobre reanimación infantil. El libro está dirigido tanto al personal médico como enfermeros, personal de urgencias e incluso profesores, para que tengan en cuenta las diferentes características de un niño y un adulto. El manual incluye tanto medidas de prevención como de actuación ante estos casos de accidente. En este Ni tacatacas ni globos Los globos, especialmente los pequeños de agua, son una de las principales causas de ahogamiento en niños. Por ello, el especialista destaca su peligrosidad, así como la de los tradicionales tacatacas, que son peligrosos a cualquier velocidad ya que, según señala, no sólo permiten al niño llegar a sitios donde de otro modo no podría llegar, provocando numerosos accidentes, como quemaduras, sino que además provocan lesiones en las cervicales. El cuello de los niños es muy frágil por ello se resiente mucho de los choques y frenazos del tacataca, con el que alcanzan velocidades siete veces superiores a lo que pueden soportar sus frágiles cervicales