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ABC JUEVES 28 4 2005 Opinión 7 El rechazo a la Constitución por parte de la izquierda y los movimientos antiglobalización en base al argumento de la ausencia de Europa social tampoco se tiene en pie. Siempre he defendido la dimensión social de la Unión, pero deahí a postular que la Unión Europea se ocupe de la seguridad social o de las pensiones hay un trecho muy largo. Y quienes más beligerantes se muestran son precisamente los partidos socialistas en los países nórdicos o en Gran Bretaña, al estimar que la atribución de competencias legislativas a la Unión en materia social reducirá sus estándares nacionales. Cabe preguntar a la izquierda francesa cómo es posible pedir que la Unión dedique más fondos a políticas sociales y exigir al mismo tiempo que su presupuesto se limite al 1 por ciento del PNB de los Estados miembros (para que se hagan ustedes una idea, unos 100.000 millones de euros anuales, el equivalente al presupuesto de Dinamarca, para distribuir entre veinticinco) LA ESPUMA DE LOS DÍAS LA PRUEBA DEL ESPEJO U ÁNGEL CÓRDOBA Asamblea Nacional, un diputado socialista reclamó el rechazo a la Constitución porque en su opinión un artículo de la Carta de los Derechos Fundamentales era incompatible con el laicismo de Estado. Ninguno de los diputados franceses partidarios del sí contradijo su argumento. Entonces, pedí la palabra para aclarar cómo interpretar aquel artículo de la Carta y cómo no existía incompatibilidad alguna. Tras mi intervención, en un claro ejemplo de lo que los franceses llaman l esprit de l escalier, se me ocurrió un argumento suplementario y me acerqué para dárselo. El diputado me soltó a bocajarro: Conozco sus argumentos y sé muy bien que usted tiene razón, pero... Tartufo ha entrado en campaña. Con estos antecedentes poco halagüeños, ¿está todo perdido el 29 de mayo? Creo que no. Disponemos de un mes para cambiar el estado de la opinión pública. Para ello es muy importante que los partidarios del sí pasemos a una actitud ofensiva, explicando el texto y evitando el contexto. Que expliquemos por qué esta Constitución es mucho mejor que los Tratados existentes, introducirá mayor democracia y eficacia en Europa y le permitirá asumir un protagonismo en las relaciones internacionales y de seguridad. Que expliquemos cómo la coalición del no es capaz de destruir pero no de construir, porque quienes la componen ni siquiera son capaces de tomar un café juntos. Que razonemos, sin hacer catastrofismo, las consecuencias que un rechazo francés acarrearía a la credibilidad del proyecto europeo y la inestabilidad que provocaría en el euro y en los mercados. Que afirmemos con rotundidad a los franceses la inexistencia de un plan de recambio o de una eventual renegociación de la Constitución y les advirtamos que un no supondrá la pérdida de su legitimidad como eje vertebrador de la construcción europea. Que les transmitamos una convicción muy arraigada: el resultado del referéndum del 29 de mayo no es una cuestión interna francesa, sino un asunto que concierne a todos los europeos. Alain Lamassoure afirma que en un referéndum se le pone al elector una metralleta en una mano y una papeleta en la otra. Nos quedan treinta días para convencerles de la buena opción. PALABRAS CRUZADAS ¿Debe el Gobierno promover ya la ilegalización del EHAK? PARA ALGO DEBE SERVIR LA LEY DE PARTIDOS ENEMOS mucha pelea sobre este asunto de la ilegalización del brazo nada tonto de Batasuna, pero esto no ha hecho más que empezar. Zapatero acusa a Rajoy de que el PCTV fue legalizado por Aznar, pero no cuela. Partidos inscritos debe de haber tropemil, y eso no significa que el gobierno de turno los dé por buenos. Cuando alguno de esos partidos durmientes despierta y asoma la patita por debajo de la puerta, es cuando hay que analizar qué hay detrás y por qué decide sacar la patita por debajo de la puerta. Diga lo que diga Conde Pumpido- -qué pena, con lo independiente que era... -las pruebas que ligan a ese partido con BaPILAR tasuna son más sólidas que las que ligaCERNUDA ban a Batasuna con Aukera Guztiak. Pero nos hemos topado con la política, señores, y a Zapatero le convenía que el PNV perdiera la mayoría absoluta. Y además, convencido de que él es el mejor presidente que nos ha tocado nunca en suerte, piensa que va a arreglar el problema vasco hablando con todos, Batasuna