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ABC VIERNES 29 4 2005 Cultura 63 El Teatro Coliseum de Madrid acogió el pasado miércoles el primer concierto que Nancy Sinatra- -hija de La Voz- -ofrecía en España. Una velada que estuvo muy concurrida por un público que abarcaba varias generaciones, y tan ecléptico como su propio repertorio ROCK Nancy Sinatra Concierto de Nancy Sinatra y Richard Hawley. Lugar: teatro Coliseum (Madrid) Fecha: 27- 4- 2005. Nancy, con la cooltura TEXTO: ROSA BELMONTE VACACIONES EN EL BAR JESÚS LILLO MADRID. Cuando Julia Otero puso a Las cerezas de sintonía These boots are made for walking Nancy Sinatra ya se había puesto de moda. Se habían adelantado Tarantino utilizando Bang Bang en Kill Bill Vol. 1 y Morrisey al conseguir que volviera a grabar. Uno de los pocos iconos presentables de los 70 ha cantado por primera vez en España. A la edad de la jubilación pero con los votos renovados con la cooltura Y para un público tan ecléctico como su repertorio. Todo tipo de especímenes fueron a ver a la hija de Frank (La Voz se apareció en carne grabada con Something stupid Modernos, Paco Clavel (con el pelo verde radioactivo) gafapastas, coetáneos de la cantante, Eloy Azorín o jóvenes que no habían nacido cuando ella triunfaba pero que se presentaron en el teatro Coliseum de Madrid con discos de Nancy a 45 revoluciones. Y que se sabían las canciones. Cuando la menuda cantante bajó al patio de butacas, muchos no tenían dificultad alguna en cantar con ella lo de su su su su sugar town y mucho menos la de las botas, aunque ésta fue más de bailarse en un happening monumental. Eso sí, bailaban los espectadores, que ella es de la especie de los pasmarotes. Elegante, pero pasmarote. Marcando tendencia Con su chaqueta blanca, sus pantalones negros, las mechas y ese aspecto de actriz invitada de Vacaciones en el mar Nancy Sinatra resulta que ahora es el colmo de lo que marca tendencia. Lógico, teniendo en cuenta que es de otro colmo de lo in: Nueva Jersey. Como su padre, Los Soprano y los Ugly Dolls (esos muñecos tan feos a la par que modernos) Llevaba una pulsera amarilla, supongo que la de Armstrong contra el cáncer (con la superpoblación que hay ahora de goma en las Nancy Sinatra, el miércoles durante su concierto en Madrid EFE Nancy Sinatra ha cantado por primera vez en España a la edad de la jubilación pero con los votos renovados con la cooltura muñecas, cualquiera sabe) Se le veía porque de vez en cuando levantaba la mano para saludar al público de la parte alta. Ya puede saludarlos porque muchos de esos hace cuatro años no tenían ni idea de su existencia. Y dar gracias a Tarantino y Morrisey. Y nosotros a La Vía Láctea por traerla. uy difícil, si no imposible, se lo puso Richard Hawley a Nancy Sinatra. Humilde telonero, dotadísimo compositor de baladas desaliñadas e inmenso crooner, el guitarrista de Pulp dejó en evidencia las limitaciones vocales de la estrella norteamericana ante un público- -las Malasaña All Star, viejas glorias de un barrio, leyenda en ruinas, donde sobrevive La Vía Láctea, cuyo XXV aniversario vino a celebrar Sinatra- -que asistió al desplome, Carmelo del pop, de un mito. Como diría un castizo girando la cabeza en tirabuzón, para haberla pillado con cuarenta años menos. Resulta evidente que- -a su edad y con sus viejos rituales de cortejo, ya en desuso- -la pícara Nancy no puede medirse con las lolitas de última generación, como Beyonce o Britney Spears, sino con nostalgia y mucha voz, y es ahí precisamente por donde se rompe el hechizo de la memoria, porque Sinatra desafina. Destrozó Bang Bang con la que abrió su recital, arrastrando su voz y tropezando con el pulcro punteo de su guitarrista, y todas las canciones que exigían matices y aderezo, que eran mayoría. Sólo con Easy Evil y otras piezas de gran rock y rotundo rhythm blues que interpretó su banda- -y amparándose en una potencia vocal que aún conserva- -logró salir airosa. El resto fue tan triste como una velada en la cubierta del barco de Vacaciones en el mar pero de espaldas al escenario, flotando en el bar y escuchando de fondo a una diva, decadente, como mandan las cánones del género, que sólo brilló en Madrid cuando el sonido pregrabado de la voz de su padre la hizo enmudecer en un emotivo Somethin Stupid Cántala otra vez, Frank. M