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34 Internacional VIERNES 29 4 2005 ABC Sharón no ejerce de buen anfitrión y reniega cinco veces de Putin en Jerusalén Moscú choca de frente con un airadísimo Arik JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Ariel Sharón es un político pragmático, nada atado a las formas ni a las mínimas normas del anfitrión ejemplar que tanto se dan en la diplomacia internacional. El primer ministro israelí, no podía Ariel Sharon y, tras él, Vladimir Putin ayer antes de reunirse en Tel Aviv AP ser de otro modo, actuó de manera educada al recibir ayer en su residencial oficial de Jerusalén a Vladimir Putin. Pero sólo para la foto. En cuanto los reporteros gráficos abandonaron su despacho, afiló su lengua, entró a saco y renegó hasta cinco veces de las iniciativas y propuestas del primer jefe de Estado ruso en visitar Israel. Cinco noes como cinco soles se encontró Putin quien, aturdido, no se atrevió siquiera a poner sobre la mesa algunas de las apuestas más osadas de su viaje oficial, como la celebración de una Conferencia Internacional de paz sobre Oriente Próximo este otoño en Moscú. Ese fue, en efecto, el primer no israelí a Rusia. Sharón estaba dispuesto a negar la mayor ante el líder del Kremlin pero como éste no sacó la cuestión a colación la respuesta llegó de manera indirecta por boca del número dos del Gobierno israelí: Ehud Olmert. Como estaba cantado, Tel Aviv no baraja siquiera la posibilidad de participar en una conferencia de paz con los palestinos pues considera que no se dan las circunstancias para ello. Tampoco lo creen conveniente EE. UU. ni la UE. No, no, no y no... Las otras cuatro negativas de Sharón a Putin, éstas sí en vivo y en directo, fueron las siguientes: No a la venta de misiles antiaéreos SA- 18 de Moscú a Damasco: Putin se defendió alegando que esos son misiles de corto alcance, que en ningún caso amenazan la seguridad de Tel Aviv, salvo que la aviación israelí decida atacar Siria, y ese no es el caso, ¿verdad? preguntó el presidente ruso. No a la cooperación rusa con Teherán para el desarrollo del programa nuclear iraní, concentrado en la planta de Bushehr. El presidente Vladimir Putin, consciente de la compra por parte de Israel de cien bombas antibúnker a Estados Unidos, se mostró en ello dispuesto a llegar hasta donde fuera necesario para impedir un uso militar del combustible nuclear enviado desde su país a Irán. No a la venta de armas rusas (dos helicópteros de transporte y 50 vehículos blindados) a la ANP, al menos hasta que Mahmud Abbas, quien hoy se reúne con Putin en Ramala, combata de verdad a las milicias palestinas. Y no a la extradición de los oligarcas judíos, muchos de ellos con nacionalidad israelí, que exige Putin para poner en orden su casa: No extraditaré nunca a ningún sitio a un ciudadano judío repitió por enésima vez Sharón. Y Vladimir Putin tomó nota. Otra cosa es que haga caso de las negativas de Arik