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18 Nacional ESPAÑA, PAÍS DE INMIGRACIÓN VIERNES 29 4 2005 ABC Los vecinos saben que su prosperidad depende de los extranjeros, aunque su presencia provoque tensiones fueron engañadas por las mafias dice el regidor. Pero cuando acabe este periodo aún quedarán unos tres mil ciudadanos en situación ilegal, y entonces que nos digan qué se va a hacer con ellos. ¿Otra regularización más? Como no espera una respuesta del Gobierno, la sociedad se ha movilizado para afrontar el fenómeno. Particularmente valiosa es la contribución de los centros educativos en los que existe la conciencia de que se trata de un momento histórico al que hay que saber hacer frente explica Pepe Tovar, ex concejal del Partido Comunista y desde hace muchos años director del Colegio Público Hernández Ardieta en el que los rótulos de las puertas están en castellano y árabe. Que nadie se equivoque- -añade- El reto es la integración, basada en el respeto a la cultura de cada uno, no la asimilación, que supone que los demás asuman al cien por cien nuestros valores Jornada multicultural en el colegio público Hernández Ardieta de Torre Pacheco Se llama Torre Pacheco. Está en el campo de Cartagena y destaca por su prosperidad... Pero también se podía llamar Mazarrón, Lorca, El Ejido o tantas otras poblaciones de Murcia, la Comunidad Valenciana o Cataluña en las que la tasa de inmigración supera ya el 20 Charlas sobre tolerancia Tovar expone sus argumentos con la autoridad moral que le da gestionar un centro educativo con más de un 20 por ciento de población inmigrante, en el que la multiculturalidad se entiende como fuente de riqueza personal para los alumnos y el profesorado. Todo no es, evidentemente, idílico: Les doy charlas sobre la tolerancia y alguno de los chicos me dice que eso se lo tengo que contar a sus padres dice una de las profesoras, para quien la verdadera barrera de integración en las edades más tempranas es el idioma: Algunos son como muebles, no abren la boca en clase y eso genera problemas Trabajar con ellos es muy difícil, sobre todo para que el nivel general no se resienta No hay, al menos en las edades más tempranas, problemas de rechazo a los diferentes Otra cosa es lo que sucede cuando llegan al instituto, que están más maleados admiten algunos educadores de otros centros. La realidad es que la importante presencia de inmigrantes provoca tensiones, de momento poco importantes. La pequeña delincuencia, protagonizada en un 70 por ciento por una minoría de extranjeros en situación ilegal; las diferentes culturas y costumbres; la inevitable cesión de derechos de los nacionales en educación, vivienda o sanidad, o los recelos de los propios extraños a una mayor integración, hace que exista un cierto caldo de cultivo para algunas manifestaciones de intolerancia reconocen varios vecinos. Sin embargo, en esta localidad por ahora no hay síntomas de una tensión social fuerte. El Ayuntamiento trata de hacer los deberes; los vecinos saben que su prosperidad económica depende de los extranjeros; el trabajo aún no escasea y las nuevas generaciones se adaptan con aparente facilidad a la situación. Eso sí, todos, sin excepción, están convencidos de que la capacidad de acogida tiene un límite. Un pueblo con más de 40 idiomas TEXTO: PABLO MUÑOZ FOTO: DANIEL G. LÓPEZ TORRE PACHECO (MURCIA) Marroquíes, ecuatorianos, rumanos, rusos, ucranianos, checos, chinos, indios, paquistaníes, nigerianos, senegaleses, alemanes, ingleses, franceses... Así, hasta personas de más de medio centenar de nacionalidades que hablan no menos de cuarenta lenguas distintas. Es Torre Pacheco, localidad situada en el campo de Cartagena, de poco más de 28.000 habitantes de los que un 24 por ciento son extranjeros, eminentemente agrícola pero que vive un importante desarrollo industrial y urbanístico, con campos de golf y urbanizaciones de lujo impensables hace una década. Una población, en fin, con apenas un 1,6 por ciento de tasa de paro y un nivel de vida medio- alto en la que la inmigración se siente de forma un tanto esquizofrénica, de modo que se considera absolutamente necesaria para el progreso de la zona y, a la vez, una realidad molesta que amenaza a la forma de vida de los pachequeros. Nada distinto, en cualquier caso, a lo que se vive en otros muchos pueblos que sólo pueden salir adelante con el trabajo de los extranjeros pero que a la vez sienten en primera persona los problemas que acarrea su presencia. Hacemos frente a todos los problemas- -educación, vivienda, sanidad o servicios sociales- -y no tenemos ni competencias ni financiación para ello se lamenta el alcalde, Diego García, del PP, pero que en estos temas se muestra pragmático y admite las miserias tan- to del anterior gobierno de su partido como del actual de Zapatero. Ni el Gobierno central, ni la UE, ni el Ejecutivo autonómico diseñan políticas concertadas para gestionar el fenómeno añade el regidor, quien simplemente pide que vengan un fin de semana, conozcan lo que pasa y luego decidan... Porque aquí hay alguien que se pasa con la bebida, que monta bronca, que toma las plazas públicas y soy yo el que tengo que dar la cara ante mis vecinos, aunque no tenga capaci- dad de decisión en ese asunto En Torre Pacheco, el proceso de regularización va a beneficiar a más de dos mil personas, de las que apenas un centenar tendrán papeles gracias a la última novedad del Gobierno, el llamado empadronamiento por omisión: Nos han causado muchos problemas esas rectificaciones, esas aclaraciones de última hora sólo han generado inquietud entre los inmigrantes y, concretamente en este pueblo, un efecto llamada para muchas personas que Las calles de la esperanza Mardip, Kasmeer, Amandeep y Ranbip son jóvenes de la India y vagan por las calles de Torre Pacheco. Aparantemente están alegres porque nos van a dar los papeles, llevamos dos años aquí Lo dicen con una amplia sonrisa, y en inglés, porque apenas son capaces de juntar dos palabras en castellano. Aseguran trabajar en el campo y viven en la misma casa, con otros cuatro compatriotas. Llegaron en avión a Barcelona y desde allí viajaron a esta localidad en busca de pan y trabajo. Su familia sigue en su país, como la de muchos de los inmigrantes de este pueblo, lo que aún complica más su integración dice un vecino. La reagrupación familiar es la mejor política corrobora el alcalde: De lunes a viernes trabajan, ¿pero qué pueden hacer los fines de semana? Es en esos días cuando se producen los problemas Abd Elhabin tiene doce años y tras salir de la escuela va con su madre, vestida al modo tradicional de su país, hacia el domicilio familiar. Ella no habla español y su contacto con la sociedad se limita al que le proporciona su pequeño, el menor de seis hermanos. Su vida se adivina dura, pero no para de sonreir. Su hijo traduce sus palabras: España no es racista, aquí estamos bien repite una y otra vez.