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ABC MIÉRCOLES 27 4 2005 61 Cultura explica hoy en el Congreso el estado y los números de las obras de ampliación del Museo del Prado Luis García Berlanga recibió el premio especial Biznaga de Plata del Festival de Cine de Málaga LA EXPERIENCIA DEL DESARRAIGO JOSÉ MIGUEL OVIEDO C El escritor conversa con el portero de fútbol paraguayo José Luis Chilavert vivió con todo tipo de oficios, sin abandonar nunca su actividad literaria. El de cartero fue uno de sus favoritos. Más tarde, trabajó como guionista de cine, autor teatral, periodista y profesor de diversas universidades de Hispanoamérica. En 1953 publicó El trueno entre las hojas su primer libro de relatos, y en 1960 la novela Hijo de Hombre título que iniciaba su trilogía sobre el monoteísmo del poder. A éste siguió Yo, el Supremo su obra maestra, y una de las cumbres de la literatura castellana contemporánea. En ella narra la historia de José Gaspar Rodríguez Francia, dictador del Paraguay durante 26 años. En 1976 se trasladó a Francia, invitado por la Universidad de Toulouse, y desde entonces residió en esa ciudad. En 1989, tras la caída del dictador Alfredo Stroessner, regresó a Paraguay. Fue nombrado profesor de Literatura Hispanoamericana, creó el curso de Lengua y Cultura Guaraní y el Taller de Creación y Práctica Literaria. Fue miembro de honor de varias universidades hispanoamericanas, europeas y norteamericanas y recibió numerosos premios. Pese a todo el empeño que se propuso, Roa Bastos no pudo concretar uno de sus mayores anhelos: ayudar a promover una juventud basada en valores éticos y dotada de un sentido de identidad nacional. Otra preocupación suya ha sido la promoción de la igualdad de oportunidades para la mujer, plano en el que animó diversas iniciativas y espacios de debate. REUTERS Bibliografía esencial Novela Hijo de hombre (1960, reeditada en 2003) Yo, el Supremo (1974) El sonámbulo (1976) Vigilia del almirante (1992) Contravida (1994) Madame Sui (1995) Un país detrás de la lluvia (2002) Poesía El naranjal ardiente (1960) El génesis de los Apapokuva (1970) Teatro Mientras llega el día (escrita en colaboración con Fernando Oca del Valle, estrenada en 1946) Cuento El trueno entre las hojas (1953) El baldío (1966) Los pies sobre el agua (1967) Madera quemada (1967) Moriencia (1969) Cuerpo presente (1971) El pollito de fuego (1974) Lucha hasta el alba (1979) Los juegos 1: Carolina y Gaspar (1979) Los juegos 2: La casa de invierno- verano (1981) El polisapo (2002) Guiones de cine Hijo de hombre (comercializada con el título La sed 1960) Shunko (1960) Alias Gardelito (1961) Don Segundo Sombra (1970) on la muerte de Augusto Roa Bastos, la literatura paraguaya pierde a su figura narrativa de mayor importancia en el siglo XX que, puede decirse, está dominada por su presencia a lo largo de la segunda mitad de esa centuria. Y la literatura latinoamericana, a su vez, pierde a una voz sustancial para entender el drama humano y la tragedia histórica de un país insular, semiolvidado y remoto para muchos lectores. Paraguay es un país mediterráneo y aislado dentro del continente hispanoamericano y dominado, además, por un bilingüismo y un biculturalismo de los cuales Roa fue una expresión profunda y un investigador tenaz. En la experiencia del autor, el drama del exilio es una constante permanente. Puede decirse que la mayor parte de la vida activa de Roa Bastos fue vivida fuera de su país, primero en Buenos Aires y luego en Francia, donde fue a parar inicialmente como profesor en la Universidad de Toulouse. Su novela Hijo de hombre (1960) es un documento agónico y terrible de la historia de su país centrado en la experiencia de la Guerra del Chaco, en la que él participó. Desde ese momento, su obra toca temas y tiene coincidencias en diferentes niveles con las obras de otros autores, como José María Arguedas y Juan Rulfo, en el sentido de que los tres son, cada uno a su modo, expresión y superación del indigenismo y del nacionalismo hispanoamericanos. La obra narrativa de Roa se pro- duce a través de ciclos desiguales, que delatan tanto las dificultades de la escritura en el exilio, como la complejidad de sus propios proyectos. Hay que destacar que entre Hijo de Hombre y Yo, el Supremo (1974) hay una distancia de catorce años. Esta última obra es considerada la pieza fundamental de su producción novelística, en la que hay que destacar que, pese a que su tema es esencialmente histórico (la biografía del doctor José Gaspar Rodríguez de Francia, fundador y primer dictador de su país) escapa de los marcos estrictos de la reconstrucción del pasado colectivo y se define como una obra visionaria, alucinante y con frecuentes anacronismos que, paradójicamente, revierten al cauce histórico. Un ejemplo de esto es la notable escena en la que Francia contempla su propio cráneo encerrado en una caja de fideos. La obra cuentística de Roa es también notable y en ella puede destacarse un texto como Contar un cuento que es una verdadera poética de la narración breve y de la situación agónica del exiliado. Aparte de su obra narrativa, hay que recordar que Roa fue un destacado ensayista, autor de trabajos fundamentales sobre la cultura paraguaya, la condición del escritor en su país y de la situación marginal e insular de su cultura. Ejemplos de sus ensayos pueden ser Los exilios del escritor y El texto cautivo que fueron reunidos en el volumen Las culturas condenadas (1978) Todo esto ha hecho que en Roa Bastos destaquen dos notas fundamentales: la experiencia del desarraigo y la nostalgia de la tierra distante. La grandeza de su obra consiste en esa doble experiencia estrictamente personal y a la vez colectiva, con lo cual nos compromete a todos como lectores. El escritor recibe de manos del Rey el premio Cervantes, el 26 de abril de 1990 EFE