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ABC VIERNES 29 4 2005 Internacional 29 ELECCIONES EN EL REINO UNIDO El euro deberá esperar otra legislatura E. J. BLASCO LONDRES. Tony Blair advirtió ayer que es muy poco problable que el Reino Unido vaya a entrar en el euro la próxima legislatura. Después de poner en cuarentena los planes para la celebración el próximo año de un referéndum sobre la Constitución europea, a la espera de lo que pase en Francia, Blair parece haber aplazado su aspiración de sumar su país a la moneda única más allá de la siguientes elecciones, cuando ya no será líder de su partido. El dirigente laborista indicó que la adopción del euro sólo tendría sentido si ayudara a la economía. En su opinión, ahora la situación económica británica es especialmente buena, por lo que en este momento ni el mundo de los negocios ni la industria están clamando por esa necesidad, y no parece muy probable que vaya a procurarse la entrada en el euro en los próximos años. Menos interés en ello tienen los conservadores, que si ganan las elecciones se olvidarán completamente de una moneda única. Varios manifestantes posan con la careta de Blair, ayer ante la sede del Partido Laborista en Londres REUTERS Blair, forzado a publicar un informe que ponía objeciones legales a la guerra El dictamen no fue visto ni por el gobierno ni por el Parlamento británicos cree que Tony Blair miente y uno de cada cuatro asegura desconfiar del primer ministro, según una última encuesta EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Tony Blair vivió ayer su peor jornada de la campaña electoral, obligado a responder comprometedoras preguntas sobre la guerra de Irak, tildado de mentiroso por varias portadas de periódico, con sondeos que reflejan su pérdida de credibilidad y con familiares muertos en Irak que anuncian su intención de llevarle ante los tribunales. La filtración de un documento secreto, en el que el principal asesor jurídico del gobierno, lord Goldsmith, alertaba de la posible ilegalidad de la invasión de Irak, ha empantanado a Blair, que preveía llegar hasta las elecciones del próximo jueves sin que la impopular guerra centrara la campaña. b El 44 por ciento de los elaborado el 7 de marzo de 2003. El primer ministro no dio cuenta a su gobierno de las objeciones a la guerra puestas por Goldsmith. Sin que todavía se haya explicado por qué, el asesor jurídico elaboró otro documento diez días después en el que no se mencionaba ninguna duda sobre la legalidad de la invasión de Irak; la nueva redacción fue la que se presentó ante el gobierno y el Parlamento. En su primer dictamen, Goldsmith indicaba que, aunque él podía presentar de modo razonable la invasión de Irak, no estaba seguro de que un tribunal pudiera validar sus argumentos. En su opinión, una corte internacional podía muy bien concluir que hay necesidad de una segunda resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Añadía que las anteriores resoluciones sólo bastarían si hubiera una fuerte base de hechos que indicara que Irak quebrantaba sus obligaciones de desarme. Horas después de que se escribiera esto, Hans Blix, jefe de los inspectores de la ONU, aseguraba que Bagdad había hecho sustanciales progresos en destruir misiles de largo alcance y que no había indicios de armas químicas o biológicas, con lo que aún cobraban más sentido las objeciones de Goldsmith. Este primer dictamen no era concluyente, y nada impedía que Goldsmith se decantara, tras sopesar los pros y contras, por avalar la intervención armada. Donde radica la polémica es en la supuesta ocultación por parte de Blair de ese texto, su presunta presión para una segunda versión del informe y lo taxativo de ésta en apoyo a la guerra. Apoyo laborista El primer ministro negó ayer que hubiese mentido en todo ese proceso. En su comparecencia, Blair obtuvo el pleno respaldo de Gordon Brown, su segundo en el gobierno, que expresó su respeto y el del ejecutivo por la manera en que el primer ministro gestionó la decisión de la invasión. Los laboristas reclutaron al viceprimer ministro iraquí, Barham Salih, para dar su apoyo a Blair. Por otra parte, The Times aseguró que sólo uno de cada cuatro británicos confía en el primer ministro, y The Guardian indicó que el 44 por ciento cree que Blair es mentiroso, aunque las encuestas de ambos mantuvieron la ventaja electoral laborista. La mayoría, en juego Blair se podría estar jugando en estos momentos la cómoda mayoría que las encuestas le han venido augurando la última semana, que le otorgan una ventaja de diez puntos, aunque la diferencia se reduce a dos si se tiene en cuenta la distribución de la posible abstención. Ningún sondeo predice un cambio de gobierno, pero la disputa podría ser ajustada si el debate de estos días cala entre el electorado. El polémico informe, que ayer Blair no tuvo más remedio que hacer público tras las filtraciones en la prensa, fue