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26 Internacional JUEVES 28 4 2005 ABC Un rayo contra el avión del primer ministro Quien busque oráculos sobre los designios celestes de los candidatos ayer tuvo uno notorio. El avión en el que viajaba Tony Blair para realizar su campaña electoral fue alcanzado por un rayo diez minutos antes de que aterrizara en Londres. El avión dio una sacudida, en medio de un vuelo con continuos movimientos debido al mal tiempo. Muchos de los periodistas que acompañaban al candidato laborista se alarmaron, pero el primer ministro permaneció imperturbable En el momento del incidente, el periodista que estaba sentado junto a Blair le comentó que podría haberse tratado de un misil, y él simplemente encogió los hombros sin parpadear informó la BBC. El avión de Blair ya tuvo un percance similar en un viaje a Washington. Más prudente había sido el conservador Howard, que ante la tormenta cambió sus planes y subió al helicóptero de campaña. El nuevo cartel de los conservadores acusa a Blair de mentiroso e introduce un nuevo elemento de tensión en la campaña AP Los conservadores llaman mentiroso a Tony Blair en un cartel electoral El electorado que dice que votará sitúa a los tories a solo dos puntos b Los simpatizantes del Partido Laborista británico parecen arrastrar una importante desmotivación política, según las encuestas que publican los periódicos EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Si estaba preparado para mentir para llevarnos a la guerra, está preparado para mentir para ganar las elecciones El lema de los nuevos carteles del Partido Conservador- -en los que a la foto de un desfavorecido Blair sólo le falta la nariz de Pinocho para completar el mensaje- -ha enconado la campaña de las elecciones generales del 5 de mayo. Las descalificaciones personales comienzan a aflorar y los laboristas van a responder con carteles que hablan de Pesadilla en Howard Street con un líder conservador, Michael Howard, de oscuras intenciones. Los laboristas han calificado los carteles tories como un ataque a la desesperada cuando las últimas encuestas han ampliado a diez puntos la diferencia del apoyo que obtienen los dos principales partidos entre el electorado. debe a que el 73 por ciento de los votantes conservadores dicen que participarán en las elecciones, mientras que sólo el 64 por ciento de los simpatizantes de laboristas confirman que irán a las urnas: los primeros han aumentado, y han decrecido los segundos. Las encuestas tan favorables para Blair que se han venido publicando la última semana habrían contribuido a desmovilizar a sus seguidores. La abstención, así, se confirma como elemento decisivo para el resultado electoral. La alarma parece haber sonado en el cuartel general de Blair, donde se maneja un informe que advierte que en un centenar de circunscripciones los laboristas están apenas un 2 por ciento por encima de sus rivales, conservadores o liberal- demócratas, según ha desvelado The Guardian. Nuevas deserciones En cualquier caso, conviene tener en cuenta que el Partido Laborista obtuvo en 2001 una mayoría de 168 escaños y que, para ganar, el Partido Conservador necesita obtener un porcentaje de votos claramente superior debido a que sus escaños le cuestan más votos dada la distribución territorial de sus apoyos. Estas noticias llegan un día después de golpe recibido por Blair con la deser- ción de Brian Sedgemore, un militante laborista desde 1968 y diputado durante 27 años. Sedgemore, que ya no vuelve a optar a un escaño, ha anunciado su apoyo los liberal- demócratas, y ha pedido al electorado que pegue un puñetazo a Blair que le deje sangrando, debido a las mentiras sobre la guerra que revuelven el estómago Por otra parte, el Financial Times publicó ayer una carta firmada por 67 grandes industriales en apoyo de Howard. Era la respuesta a una carta anterior en favor de Blair, suscrita por 63 notables empresarios. RAMÓN PÉREZ- MAURA ¿QUÉ CAMPAÑA ELECTORAL? uso un cuchillo en la garganta de mi bebé titulaba ayer The Daily Telegraph a toda página en portada. La UE advierte de las importaciones textiles de China era la primera noticia de la portada del Financial Times de la misma jornada. A ocho días de las elecciones legislativas del próximo jueves. El pasado fin de semana, el programa de análisis político de Jonathan Dimbleby en la ITV tuvo 200.000 espectadores- -su media del pasado año fue 800.000. La conclusión es sencilla: una buena parte del electorado británico no quiere darse por enterado de que el 5 de mayo debe elegir un Parlamento. Y cuando se enteran, preferirían no hacerlo. Días atrás, una carta P Galvanizar el voto Pero la reacción de los conservadores puede tener otra lectura: se trata de galvanizar aún más a los propios votantes con el fin de dar un vuelco electoral aprovechando el desinterés con que el electorado laborista parece contemplar la cita con las urnas. Esto es en lo que insistía ayer el sondeo publicado por el Financial Times. Con miras solamente en los encuestados que aseguran que piensan ir a votar, el voto decidido para Blair es del 36 por ciento, sólo dos puntos por encima del 34 por ciento del de Howard. Ello se al director de The Independent, firmada por un Peter Martin, lo resumía con claridad: El candidato laborista por Tooting tiene una hoja volandera en la que están impresas estas palabras: Siento que no estuviese cuando vine a visitarle hoy Yo estaba en casa cuando me la distribuyeron. De hecho vi a un hombre dejarla en mi buzón, pero no tocó el timbre. Además de no visitarme, este cartero político no era el candidato, del que no he visto ni señal En un sistema electoral en el que los candidatos tienen muy a gala estrechar la mano de todos los integrantes de su circunscripción, este comentario es toda una estocada. El problema de fondo que genera apatía en esta campaña es que hay un consenso generalizado en los grandes asuntos que apenas logra ser ocultado por diferencias prefabricadas por los directores de campaña electoral- -que tienen que ganarse el sueldo, claro. Como bien dice Peter Oborne en The Spectator es un asunto sin pasión y vergonzante sobre el que todos nosotros- -los partido políticos, los medios, la nación en conjunto- -deberíamos sentirnos profundamente avergonzados En este contexto es comprensible que el inicial empuje de los conservadores en esta campaña se haya diluído. La victoria laborista está hoy más cantada que hace dos semanas o un año. A partir de aquí, quizá convenga al partido de Thatcher, Macmillan y Churchill- -este último, sólo a ratos- -replantearse a dónde va. Hay una gran batalla que dar sobre el futuro del Estado, el de los servicios públicos y el lugar del Reino Unido en una Europa unida. Con mayor o menor acierto Thatcher abordó todos. Hoy no parecen querer tocar ninguno.