incluida, y así pasará a los anales de la historia. Ingenuo él. Luego, está la cuestión de que hay que cumplir con la legalidad, que para algo se aprobó la Ley de Partidos, que se manda un balón de oxígeno a ETA, que Batasuna recibirá muy buenos duros... pero en eso ya no quiere entrar ZP. LO QUE NO PUEDE SER, NO PUEDE SER... T Y además, ya se sabe: imposible. No es que lo diga yo, un cuasi lego en la materia, sino que lo dicen el fiscal general- -figura muy de respetar, digan lo que digan aquí, en la columna de al lado- la abogacía del Estado y un montón de miembros del Consejo del Poder Judicial a quienes he preguntado. No, no se puede ilegalizar ese grupo fantasmal- -hay que ver el nivel político de sus dirigentes as: nulo- -llamado Partido Comunista de las Tierras Vascas, por mucho que tengamos la certeza moral de que es lo mismo que Batasuna, que lo es. No hay base legal, dicen quienes saben, y un revés jurídico, como el que sufrió Felipe González cuanFERNANDO do quiso ilegalizar Herri Batasuna, seJÁUREGUI ría una victoria para los malos Que son ellos, los de las TV. Además, no conviene: mejor que estén ahí, en el Parlamento, integrados- -más o menos- -en el sistema, controlados. Quién sabe si, como ya ha ocurrido con otros irreductibles cercanos a ETA- -véase Euskadiko Ezkerra- algún día estas gentes del PC de las TV verán la luz. Aunque difícil parece en ellos esto de las luces, cuando se les ha escuchado hablar. Que no, no se empeñen. Mejor no insistir en vencer y, en cambio, tratar de convencer. Incluso a éstos. ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate N actor político puede calificar de reaccionarias las actitudes de los alcaldes que se niegan a cumplir las leyes. Y los responsables jerárquicos de esos servidores públicos vienen obligados a proclamar ante los españoles que su partido quiere que se cumplan las leyes, las que les gustan y las que no les gustan Nada que objetar a las consideraciones, impecables, expresadas estos días por el portavoz parlamentario del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. Pero Odón Elorza, socialista también y alcalde de San Sebastián, no habría encontrado probablemente un juez tan severo fuera de su propio partido. Porque no hay excepciones. Los EDUARDO alcaldes, todos, están soSAN MARTÍN metidos al imperio de la ley, y sus partidos tienen la obligación de exigírselo, les guste o no la norma en cuestión. Es el caso del titular del Ayuntamiento donostiarra, denunciado ante los tribunales porque incumplió la ley al autorizar que un partido ilegalizado celebrara un mitin político en una dependencia municipal. A Pérez Rubalcaba le seguiría asistiendo la razón si alzara su voz contra un alcalde del PP que, otro ejemplo, tildara de Inquisición del siglo XXI a quien se atreviera a llevarle al juzgado por negarse a casar homosexuales, que es el epíteto con el que el de San Sebastián ha distinguido recientemente a sus denunciadores. No es un ejercicio retórico, es la prueba del espejo. Para que un argumento adquiera fuerza de convicción debe proyectarse, antes que nada, sobre la realidad de uno mismo. Si resiste el contraste, entonces podremos creer en la sinceridad del argumento. En caso contrario, tendremos derecho a considerarlo un acto de cinismo más de los muchos que, por desgracia, adornan el debate político en España. O de relativismo moral, que es otro de nuestros grandes males. Y no el que denuncian los obispos o el nuevo Papa, sino aquel en virtud del cual, en España, las conductas no se juzgan por sí mismas, por lo que son, sino por la condición de sus actores; aquel que permite que a los alcaldes de ellos se les descalifique por una intención que ni siquiera han llevado a la práctica y que a los nuestros se les ampare bajo el manto del silencio. Dicho esto, Rubalcaba está en lo cierto. Los alcaldes del PP deben casar a los homosexuales, o permitir que así se haga en sus ayuntamientos. Trufar el debate jurídico de una democracia irreprochable con conceptos tales como leyes injustas u objeción de conciencia nos remite de nuevo al relativismo. Porque ¿con qué argumentos denunciaría el PP a un director de un colegio que se opusiera, por razones de conciencia, a que en su centro se impartiera la clase de Religión? Antes de condenar, escrutemos nuestra cara. O, como recomendaba Pitágoras, no nos miremos al espejo junto a una lámpara y callemos.