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68 Espectáculos VIERNES 29 4 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO Hormigas en la boca Un retal de tela roja cosido con hilo negro E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Entretenido en esto y en aquello, llevaba más de cinco años Mariano Barroso- -desde Kasbah -sin estrenar un largometraje. De aquella intriga ¿qué hará Mariano Barroso? a esta otra ¿qué ha hecho Mariano Barroso? Pues ha hecho precisamente una película de intrigas: políticas, policiales, sentimentales y familiares, tan políticas, sentimentales y familiares que está basada en una novela de su hermano, Miguel Gil, secretario de Estado de Comunicación, y rodada en la Cuba actual, a la que ha tenido que lavar y peinar para que parezca la de 1958 previa a la revolución castrista. La trama gira alrededor de un personaje reconocible: un rebotado exiliado de la España franquista que ha pasado unos años en la cárcel y que viaja a Cuba en busca de la que fue su mujer y de lo que fue el botín del banco que habían atracado. Este personaje tiene la traza también reconocible y cercana de Eduard Fernández, un actor que envuelve los más variados personajes de una sencilla tela de verosimilitud que desarma. Contra todo pronóstico y juicio previo, Eduard Fernández tiene fuerza y presencia para mover su personaje, un pringao hacia el terreno del género negro, lo endurece, lo pro- Eduard Fernández y Ariadna Gil Director: Mariano Barroso Intérpretes: Eduard Fernández, Ariadna Gil, Jorge Perugorría Nacionalidad: Cuba España 2004 Duración: 92 minutos Calificación: fundiza y acaba uno aceptando que ese tipejo perdedor y de apariencia endeble, Martín, es irreductible, ingobernable y letal como lo hubiera podido ser en esas circunstancias cualquiera de los tradicionalmente duros, como Cagney, Robinson o Raft. El contrapeso y el contraplano lo ponen Ariadna Gil y Jorge Perugorría, que interpretan también clichés de la serie negra: la mujer fría y egoísta, misteriosa y fatal, en el estilo de la Jane Greer de Retorno al pasado y el matón bien situado, que medra en la Cuba de Batista y que medrará en la de Castro con un ligero golpe de timón... La intriga y la historia funcionan, aunque no puedan impedir que el eco de otras muchas resuenen en ellas; y también funciona el pellejo que les pro- porciona Mariano Barroso con una producción fastuosa, en la que el calculador régimen de Cuba se abre para este director como un clavel reventón. En ese territorio, la fotografía siempre con temperatura y clima de Javier Aguirresarobe es como si le diera un baño de oro negro a las intenciones genéricas de Barroso. Y funciona magníficamente el personaje bisagra, el que interpreta José Luis Gómez, alguien ruin y funesto que sirve de puerta entre el cine negro y la vida gris.