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ABC MIÉRCOLES 27 4 2005 Deportes 101 LIGA DE CAMPEONES SEMIFINALES, IDA FERNANDO MORIENTES Delantero del Liverpool y de la selección española En el Real Madrid mi situación era insoportable, ya no me fiaba ni de mi padre Después de disputar la temporada pasada la final de la Champions con el Mónaco, se debe conformar este año con jugar la semifinal contra el Chelsea desde la grada. Se alineó con el Real Madrid y ya no lo puede hacer con el Liverpool, en el que lleva cuatro meses TEXTO ENRIQUE ORTEGO FOTO ABC Nunca tuve la presión de que me quisieran echar, pero no había solución ni a corto ni a largo plazo He firmado cuatro años con el Liverpool y pienso que será el contrato definitivo Aquí tengo que aprender a meter la plancha cuando me meten la plancha; no es falta nunca ¿Estaba quemado en el Madrid? ¿Cómo quiere que estuviera? Allí la situación para mí era insoportable e hice lo que tenía que hacer. Es verdad que nunca tuve la sensación ni la presión de que me quisieran echar, nadie me dijo nunca que no me quisiese, ni el presidente ni los entrenadores, pero no podía seguir. -Luxemburgo le pidió que se quedara, me consta. -Pero yo no podía seguir así. Tres entrenadores me habían dicho que me querían. Con Camacho no se sabe qué hubiera pasado, pero Queiroz y García Remón decían una cosa y hacían otra. Yo nunca pedí la titularidad. Llevo muchos años en el fútbol para saber mis obligaciones. Sólo quería jugar más minutos. Luxemburgo me dijo que contaba conmigo, pero que respetaría mi decisión. -Ya no se fiaba ni de su señor padre, con perdón. -Efectivamente, ni de mi padre. Son muchos años, conozco bien el mundo del fútbol. Sabía que había llegado el momento de pensar más en mí y menos en los demás. Siempre seré madridista. Sufro porque nos sacan seis puntos, no olvido lo que he vivido allí y que hace solo cuatro meses que me fui. -Ha firmado por cuatro años. ¿Su objetivo es cumplirlos o todavía piensa que puede volver a España? -No, he firmado pensando que es el contrato definitivo. Quiero jugar los últimos cuatro años al máximo nivel. Acabo con 32. Llevo desde los 19 en la elite, primero en el Zaragoza, después once en el Madrid. Estos deben ser los cuatro últimos y no son ninguna escala para volver. Quiero jugar todos los domingos y que el seleccionador me vea. Para mí la selección es muy importante y jugando tengo posibilidades de estar en el Mundial. Es una de las razones por las que me fui del Madrid. LIVERPOOL. Pensaba Fernando Morientes que el inglés iba a ser tan fácil como el francés. Pero no. Su adaptación a la Premier está siendo más complicada que a la Ligue la temporada pasada. Llegó a Anfield hace cuatro meses e improvisa para ABC su primer balance. Un rasgo de tristeza se dibuja en su sonrisa. No termina de digerir que hoy no puede jugar contra el Chelsea porque ya disputara la Champions con el Madrid (seis partidos, ninguno de titular, 2 goles) y tampoco que en la Premier no caigan los tantos con la regularidad que él esperaba. -Le está costando aprender inglés, ¿verdad? -Pues sí, más de lo que me esperaba. Con el idioma me defiendo, pero sobre el campo reconozco que estoy en pleno periodo de adaptación. Aquí no se hace nada sin contacto físico, directo, la fuerza priva por encima de todo. -En Francia le fue todo más fácil... -Sí, allí era todo más pausado, más técnico, no había tanto balón arriba. Además, al Mónaco llegué después de hacer la pretemporada con el Madrid y me puse a jugar. A Liverpool he llegado en enero, después de cinco meses casi sin jugar, y lo he notado. El cuerpo se resiente obligatoriamente y estoy teniendo pequeñas lesiones que no me permiten mantener el ritmo ni la continuidad. No jugar la Champions es un engorro. Juego un partido, paro diez días, vuelvo. Aquí los entrenamientos son más fuertes que en el Madrid. Se entrenan como ingleses. Como son. Nunca había trabajado tanto físicamente. Y no es una queja. Sé que me dará resultados a la larga. En España se entrena más con balón. Aquí, poco. -Cabía pensar que se tenía que acoplar rápido a este fútbol. Se juega mucho por alto y usted tiene envergadura, buen juego de cabeza... -Ya, ya, pero luego hay que estar ahí abajo. Está claro que rasas me llegan pocas, pero mi ventaja es que el entrenador del Liverpool se llama Benítez y nosotros intentamos jugar el balón bastante más que los otros equipos. Hablo mucho con Hierro y me da consejos para que me vaya acostumbrando. Me llama la atención que durante el partido no se para un segundo. Como si el balón no saliera fuera. Es todo directo, atropellado. A veces no sabes dónde estás colocado en el campo. Celebran un córner como un penalti. Te meten la plancha y no te pitan falta. No se puede tener miedo y también yo tengo que meter la plancha. En España sería falta, aquí no. Cuando saltas, antes de que te llegue el balón ya te tocan, te agarran. Allí se salta mucho más limpio y eso que últimamente hay agarrones a granel. Aquí los codazos están a la orden del día. No temo por mi cara, pero tendré que aprender a protegerme. -Lo está poniendo difícil... -Es la realidad, pero estoy seguro de que me voy a acostumbrar. También disfruto y me divierto y creo que cada día será mejor. Tengo que coger el punto. Ya pienso en la temporada próxima. No me arrepiento. Lo del Madrid era inaguantable. Estos problemas de aquí son lógicos por lo que estamos hablando, pero las perspectivas para mí son bien distintas. Hay vida, hay futuro. Allí no había solución para mí, ni a corto ni a largo plazo.