Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 27 4 2005 Internacional 35 El FBI acosa contra las cuerdas a la Cosa Nostra de Chicago con el procesamiento de 14 de sus miembros Los herederos de Al Capone y Eliot Ness TEXTO PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Con un sumario tan enciclopédico como peliculero, el FBI y fiscales federales han lanzado esta semana un asalto frontal contra la Cosa Nostra en Chicago, círculo mafioso que saltó a la fama hace casi un siglo bajo el sangriento liderazgo de Al Capone y al que tanto tienen que agradecer los guionistas de Hollywood. El procesamiento abarca a una docena de presuntos cabecillas de la mafia, algunos ya septuagenarios y disfrutando de cómodas jubilaciones bajo el solecito de Florida o Arizona. La lista de cargos se lee como un manual de operaciones al estilo de El Padrino extorsión, lucrativos delitos, amenazas, sobornos, compinches en la Policía, intimidación, control de sindicatos y 18 asesinatos. Incluida la muerte a palos hace 19 años de Anthony la hormiga Spilotro y su hermano Michael, acusados de no pagar el correspondiente tributo por sus actividades en Las Vegas y cuya horrorosa muerte y enterramiento en un maizal de Indiana fue recreada por Martin Scorsese en la magistral película Casino Durante la redada para detener a los acusados, los agentes federales se han topado con el obeso cadáver de Frank Gumba Saladino. El cuerpo de este sexagenario, encontrado en una habitación de motel al oeste de Chicago, fue hallado junto a unos 100.000 dólares en metálico y cheques. Según indicios preliminares, y pese al alto riesgo de intoxicación por plomo que corren los miembros de la mafia, Saladino habría fallecido por causas naturales. Lombardo, alias el payaso o el grumoso A sus 76 años, el siempre madrugador Lombardo se ha convertido en uno de los fugitivos más buscados en los Estados Unidos. El fiscal Fitzgerald anuncia el juicio a 14 miembros de la mafia en Chicago AP Cómplices en la Policía Entre los encausados figuran también dos funcionarios policiales jubilados: Anthony Doyle y Michael Ricci, que trabajó como guardaespaldas de Frank Sinatra. Los dos ancianos están acusados de pasar información confidencial y realizar encargos para el capo Frank Calabrese que, pese a estar cumpliendo una pena de cárcel en Michigan, seguiría al mando de su banda: uno de los cuatro grupos mafiosos que operan en Chicago con una plantilla de unos cien miembros y asociados. Siguiendo la estrategia forjada por Eliot Ness y sus intocables de atacar a la mafia por el frente más débil, sus finanzas, los fiscales federales aspiran a demostrar la existencia de una conspiración de crimen organizado durante más de cuarenta años para enriquecerse con multimillonarias ganancias basadas en préstamos usurarios, apuestas ilegales y el cobro de extorsionadores impuestos callejeros Con todo, la operación Secretos de Familia no fue un éxito completo, ya que al FBI se le ha escapado uno de los principales acusados: un tal Joseph