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6 Opinión SÁBADO 30 4 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA MIQUEL PORTA PERALES CRÍTICO LITERARIO Y ENSAYISTA EL OMBLIGO DE MARAGALL UNQUE el nacionalismo, para ser algo, tienda siempre a la búsqueda del antecedente más lejano, la gloria y el gozo contemporáneos de Barcelona nacen, a finales del XIX, con el Modernismo. Ahí brota y se desarrolla el fragmento social al que Cataluña debe su progreso y del que arrancan, desde la poesía hasta las empresas mercantiles, la mayoría de los grandes proyectos que han hecho la prosperidad de la región y afianzado el arraigo de sus ciudadanos: la burguesía. Cómo sería de fuerte y vertiginoso el asentamiento burgués de Barcelona que, según cuentan Cristina y Eduardo Mendoza, en 1880, en el Pla de la Boquería ya estaba insM. MARTÍN talado un vendedor de FERRAND perros falderos, animalitos de compañía, un síntoma claro de distinción social y de bienestar material. Esa burguesía emprendedora supo, desde entonces hasta ahora, buscar todo lo mejor para satisfacer sus necesidades y avanzar en sus proyectos. Por lo que afecta a la Universidad, siempre tuvo la Central de Barcelona unos docentes magníficos, reclutados entre todo lo mejor de los otros doce distritos universitarios que, hasta hace un cuarto de siglo, completaban el mapa de la enseñanza superior española. Recuerdo, en los Sesenta y los Setenta del siglo pasado, notabilísimos profesores de las más diversas disciplinas acudiendo, mediante concurso de traslado, a Barcelona con el estímulo disimulado de las instituciones locales, capaces de proveer un piso en magníficas condiciones o un trabajo complementario satisfactorio: estimulando con talento la concentración de la excelencia en un entendimiento de la catalanidad muy distinto al vigente. Sospecho que se acabó lo que se daba. El Govern prepara- ¿perpetra? -un decreto según el cual todos los profesores que se incorporen a las Universidades catalanas, públicas o privadas, habrán de tener como condición indispensable un alto dominio del catalán. Eso, supongo, será muy bueno para el idioma; pero es una garantía, a plazo fijo, del empequeñecimiento del nivel científico y formativo de Cataluña. Si el idioma pasa a ser más importante que- -pongamos- -la Hidrodinámica, los discípulos de tan fascinante materia pueden terminar sabiendo más sobre el sintagma que sobre las peculiaridades de los fluidos. De tanto mirarse el ombligo, el tripartito que preside Pasqual Maragall quiere renunciar a la posibilidad de elegir a los mejores entre cuarenta y cuatro millones de personas para quedarse en un universo de seis o siete millones. El resultado es predecible: mucho catalán y poca ciencia. Justo lo contrario de lo que impulsó el Modernismo y convirtió a una Cataluña rural en una fuerza industrial, comercial y cultural. Es probable que cada cual sea sabio en su propia casa, pero también existe la posibilidad de que sea tonto. ¡VIVA EL A ESTATUTO DE 1979! El autor critica la redacción del nuevo estatuto catalán y apuesta por el texto que desde 1979 rige en una Comunidad donde el nacionalismo de derecha e izquierda pretende obtener más soberanía y cambiar el modelo de Estado E L nacionalismo catalán no sale de casa. Pero viaja mucho. En efecto, desde su nacimiento, se ha obsesionado en la busca y captura de un modelo en el cual inspirarse para hacer realidad la llamada construcción nacional de Cataluña. Así, entre el XIX y el XX, el Imperio habsburgués, Creta, Finlandia, Noruega, Polonia, Bohemia, México, Albania, Cuba o Irlanda fueron algunos de los modelos que iluminaron al nacionalismo catalán en su fase juvenil. Posteriormente, durante el último tercio del XX, surgieron los modelos de Lituania, Letonia, Estonia, Eslovenia, Croacia, Eslovaquia y Québec. Cataluña y Lituania, un mismo combate dijeron algunos. E, incluso, hubo un partido republicano- -que hoy tiene mucha influencia en España- -que se entusiasmó con la Padania de Bossi. Los modelos fracasaron uno tras otro. ¿Qué podían ofrecer unas repúblicas bálticas que diferenciaban étnicamente los naturales de los no naturales, a los cuales se les negaban ciertos derechos políticos y lingüísticos? ¿Qué ejemplo brindaba una Croacia caudillista, fascistoide y ensangrentada? Y del modelo quebequés, mejor no hablar, porque las cosas nunca salieron, ni es previsible que salgan, como estaba escrito en el guión. Así las cosas, ¿qué hacer? El nacionalismo catalán, inasequible al desaliento, sigue buscando una luz que aliente su proyecto de construcción nacional. Descartada la Unión Europea- -una cosa de Estados y ciudadanos, ¡vaya por Dios! este Ulises que es el nacionalismo catalán ha decidido volver a casa. Sí, en la muy progresista España de principios del XXI está- ¿quién lo iba a decir? -el impulso que puede conducir a la construcción nacional que tanto anhela el nacionalismo catalán. Lo dijo Rodríguez Zapatero: se aprobará el nuevo Estatuto que salga del Parlamento de Cataluña. ¿Por qué hay que redactar y aprobar un nuevo Estatuto si el de 1979 funciona razonablemente bien? ¿Por qué hay que redactar y aprobar un nuevo Estatuto cuando la ciudadanía muestra un escaso interés por la labor? El nacionalismo catalán de derecha e izquierda- -en Cataluña el nacionalismo forma parte del menú de unos y otros- -quiere un nuevo Estatuto que le permita obtener más soberanía y cambiar el modelo de Estado. ¿Cómo obtener más soberanía? Teniendo capacidad para negociar bilateralmente con el Estado, blindando competencias, creando una agencia tributaria propia, reclamando una financiación que se equipare progresivamente al sistema de concierto vigente en las Comunidades autónomas forales, participando directamente en las instituciones de la Unión Europea, elaborando una lista de derechos y deberes entre los cuales se incluye la obligatoriedad de conocer el catalán, instituyendo un Consejo de Justicia de Cataluña que descentralice el Consejo del Poder Judicial y otorgando al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña el carácter de última instancia en Cataluña. De la soberanía al cambio de modelo Estado. ¿Qué modelo? Aquí existe una cierta confusión. Pero, en cualquier caso, hay un par de modelos