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6 Opinión JUEVES 28 4 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA ÍÑIGO MÉNDEZ DE VIGO EURODIPUTADO DEL PPE LIBERTAD DE CONCIENCIA AS bodas y casamientos, en ningún caso matrimonios, que pueden producirse entre paisanos del mismo sexo son asunto de interés para sus eventuales contrayentes, familiares próximos y, exagerando, los vecinos de la misma escalera. Como somos, por carácter y por costumbre, muy dados a la trifulca, el asunto ha desbordado sus cauces naturales y se ha convertido, aun estando pendientes asuntos de mayor gravedad y alcance, en la gran polémica de la vida nacional. Hasta los obispos participan en ella, y no deja de ser singular que uno de ellos, el titular de Segorbe- Castellón, invite a la desobediencia civil de los funcionarios públiM. MARTÍN cos. ¿Puede la Iglesia adFERRAND mitir los matrimonios civiles entre hombres y mujeres? Sentada la mayor, es innecesaria la menor. Causa sorpresa, por ejemplo, que algunos socialistas, como Francisco Vázquez, alcalde de La Coruña, anuncien su voto contrario, en el Senado, cuando se vote la ley que permitirá las uniones- -que no matrimonios- -homosexuales; y, puestos, también la produce que algunos notables del PP, como el diputado valenciano Felipe del Baño, desvelen ahora su orientación sexual gay. ¡Como si la intimidad, la conducta moral y las hormonas pudieran ser asunto de partido! Una de las malas prácticas, de las peores, de nuestra muy imperfecta democracia reside en la anacrónica uniformidad que los partidos políticos, sin excepciones, tratan de imponer a sus militantes. Una cosa es la deseable obediencia a los supuestos ideológicos y programáticos de cada formación por parte de quienes las integran, y otra muy diferente que en la invocación de la democracia el individuo sufra su anulación total. ¿Se puede sospechar que hay más homosexuales en la izquierda que en la derecha? Sería tan absurdo como atribuirle más católicos practicantes al PP que al PSOE; y, puestos, sólo por definición estatutaria el PNV y CiU son más católicos que los demás. La disciplina del partido, de cualquiera, termina en el umbral de la intimidad, en donde arranca la conciencia de cada individuo. Justamente por eso, el mismo PSOE que acaba de promover una ley de uniones que puede evitar muchos de los problemas civiles, fiscales, testamentarios y de toda naturaleza jurídica que afectan a las parejas homosexuales se equivoca con su empecinamiento de llamarle matrimonio a la nueva figura de convivencia. Eso sólo sirve para, con patada al diccionario incluida, ofender a un sector de la población. Más lógico sería, en este como en otros muchos casos, que los partidos con iniciativas legales con posibles connotaciones de orden moral actuaran desde la libertad de conciencia de sus militantes y que la ley fuera votada con la misma libertad de todos los diputados de la Cámara. ¿UTILIZARÁN LOS FRANCESES LA METRALLETA? Miembro del Presidium de la Convención que elaboró la Constitución europea y representante del PE en la Conferencia intergubernamental, el autor ausculta las poco halagüeñas vísperas del referéndum en Francia y la terapia para que el Tratado reciba el sí ACE cinco años, la presidencia francesa de la Unión Europea, con Chirac en el Elíseo y Jospin en Matignon, puso en marcha el proceso constituyente de la Unión, preparado entre 2002 y 2003 por una Convención al frente de la cual se encontraba Valèry Giscard d Estaing. El 25 de febrero de 2005 el Congreso de Francia, asamblea que agrupa a todos los diputados y senadores, se pronunció a favor de la ratificación de la Constitución europea por el abrumador resultado de 730 votos a favor y 66 en contra. Los principalespartidos, con excepción del Comunistay el Frente Nacional, eran favorables a la Constitución. Estos antecedentes apuntaban a que el referéndum del próximo 29 de mayo sería un largo y tranquilo río Pero la lógica se ha esfumado de la patria de Descartes y desde hace varias semanas todos los sondeos muestran una clara tendencia a favor del rechazo a la Constitución europea. Hay varios precedentes alarmantes: desde 1981, los franceses votan sistemáticamente, en cada elección, contra el Gobierno de turno; en 1992, el Tratado de Maastricht, sometido igualmente a referéndum, ganó por una corta cabeza; por último, el Partido Socialista francés está a la deriva con una dirección que pide mayoritariamente el sí una minoría que reclama el no y sus votantes y simpatizantes que parecen decantarse por esta última opción. Un reciente debate televisado entre el presidente de la República y un centenar de jóvenes reveló dos hechos a mi juicio inquietantes: de un lado, el miedo de aquellos jóvenes a lo que les pudiera deparar el futuro, su rechazo a todo cam- L H bio y su falta de confianza en sí mismos; de otro, la utilización de Europa como cabeza de turco de sus frustraciones... aunque ni Europa ni mucho menos la Constitución tuvieran nada que ver con ellas. Los partidarios del no una curiosa amalgama de extremistas de izquierda y de derecha, nacionalistas del XIX, comunistas también del XIX y comandos antiglobalización hanconseguido centrar la campaña en el debate sobre determinados mitos, dejando a un lado las novedades que aporta la Constitución y su comparación con los Tratados existentes, que es, a fin de cuentas, lo que se dilucida el 29 de mayo. El caso de Turquía es un ejemplo paradigmático. Su condición de candidata a la adhesión a la Unión fue adoptada en 1999 cuando aún no se había redactado el Tratado de Niza y la Constitución no existía ni en la mente de los más optimistas. Lo cierto es que la Constitución dificulta la adhesión de Turquía a la Unión por la exigencia del cumplimiento de las disposiciones de la Carta de los Derechos Fundamentales, a la vez que aporta soluciones alternativas, como el Estatuto de asociación privilegiada. Además, una modificación en la Constitución francesa de la V República obliga a someter la eventual adhesión de Turquía a una consulta popular. Pues bien, todas estas razones no constituyen impedimento alguno para que la extrema derecha esgrima el caso turco para pedir el no en el referéndum. Haceunas semanas fuitestigo de cómo lasgastan los partidarios del no Durante un debate que tuvo lugar en la -Yo te presto a Celia Villalobos para cuando los del PSOE deseéis criticarnos a los del PP, y vosotros nos cedéis a Paco Vázquez por si los del PP queremos meternos con el PSOE.