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66 Espectáculos VIERNES 29 4 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO EL MEJOR CINE CON ABC Los lectores de ABC podrán adquirir el DVD La playa una inquietante y espléndida película protagonizada por el Leonardo más famoso después de Da Vinci: Di Caprio. Será el próximo viernes, al precio de 5,95 euros, adjuntando el cupón de ese día Di Caprio pisa el infierno del paraíso TEXTO: ANTONIO ASTORGA El común de los mortales tiene asociada la playa a una sucesión de tumbonas y cocoteros, sol y arena, daikiris, pacharán, gazpacho, la tartera con la tortilla y los pimientos, alguna sombra de pasión, la inextinguible cofradía del mirón y habitada, pongamos por caso, por María Sharapova, el animal más bello que jamás se ha posado sobre una pista de tenis, como Ava Gardner era el animal más bello del mundo, pese a quien pese. Sin embargo, La playa de Di Caprio no tiene nada que ver con todo lo anteriormente expuesto ni con jovencitas giocondas dispuestas a caer a los pies de su Leonardo. La película explota una tensión, una pulsión: del cielo en la tierra se pasa al infierno en el paraíso. El espectador asiste a una historia intrigante, inquietante, a la visión ácida del elixir. La playa es la primera película que interpretó Di Caprio después de Titanic Este DVD es un gran tributo a la mejor novela de aventuras y misterio. Es una película literaria por excelencia. La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, es una referencia necesaria e ineludible: Richard (o sea, Di Caprio) un joven americano mochilero llega a Tailandia para vivir una aventura. En Bangkok se aloja en un hotel de mala muerte y allí conoce a una pareja de ciudadanos franceses: Étienne (interpretado por Guillaume Canet) y la refrescante Françoise (a quien da vida una fresquísima Virginie Ledoyen) Richard conoce a un viejo lobo del mar de la vida, un tipo paranoico y tortuoso llamado Daffy, machacado por los excesos (Rober Carlyle) que le cuenta a Di Caprio una fantástica historia sobre una isla secreta, un paraíso terrenal, una playa perfecta jamás hollada. Al día siguiente, el joven descubre un trozo de papel clavado en la puerta de su habitación. Es un mapa de esa peculiar isla del tesoro que le reveló Daffy, dibujado a mano antes de que su autor se cortara las venas. Pinceladas sobre la arena El director de La playa Danny Boyle, prescindió en esta ocasión de su actor preferido, el galáctico Ewan McGregor, y lo sustituyó por el titánico Leonardo Di Caprio, (algo así como cambiar a Owen por Beckham) cuyo salario ascendió a casi la mitad del presupuesto de la película. La historia se rodó en la isla tailandesa de Phi Phi Le y la polémica no le fue ajena: diferentes grupos ecologistas se quejaron por la plantación de cien cocoteros y el traslado de arena de la playa para crear dos dunas que protegieran al equipo. La arena llegó a los tribunales. Di Caprio vivió un naufragio real. Mientras conducía una canoa junto a Tilda Switon y algunos miembros del equipo, la embarcación zozobró debido a un oleaje causado por una repentina tormenta tropical. Los náufragos fueron rescatados sanos y salvos Mar abierto Di Caprio, Ledoyen y Canet deciden seguir el mapa y, arriesgando sus vidas, nadan en mar abierto, se deslizan entre hombres armados y se precipitan desde una cascada imposible. Pero lo que encuentran no es una inmarcesible isla solitaria, sino una comunidad (en la mejor utopía de Saint Simon) de viajeros como ellos que viven en secreto. Son bien recibidos y se olvidan del eterno retorno al asfalto. Pero las pequeñas miserias del ser humano acaban estallando, en la tradición de El señor de las moscas la gran novela del Nobel William Golding, una alegoría de la innata crueldad del ser huma- no: la historia de un puñado de escolares que, a causa de un accidente de aviación, han de vivir en una isla desierta. Golding describe el paso gradual de un estado de relativa inocencia a otro cerca de la barbarie. En La playa los celos fermentan una rivalidad que divide a la comunidad. Di Caprio se aisla y se ve involucrado en un episodio sangriento. Quiere escapar, pero la playa es un lugar secreto que sus habitantes están dispuestos a defender, a llevarse consigo al infierno o al paraíso... Lo mejor de la película, dijo la crítica, es Di Caprio, a quien le atraía la idea de interpretar a un héroe repleto de defectos. Su personaje, Richard, es un libro cerrado: rompe todos los lazos con su vida y con la vida en la isla, se hace autosuficiente y se separa de la humanidad con todas las imperfecciones posibles. El clima sucio, sórdido y pegajoso que filma Danny Boyle, el director de Trainspotting ayuda al climax sobre la arena: La playa no tiene nada que ver con el primitivismo- -aclara Boyle- El paraíso es excluyente por naturaleza. Los personajes que viven en él no quieren que nadie venga a destrozar su tierra. Cuando inevitablemente se ven amenazados harán cualquier cosa para protegerlo. He ahí una de las grandes ironías de la historia