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92 JUEVES 28 4 2005 ABC Deportes El fútbol control del Liverpool domestica a un Chelsea sin juego Xabi Alonso manejó muy bien a su equipo en la primera parte, pero vio una tarjeta y no podrá jugar el partido de vuelta en Anfield CHELSEA LIVERPOOL 0 0 prescindible porque tarde o temprano le llega su oportunidad, el Liverpool, decepcionante en su Liga, volvió a echar mano de su vestido continental y desde el juego combinativo, el balón al suelo y los apoyos constantes tuvo el control de la situación durante gran parte del partido. Le faltó rematar. Mourinho sorprendió en parte con la suplencia de Robben, pues una vez que Duff quedó fuera de la convocatoria por sus molestias, todo parecía indicar que el holandés podía ser titular. Lo fue el portugués Tiago. No arriesgaba lo más mínimo el técnico luso, obsesionado con que la eliminatoria se iba a decidir en el partido de vuelta. En eso tenía razón. El Liverpool nunca le volvió la cara al rival. Muy bien colocado sobre el campo, con Baros como única referencia ofensiva, pero con el control del balón y el dominio de los espacios gracias a su superioridad numérica en la zona ancha, creó en la primera parte las mismas ocasiones que los locales. Si Drogba y Lampard fallaron lo que no suelen errar ante Dudek, Riise perdonó a Cech tras un gran pase de Xabi Alonso, y el portero checo sacó a mano cambiada un remate de su compatriota Baros que Benítez, siempre de pie en la zona técnica, cantó como gol. Chelsea (4- 3- 3) Cech; Johnson, Carvalho, Terry, Gallas; Tiago (Robben, m. 58) Makelele, Lampard; Cole (Kezman, m. 78) Drogba, Gudjohnsen. Liverpool (4- 4- 1- 1) Dudek; Finnan, Carragher, Hyypia, Traoré; Luis García (Smicer, m. 90) Xabi Alonso, Biscan (Kewell, m. 76) Riise; Gerrard; y Baros (Cissé, m. 66) Árbitro Alains Sars (Francia) Mostró tarjetas a Biscan, Cole, Xabi Alonso y Kezman. ENRIQUE ORTEGO LONDRES. Tenía razón Rafa Benítez: había que jugar. Y allí, abajo, el temible Chelsea resultó ser más manso de lo esperado. O mejor sería decir que el fútbol control, de balón al suelo y toques en corto, domesticó, subyugó, paralizó a un equipo que abusa de su fútbol profundo y que cuando se encuentra ante una defensa tan bien plantada como la de ayer del Liverpool no tiene recursos para cambiar el paso sobre la marcha. Ni la entrada de ese fenómeno- -va camino de serlo- -llamado Robben descompuso a un equipo que comienza a asimilar los conceptos que su técnico les traduce con dosis mayores, aunque todavía tenga mucho que mejorar, sobre todo de centro del campo hacia delante. Era evidente que sobre el césped de Stamford Bridge, como el martes próximo sucederá en Anfield, no sólo se enfrentaban el Chelsea y el Liverpool; también sus dos técnicos, José Mourinho y Rafa Benítez, dirimían cuitas particulares. Sus vidas, casi paralelas, se cruzan ahora en el fútbol inglés y esta semifinal de la Champions era para ellos una ventana al mundo, después de que la temporada pasada con sus equipos de entonces, Oporto y Valencia, conquistaran la Liga de Campeones y la Copa de la UEFA. Resultado al margen, es evidente que la personalidad futbolística de cada uno se refleja en sus equipos. Mientras el Chelsea quiso imponer el estilo que le ha valido para arrasar en la Premier y sobrevivir en la Champions después de superar a equipos como Barcelona y Bayern, es decir un fútbol físico, de contragolpe, en el que el control del balón y del partido no es im- Luis García intenta alcanzar el balón ante la oposición, pie en alto, de Gallas de esa tarjeta que le impedirá jugar el partido de vuelta. Su equipo le echará de menos. La segunda parte no fue tan equilibrada como la primera. El Liverpool cedió unos metros y el Chelsea los ganó. El caso es que la primera media hora se jugó cerca del área de Dudek, pero también es verdad que sin que el polaco, siempre discutido, pasara excesivos problemas. Mourinho dio entrada a Robben con media hora por delante, pero no cargó el Chelsea el fútbol lo suficiente por esa banda como para que el holandés pudiera sacar de sus casillas a Finnan, con Carragher, un central tremendo, siempre atento a las coberturas. Benítez respondió con la entrada de Cissé por el asfixiado Baros; el francés al menos asustó con sus galopadas y, sobre todo, permitió a su equipo estirarse y salir de su cueva. Al final incluso volvió a jugar el último cuarto de hora en campo contrario como había hecho gran parte de la primera parte. Menos equilibrio Xabi Alonso fue el eje de su equipo en esa primera mitad en la que llevó el peso del juego. Cuando le falló el físico en la segunda mitad- -acaba de salir de una lesión de tres meses- -su rendimiento descendió, pero es evidente que es el líder de este equipo. Lástima Benítez se siente insatisfecho con el empate A diferencia del técnico de los blues José Mourinho, para quien el encuentro en Stamford Brigde acabó con un buen resultado Rafael Benítez aseguró todo lo contrario y se mostró insatisfecho con el empate. Si me hubieran dicho que el partido acabaría así antes de empezar, hubiera firmado pero tal y como fue el encuentro, el español estimó que su equipo lo hizo bien y podría haber sacado un marcador mucho más positivo. Benítez lamentó que Xabi Alonso se pierda el encuentro de vuelta y se mostró disconforme con la tarjeta amarilla mostrada al jugador. Sin embargo, los dos técnicos confían en hacer un buen partido el próximo martes en Anfield y se muestran seguros y confiados de que sus respectivos equipos llegarán a la final de la Liga de Campeones en Turquía. Por su parte, el ex barcelonista Luis García, del Liverpool, dijo que el equipo ha jugado unido y ha tenido dos o tres ocasiones. Hemos demostrado que podemos conseguir ese gol que nos lleve a la final Su compañeroo Baros se mostró también optimista para la vuelta y recordó que jugar en su campo será diferente: En casa siempre podemos hacer grandes partidos y siempre tenemos ocasiones. Sin duda las aprovecharemos Para el inglés Joe Cole, del Chelsea, el decisivo choque del próximo martes en Liverpool será duro e igualmente complicado